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| 6/19/1995 12:00:00 AM

CONSTRUCCION

PASION ARTESANAL

CLASE EJECUTIVA
En los últimos dos años se construyeron airededor de 1.600 habitaciones hoteleras de cuatro y cinco estrellas en el norte de Bogotá.
EL 'SEÑOR EJECUtivo' suele viajar a Bogotá varias veces al año por motivos de negocios. Sin embargo, la última vez gue estuvo en la capital colombiana su estadía fue más placentera que nunca. Cuando llegó al aeropuerto, una lujosa limosina lo estaba esperando para transportarlo al hotel. Al llegar al lobby se encontró con un ambiente bastante sobrio, de estilo europeo y con una calidez especial. Al subir a su habitación observó con detenimiento el confort y las comodidades de su suite. El cuarto estaba perfectamente diseñado para suplir las necesidades de cualquier ejecutivo: tenía dos ambientes claramente marcados (dormitorio y sala) y contaba con varias líneas telefónicas, fax, minibar,; televisión con VHS y cajilla de seguridad. Y como si eso fuera poco, el hotel le ofrecía un centro de negocios con servicios secretariales y de computadoras. Además tenía a su disposición varias salas para sus juntas de negocios.
En realidad el 'Señor Ejecutivo' es cualquiera de los cientos de hombres de negocios que visitan Bogotá y se alojan en alguno de los 15 hoteles pequeños (de menos de 100 habitaciones), la mayoría de ellos de cinco estrellas, que se han construido en el norte de la capital en los últimos dos años. Se trata de hoteles como el Victoria Regia, los Molly Penny House (Suites Jones y Suites Bond), el Pavilion, el De la Ville, el Charlotte y el Charleston. Los precios de una suite sencilla en estos hoteles oscilan entre 230.000 y 150.000 pesos la noche (sin incluir el 14 por ciento de IVA).
El Hotel Casa Medina fue el primer proyecto de ese tipo que entró a competir al mercado hotelero de la ciudad. Sin embargo el crecimiento acelerado de esa especie de oferta habitacional comenzó desde hace aproximadamente tres años.

Los microhoteles
El incremento hotelero no sólo es en Bogotá. El número de habitaciones ha aumentado en todo el país. De hecho, según Ismael Enrique Arciniegas, presidente de la Asociación Hotelera de Colombia -Cotelco-, se estima que de 1995 a 1997 se construirán alrededor de 15.000 habitaciones nuevas. Sin embargo el auge más sobresaliente se presenta en la capital, donde se calcula que para 1997 habrá un crecimiento de 1.788 cuartos en la franja de las cuatro y cinco estrellas.
Según lo expresó Arciniegas, casi el 100 por ciento de los hoteles que se construirán en Bogotá se ubicarán en el norte. Para Guillermo Huertas, gerente general del Hotel de la Ville, lo anterior se debe a que esa zona ofrece menos polución y más seguridad que el centro de la ciudad. Además cuenta con excelentes vias de acceso a las zonas industriales y financieras de la capital.
Según estadísticas de Cotelco, la mayoria de los nuevos hoteles están dirigidos a ejecutivos de alto nivel, por lo cual se ubican en la gama de las cuatro o cinco estrellas. Además, el 80 por ciento de esos establecimientos tiene un tamaño de menos de 100 habitaciones.
Los especialistas entrevistados coinciden en que la proliferación hotelera tiene sus raíces en el auge de la construcción. Huertas no duda en afirmar que lo que se está percibiendo en Bogotá es "un 'boom' inmobiliario con cara de hotelero". Todo se explica por el hecho de que las habitaciones se venden mucho más rápido que los apartamentos y las oficinas, porello a los constructores les conviene ingresar en el negocio de los hoteles, expresó Marcelo Peláez, gerente general del Victoria Regia.
El porqué la mayoria de los hoteles se están construyendo para ejecutivos de alto nivel se explica por dos factores. El primero de ellos, según Arciniegas, es que el 80 por ciento del turismo de Bogotá es de negocios. Por otra parte, en los últimos estudios de Cotelco, la franja de hoteles que presentan una mayor ocupación es la de las cuatro y cinco estrellas. En 1994 los de cinco estrellas presentaron una ocupación promedio del 72.43 por ciento. Esa cifra disminuye al 54.25 por ciento en el caso de las habitaciones de tres estrellas.
Sin lugar a dudas el fenómeno más significativo es la tendencia por construir hoteles pequeños de gran lujo. El tamaño reducido se da para satisfacer de la mejor manera las necesidades del ejecutivo de alto nivel. Jairo Vela, presidente de The Molly Penny House, dijo que un hotel pequeño ofrece un servicio mucho más personalizado. Además es más fácil controlar la seguridad y la integridad del huésped en un hotel de 50 habitaciones que en uno de 700. Para Carolina Angel, directora de mercadeo de Pavilion Suites, el ejecutivo cuando viaja quiere "estar en un sitio exclusivo, tranquilo, cálido y hogareño, y eso es lo que proporciona el hotel de pequeña escala ".
En realidad los microhoteles son una tendencia mundial. Para Arciniegas, hoy por hoy estos establecimientos tienden a especializarse en un público muy definido. Se ha replanteado el concepto de los megahoteles porque al ejecutivo no le gustan las congestiones y desea un servicio supremamente personalizado.

Más camas que huéspedes?
¿Se está presentando una sobreoferta en las habitaciones de cuatro y cinco estrellas en Bogotá? Esa es la incógnita para las personas que son testigos del crecimiento hotelero en la ciudad. Para los especialistas consultados por SEMANA todavia no se presenta un exceso de oferta pero, si las proyecciones son acertadas, definitivamente los hoteleros esperan 'la guerra' a muy corto plazo.
"Estamos en la cresta de la ola y ya nos comenzamos a resentir con el crecimiento hotelero", afirma Arciniegas. De hecho, a pesor de que en 199510s porcentajes de ocupación son elevados, a partir de este año se comenzó a ver un pequeño descenso con respecto a 1994. Y ese fenómeno se explica básicamente por el aumento en la oferta de habitaciones.
El problema se multiplica si se toma en cuenta la para hoteleria, que se trata de una oferta informal e ilegal de alojamiento. Son hoteles que se construyen con permiso de vivienda y no estan inscritos como tales, explica Huertos. Según Arciniegas, la oferta de hoteleria paralela en Bogotá llega a ser mayor que la convencional. De acuerdo con estimativos de la oficina de mercadeo del Hotel Hilton de Bogotá, sólo en 1994 entraron 654 habitaciones paralelas al mercado.
Las dificultades del futuro para los hoteles de alto nivel se solucionarían si aumentara el turismo a la ciudad. Sin embargo, por más que el número de visitantes se incremente, es imposible que lo haga con la rapidez con que crecen los alojamientos. Al respecto, un estudio de Fedesarrollo señala que el máximo crecimiento del turismo que se puede dar anualmente es del 10 por ciento, y según las proyecciones el incremento habitacional será mucho más elevado.
Definitivamente la pelea por ganar clientes ejecutivos va a ser dura y pareja. Sólo aquellos que ofrezcan el mejor servicio saldrán a adelante. En ese sentido, Peláez considera que la competencia es buena pero no en exceso. "Es buena cuando se pelea por servicios pero no por precios".
Por lo pronto, los ejecutivos que visiten Bogotá no tienen ningún problema. Mejor dicho, cada vez tendrán más opciones para escoger. Mientras tanto los huéspedes seguirán disfrutando del servicio que proporcionan los hoteles pequeños del norte de Bogotá. Como afirma Peláez, "hoy en día los ejecutivos no se alojan en un hotel sólo con la idea de sentirse en casa, sino también con el propósito de realizar su propia fantasía en cada ciudad. La gente quiere conocer sitios que lo impresionen, lo descresten y así le dejen una huella inolvidable". Y no cabe la menor duda de que los hoteles pequeños de lujo logran que el ejecutivo tenga todo al alcance de la mano.
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