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| 5/23/1994 12:00:00 AM

CORPAVI: ¿PARA QUIEN?

Dentro del proceso privatizador Corpavi se robó los aplausos, pero ahora ¿quién asumirá su control?

LA CORPORACION DE AHOrro y vivienda Corpavi era la única del sistema de valor constente colombiano con una participación mayoritaria de entidades públicas. Con la apertura de la economía y el proceso de privatización del sector financiero adelantado por este Gobierno, de inmediato se pensó en su paso al sector privadas. De hecho parte de su propiedad pasó a ser de particulares, tras la privatización del Banco Ganadero y de Corferias, dos de sus accionistas.
Estaba en manos del Banco Popular (20.75 por ciento), Inurbe (21.56 por ciento), Fondo Nacional del Ahorro (23.46 por ciento), Corferias (12.09 por ciento), tras la venta que hizo el Banco Ganadero de su participación, un grupo constructor privado pasó a tener el 20.92 por ciento, Seguros La Previsora (0.58 por ciento) y la Corporación Financiera de Desarrollo (0.64% por ciento)
A finales de 1991 la idea era privatizar, pero para consolidar la entidad las autoridades económicas decidieron someterla a un proceso de modernización y recuperarla de la crisis que vivió entre 1988 y 1989. Y la espera valió la pena. Mientras en 1989 el ejercicio dio pérdidas de 411 millones de pesos, para 1991 la utilidad de la corporación fue de 2.575 millones de pesos y el año pasado llegó a 6.350 millones de pesos antes de impuestos. Después de impuestos las ganancias crecieron 76.6 por ciento el año pasado, con respecto a 1992, mientras las de 1992 estuvieron un 60 por ciento por encima de las de 1991.
El trabajo de recuperación se dio esencialmente en el mejoramiento de los índices de eficiencia y no en el tamaño de la corporación. Se tuvo que dejar de lado la concepción de que como era del Estado debía manejarse con ese criterio. Era claro que los recursos que manejaba no eran del Presupuesto Nacional, sino de los ahorradores comunes y corrientes.
El crecimiento patrimonial fue muy notorio. Durante 1991 aumentó el 52.23 por ciento, un año después 41.78 por ciento, en tanto que el año pasado creció el 55.04 por ciento. La participación de la cartera de difícil cobro dentro de la cartera total pasó de representar el 8.7 por ciento en 1988 al 2.5 por ciento en diciembre de 1993. Adicionalmente en materia de sistemas y modernización tecnológica, se sentaron las bases para el desarrollo de nuevos servicios y productos, cuyos efectos empezarán a ser evidentes en julio próximo.
Ante el panorama franco de recuperación, en mayo del año pasado el gobierno decidió avanzar en la venta de Corpavi y se encargó a la firma Inversiones e Ingeniería Financiera un avalúo que fue culminado en agosto del mismo año. El primer obstáculo que encontraron las autoridades era un derecho de preferencia en los Estatutos de la corporación, para los accionistas del Estado, y los particulares, protegido por el Decreto 663 de 1993.
Era claro que no tenía sentido que en un proceso de privatización y democratización se diera esa circunstancia. En búsqueda de una transparencia absoluta en el negocio, el gobierno estudió dos fórmulas: ofrecer en venta su participación a los inversionistas privados para que ejercieran el derecho de preferencia, o acudir a un martillo para rematar las acciones, en acuerdo con los accionistas privados, procedimiento éste que mejoraría las condiciones de venta de la entidad.
Sin embargo, para no vulnerar derechos adquiridos, se entró a negociar con el grupo constructor particular. En diciembre de 1993 el gobierno llegó a un acuerdo con la contraparte para vender el ciento por ciento de la corporación sobre el precio base del avalúo, situado en 50.000 millones de pesos. Pero en cumplimiento de las normas vigentes (Decreto 663 de 1993) al menos el 15 por ciento de las acciones de entidades públicas debería ofrecerse al sector solidario, fondos de empleados, trabajadores, entre otros. Lo que no se colocara se ofrecería a los accionistas privados de Corpavi, en cumplimiento del derecho de preferencia.
Se estaba trabajando en lo referente al martillo, cuando en febrero la Corte Constitucional declaró inexequible los artìculos 306 y 311 del Decreto 663 de 1993, que establecían como mínimo el 15 por ciento para vender a las cooperativas, trabajadores, etcétera, y protegían el derecho de preferencia. En esas condiciones el derecho de preferencia a los particulares ya no era intocable, y por lo tanto se procedió a la venta del ciento por ciento de Corpavi.
El pasado 24 de marzo unas 300 cooperativas y fondos de empleados adquirieron el 41.32 por ciento del establecimiento crediticio a un precio fijo de 789 pesos con 37 centavos la acción. Y el 13 de abril el Grupo Colpatria se quedó con el 51 por ciento, en una operación en la que el precio promedio ponderado quedó en 1.242 pesos con 98 centavos por acción. Ese día el Grupo Sarmiento Angulo, propietario de Las Villas, ofreció hasta 911 pesos por acción. Davivienda y el Banco Ganadero alcanzaron, incluso, a interesarse en participar en la operación.
Después de ese martillo, el Grupo Colpatria se quedó con el 51 por ciento de Corpavi, el 48 por ciento pasó a las cooperativas y un uno por ciento restante está en manos de fondos de empleados. En total la corporación se vendió por 66.860 millones, mucho más de lo presupuestado como base por el gobierno y 3.18 veces el patrimonio de la entidad. "La venta ha sido el mejor negocio para el sector de la vivienda debido a que tanto el Inurbe como el Fondo Nacional del Ahorro, que eran socios de la entidad, sanearán sus pasivos y fortalecerán la inversión para la construcción de vivienda para los empleados del sector público", sostuvo el ministro de Desarrollo, Mauricio Cárdenas.
Pero mientras las autoridades celebraban un gran éxito, los nuevos dueños de la corporación de ahorro y vivienda vivían un dolor de cabeza. Como están las cosas, Colpatria tiene derecho a tres puestos en la junta directiva, mientras el sector solidario se quedaría con dos. Al miniconglomerado Colpatria de Carlos Pacheco Devia no le afana materializar otra cosa que empezar a administrar, en un lapso de dos o tres semanas, su nueva adquisición. No obstante para el sector cooperativo las cosas no salieron como estaban pensadas. Sin duda que de haber logrado hacerse con la mayoría de Corpavi habría dado un paso significativo dentro de sus últimos avances en el sistema financiero, donde ya cuenta con dos bancos.
Pero algo no salió a la hora de medir la fuerza con que contaba para ir por Corpavi. Hay quienes afirman que el poco tiempo que tuvieron para preparar la oferta y conseguir los recursos, contribuyó en gran forma al desatino. Incluso el director del Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas, Dancoop, Héctor Moreno Galvis, pidió a las autoridades una tregua, "habida cuenta de la magnitud de la oferta, la estructura de la misma y la realización de asambleas generales del sector en marzo". Por eso pidió un plazo extra de 45 días. Pero de nada sirvió su intermediación.
Pero eso es historia pasada. SEMANA conoció que Carlos Pacheco Devia piensa hacer una oferta formal de fusión de su corporación de ahorro y vivienda Colpatria con Corpavi. Sin embargo las cooperativas no le quieren jalar al asunto, porque se sienten absorbidas en este caso. En un eventual proceso de fusión pasarían a ser parte minoritaria de la que se constituiría en la tercera corporación de ahorro y vivienda del país, midiendo sus captaciones. La semana pasada se dieron consultas de toda índole para solucionar el futuro de Corpavi.
En horas deberá solucionarse el conflicto, pero lo cierto es que en un negocio en donde los únicos socios no están de acuerdo, las cosas pueden no salir muy bien. No obstante de lograrse un convenio sobre el mecanismo por seguir otra será la historia. Lo que sí no debe dejarse de lado es que de seguir así, el esquema del martillo privatizador ha probado sus bondades, a pesar de que mucha razón pueden tener los críticos de que no ha conseguido un espectro democratizador más amplio.
El turno de las privatizaciones corresponde ahora al Banco Popular, el Banco de Comercio Exterior, Bancoldex, el Banco Central Hipotecario y el del Estado. Por la naturaleza de esos establecimientos crediticios y por sus valores multimillonarios que implican su posesión, lo cierto es que poco o nada tienen para hacer de ahora en adelante las cooperativas, que quieren las grandes ligas.
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