Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/04/30 00:00

COSTA

COSTA

NATURALEZA VIVA
Quien haya viajado por tierra hasta la Costa Atlantica ha podido comprobar que mas alla de los balnearios, de las luces de neon y de las fogatas que se prenden bajo la luz de la luna sobre la blanca arena, esta región privilegiada, donde se respira el tropico en cada esquina, tiene miles de encantos poco conocidos por el turista.

Cuando la Corporación Nacional de Turismo edito "La ruta del sol", un recorrido que comienza en Bucaramanga y termina en Santa Marta, los amantes del turismo por carretera comprobaron que la via central of rece variaciones de facil acceso que conducen a interesantes circuitos alternos.

Un buen ejemplo lo constituyen circuitos como el de los compositores vallenatos el de las culturas de la Sierra, el del Parque Nacional Tayrona y el de Ciudad Perdida. No se trata, normalmente, de destinos unicos para una temporada, sino mas bien de opciones para complementar unas vacaciones llenas de rumba y de sol.

A RITMO VALLENATO
Muy cerca de Valledupar se encuentra la cuna de innumerables poetas vallenatos. Las ciudades donde vieron su primera luz decenas de cantautores anonimos, de cuyo ritmo muchas veces sólo pueden dar fe las mujeres enamoradas que salieron al balcon para escuchar sus plegarias.

Ahi esta Guacoche, la primera del circuito, donde muchos compositores encontraron la inspiración en las mujeres vallenatas que cada domingo llevan hasta la plaza sus vasijas de barro, para atraer la atención de los visitantes.

Mas adelante aparece Badillo, celebre por su iglesia de hermosas caracteristicas coloniales y, claro esta, por el vallenato del maestro Rafael Escalona que tanto pego y que tanto se recuerda.
"La custodia de Badillo" narra una leyenda que el turista podra preguntar a los ancianos de la población: si la hermosa reliquia tallada en oro y plata se pierde, Badillo se inunda.

A pocos kilometros se divisa Patillal, otra población cuyo nombre se recuerda en varios vallenatos. Cuna de compositores como Octavio Daza, Freddy Molina, Jose Hernandez Maestre y Chema Guerra, los costeños dicen que en Patillal "la luna es otra" ... una musa, quizas, que cada noche inspira a sus habitantes.

DE LA SIERRA MORENA
A 20 kilometros de Valledupar, en la via que conduce a Bosconia, un desvió a mano derecha llevara al turista, por una carretera destapada, hasta las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde las poblaciones indigenas y el ambiente natural que las rodea constituyen un gran atractivo.

Primero aparece Pueblo Bello, un hermoso asentamiento que permite conocer la arquitectura y la organización de sus tipicos pobladores, donde posiblemente lo que mas llama la atención es la excelente convivencia con el medio ambiente, lejos de la economia moderna.

No obstante, el punto de mayor interes en esta ruta alterna, denominada Circuito culturas de la Sierra, es la población de Nabusimake, que se encuentra a 26 kilómetros de la anterior por una via bastante deteriorada.

Nabusimake, tambien conocida como San Sebastian de Rabago, por el antiguo nombre que le dieron los misioneros capuchinos, esta ubicada a 2.000 metros de altura en jurisdicción del departamento del Cesar.
El asentamiento esta compuesto por aproximadamente 50 casas y dos chozas ceremoniales construidas en piedra y bahareque, con techos de paja.
Nabusimake, lugar sagrado de los indigenas, se encuentra rodeado por una muralla de piedra, desde la cual se obtiene una panoramica espectacular de los cerros surorientales de la Sierra Nevada.

TAYRONA AL NATURAL
Muy cerca de Santa Marta, considerada como la bahia mas hermosa de América y del famoso balneario de El Rodadero, posiblemente el destino turistico mas visitado del país despues de Cartagena y de San Andres, se encuentra el Parque Nacional Natural Tayrona.
Este circuito puede iniciarse en plena ciudad, en la Quinta de San Pedro Alejandrino donde murio el Libertador. A pocos minutos se encuentra el caserio de Mamatoco, a cuya capilla fue trasladado el cadaver de Bolivar poco despues de su muerte.

A partir de este punto se inicia un exótico recorrido que ofrece la posibilidad de pasar del nivel del mar a alturas considerables en poco tiempo. Luego de las Piedras de Donama, lugar de interes arqueológico cercano a Mamatoco, se puede tomar un desvio que luego de 30 minutos de recorrido llega hasta las bahias de Neguange y Cinto, cuyo paisaje es de gran belleza.

Si se sigue la troncal que conduce hasta Riohacha, luego de 23 kilometros se puede tomar una via por la cual se accede a la zona arqueologica de Pueblito luego de dos horas de caminata. Alli se aprecian vestigios de la cultura Tayrona de sumo interes, en los puentes, los canales las escaleras, los desagues, los cimientos de vivienda y los caminos que los indigenas construyeron en piedra.

Regresando a la troncal, a pocos minutos se divisa la entrada a Cañaveral, punto central del parque y unica zona de este con infraestructura turistica. En este sitio el interes lo constituye la propia naturaleza, donde cada playa es un hermoso paisaje. No obstante la tentación, en Cañaveral los baños de mar estan muy restringidos por la furia del oceano y la presencia de tiburon. Sin embargo, una playa denominada La Piscinita constituye el oasis de la región.

En Cañaveral se puede acampar en zonas demarcadas por el Inderena y se puede acceder a los servicios sanitarios y de restaurante.

PERDIDOS EN LA SIERRA
Ciudad Perdida o Buritaca 200, como se le conoce tecnicamente, es uno de los luqares mas interesantes de la geografía colombiana. Ignorada durante siglos enteros, esta población indigena se ha convertido en centro de atraccion mundial, debido a lo valioso de los vestigios arqueológicos que alli se encuentran.

Pero no son simplemente las viviendas de tantos años atras, los sistemas de riego, las terrazas naturales, los caminos de piedra y la organización indigena lo que llama la atención en Ciudad Perdida. Ademas de estos factores que han movido a tantos turistas a emprender su visita, en Buritaca la naturaleza ocupa mencion especial. El contraste de vegetaciones, la presencia de innumerables rios que bajan de la Sierra y serpentean entre la tupida vegetación montañosa y la posibilidad de divisar los picos Colon y Bolivar, los mas altos del país, son la otra fuente de atracciones, al lado de las que colman el interes antropológico y cultural.

Para llegar hasta Ciudad Perdida hay dos opciones: hacerlo en helicoptero desde Santa Marta, en un viaje de media hora que pone al turista en contacto con la majestuosidad de la Sierra, o por via terrestre, atendiendo los reglamentos de instituciones como el Inderena, el Instituto Colombiano de Antropología y la Corporación Nacional de Turismo, entre otros.

En definitiva, los circuitos alternos de la Costa Atlantica demuestran que el turista colombiano aun tiene muchos destinos por descubrir.

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