30 diciembre 1996

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CUANTO GANAN LOS COLOMBIANOS

CIFRAS EXORBITANTES PARA UNOS POCOS Y ESTANCAMIENTO PARA MUCHOS ES EL BALANCE DE UN ANALISIS DE LOS SALARIOS EN EL PAIS.

El torero CEsar Rincón, la cantante Shakira y el futbolista Faustino Asprilla son quizás los colombianos mejor pagados del momento. Incluir el nombre de César Rincón en el cartel de una plaza de primera categoría como Las Ventas de Madrid, le cuesta a un empresario taurino no menos de 80 millones
de pesos y en el de unacolombiana, por lo menos 40 millones de pesos. En una temporada normal, Rincón torea más de 60 corridas, de las cuales al menos 20 son en plazas de primera. Descontando empresarios, cuadrilla, apoderado, y gastos de viaje, el diestro recibe libre de polvo y paja, por lo menos la mitad de cada lidia, lo cual representa alrededor de 160 millones de pesos al mes. Si los ingresos de Rincón como torero consagrado suenan exorbitantes, lo son aún más los de Shakira quien, con apenas 19 años, se redondea mensualmente más o menos la misma suma. La revelación barranquillera cobra alrededor 30 millones de pesos por cada concierto que realiza en Colombia y cerca de 100 por los que hace en el extranjero, de los cuales recibe aproximadamente una tercera parte. A ello se suman los ingresos por regalías y derechos de autor por sus discos, de los cuales Pies descalzos ha vendido más de dos millones de copias. Y en cuanto al 'Tino', un salario mensual del orden de los 120 millones de pesos como delantero del Newcastle de Inglaterra lo convierte también en uno de los colombianos con mayores ingresos. El jugador del Newcastle gana 20 veces más que el presidente de la República, Ernesto Samper, que recibe 6.440.724 pesos al mes, incluidos los gastos de representación. A la vuelta de unos pocos años, sin embargo, es muy posible que estos tres grandes hayan sido superados por otros cuyas carreras y saldos en la chequera van en vertiginoso ascenso. Si el fútbol mueve millones de dólares en Europa, el béisbol es una de las disciplinas que mejor remunera a sus deportistas en el mundo. Tan bien remunerados son los beisbolistas que llegan a 'la gran carpa', que Edgar Rentería, con sus escasos 21 años, recibió ingresos por cerca de 25 millones de pesos al mes en su primer año con los Marlins de la Florida. Y el haber alcanzado el segundo lugar en la lista de los novatos del año, le augura un futuro con muchos ceros más a la derecha en su salario. Un poco más abajo, pero moviendo cifras que no dejan de ser considerables, está la cantante Marbelle, intérprete de la canción Perlas finas, que a sus 16 años de edad cobra ya 10 millones de pesos por concierto y cuya popularidad promete convertirla en otra mina de oro.Otros artistas que han brillado en los últimos años internacionalmente como Carlos Vives podrían estar también alrededor de esas cifras, mientras las actrices más taquilleras al estilo de Margarita Rosa de Francisco o Amparo Grisales rondan los 35 millones al mes. Fuera de los mencionados anteriormente, se da por descontado que los ingresos más altos de Colombia los tienen las estrellas de la radio. Como lo ha demostrado el fenómeno de La F.M con Julio Sánchez Cristo, el dueño de los oyentes no es tanto la frecuencia, como la voz del locutor. Esto hace que las superestrellas puedan cobrar muy cara su fidelidad. Hoy por hoy un director de programa con sintonía propia puede redondearse por lo menos 30 millones de pesos mensuales, y hasta más como en el caso de Edgar Perea, mientras los ingresos de la mayoría de los presidentes de compañía de los mismos grupos económicos no llega ni siquiera a la mitad.

Ejecutivos renuentes
En el caso de estas figuras públicas, sus ingresos van aparejados con el éxito y la fama. Y, precisamente por eso, casi todos sus actos están sujetos al escrutinio de la opinión, incluidos sus contratos. Aunque no siempre resulte muy fácil, es posible en muchos casos llegar a saber aproximadamente cuánto se ganan. Hay otros colombianos, en cambio, que reciben también elevadísimas remuneraciones por su trabajo, pero que guardan celosamente los recibos de su nómina. De las personas que manejan grupos económicos hay pocos datos. Aunque nadie sabe la cifra exacta, todo el mundo da por descontado que el empleado mejor pagado que hay en el país es Augusto López, el presidente de Bavaria. Al fin y al cabo no son muchas las personas que manejan 100 empresas y además de eso tienen tanto poder político. En esas grandes ligas la remuneración salarial es estrictamente nominal. Para conservar a un Augusto López se requiere además del sueldo muchas prebendas y darle juego en algunos negocios. López Valencia, por ejemplo, es accionista de empresas como Shellmar que fabrica las etiquetas para las botellas de Bavaria. A nivel internacional nadie que produzca 500 millones de dólares anuales en utilidades puede ganarse menos de un millón de dólares al año. Los conocedores del mundo empresarial calculan que el paquete del presidente de Bavaria no puede ser inferior a esa cifra. Dentro de los grupos económicos los sueldos de los ejecutivos son por lo general adecuados pero no tan espectaculares como la gente se imagina. Esto obedece a que cuando se tienen 15.000 ó 20.000 empleados, un salario alto en un cargo repercute y tiene un efecto multiplicador en el de los demás miembros del conglomerado. La excepción a esta regla ha sido la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo. En ella, los asesores claves de Sarmiento tienen salarios de 30 millones o superiores. Este monto sólo es comparable al que redondean los gerentes de las multinacionales en el país. Para estos cargos el sueldo base puede ser del orden de los 20 millones, pero el monto de los beneficios adicionales asciende por lo general a cerca del 50 por ciento del sueldo.En cuanto a presidencias de compañías colombianas, hay categorías dentro de las categorías. En términos generales se podría decir que en el sector financiero la remuneración es ligeramente superior al sector industrial. Un presidente de un banco grande hoy en día no baja de 20 millones de pesos al mes, cifra que es considerada alta dentro del sector manufacturero. Uno que está muy por debajo de ese monto es el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Jorge Cárdenas Gutiérrez. A pesar de que maneja un volumen de negocios similar al del Grupo Santo Domingo, su salario asciende apenas a 17 millones. Sin embargo, en este caso no se trata de un sueldo nominal sino real pues en el mundo de la Federación no hay remuneraciones indirectas. Pero no sólo las cabezas de los grupos económicos y las superestrellas tratan de ocultar cuánto ganan. En realidad, un alto número de colombianos es muy renuente a confesar a cuánto ascienden sus ingresos. Muchos porque ganan muy poco, y un grupo pequeño, pero significativo, porque la remuneración de su trabajo es muy elevada _en términos relativos_ y eso, en un país con una distribución del ingreso tan inequitativa como la que hay en Colombia _y con índices sin par en el mundo de la criminalidad_, no sólo genera envidias y resentimientos, sino que puede poner en riesgo la integridad personal. Aunque la verdad es que la tendencia a ocultar los ingresos cuando éstos superan a los del promedio de la población es normal aun en países mucho más desarrollados y seguros. La revista New York, que realiza periódicamente este tipo de informes en Estados Unidos, confiesa que una de las mayores dificultades que tiene para que su muestra sea realmente representativa es precisamente la dificultad de acceder a la información sobre los ingresos percibidos por los ejecutivos de máximo nivel.
Para no dejar el vacío y llegar a tener una visión lo más completa posible del espectro de ingresos del conjunto de la población es posible, sin embargo, recurrir a fuentes indirectas. Y en el caso del personal calificado de más alto nivel las mejores son las encuestas realizadas por algunas de las firmas intermediarias en el mercado de ejecutivos que existen en el país. De acuerdo con los datos que maneja la empresa Top Management, por ejemplo, el salario percibido por un presidente de compañía puede llegar alrededor de los 22 millones de pesos, sin contar los beneficios que se le suelen conceder a este tipo de ejecutivos (casa, carro, salud, educación de los hijos, club social, etc.) que incrementan de manera muy importante su llamado salario nominal. En este momento, los ejecutivos mejor pagados están en el sector de las telecomunicaciones y los hidrocarburos. En el primero, en particular, hay mucha demanda y poca oferta. Y todos los analistas coinciden en señalar al sector de las telecomunicaciones como el de mayor dinamismo en el futuro inmediato del país. Con la llegada de los bancos españoles, es muy posible también que en el sector financiero haya muchos movimientos en 1997.

Los salarios del Estado
Comparados con los elevados salarios que obtienen los ejecutivos de la empresa privada, los ingresos de los funcionarios públicos resultan bastante menores. Con excepción de los presidentes de algunas empresas industriales y comerciales del Estado, cuyo salario integral supera los 10 millones de pesos _como en el caso del presidente del Banco Cafetero y de Bancoldex_, y de los directores del Banco de la República y los miembros de la Comisión Nacional de Televisión _que ganan un poco más de nueve millones_ los ingresos mensuales que reciben los más altos dignatarios del Estado apenas clasificarían en un lugar intermedio en las escalas salariales del sector privado. El sueldo del Presidente de la República, por ejemplo, es equivalente _según la última encuesta de la Asociación Colombiana de Relaciones Industriales y Personal, Acrip_ al de un vicepresidente de producción de una empresa manufacturera de tamaño mediano. Y por debajo del Presidente se encuentran los congresistas, el Fiscal, el Procurador, el Contralor, los magistrados de las Cortes, los ministros, los generales y los superintendentes, para sólo mencionar a los más importantes.Aún así, los mencionados funcionarios no dejan de ser un grupo de privilegiados. A pesar de que no hay estimativos recientes sobre la estructura de la pirámide salarial en Colombia, de conservarse la que tenía en años anteriores sólo uno de cada 500 colombianos tendría en este momento un ingreso de trabajo superior a los tres millones de pesos mensuales. Según la encuesta de Acrip _que recoge información de 336 empresas con un total de 346.766 trabajadores_ sólo los presidentes, y algunos vicepresidentes de producción de empresas grandes, tienen salarios que superen los tres millones de pesos. El salario promedio de todas las empresas encuestadas en el sector administrativo es de 502.914 pesos, y en el sector de producción de 317.182 pesos. Pero incluso estas cifras resultan elevadas si se las compara con la del salario mínimo vigente en el país, que es de 142.125 pesos al mes. Y de acuerdo con las cifras oficiales, cerca de la mitad de los colombianos viven del salario mínimo. Distribución desigualLo anterior refleja una situación estructural de la economía colombiana, que para muchos analistas constituye uno de los principales obstáculos para el logro de mayores tasas de crecimiento: la inequitativa distribución de los ingresos laborales. Los bajos salarios percibidos por la gran mayoría de la población trabajadora impiden un fortalecimiento de la demanda interna que jalone apropiadamente al aparato productivo. Esa es una situación que, a pesar de los altibajos que se presentan en el mercado laboral, no presenta mejoras sustanciales en el largo plazo. Hace una década, los trabajadores ubicados en el nivel superior de la escala de distribución salarial (el 10 por ciento con mayores ingresos) ganaban en promedio nueve veces más que los trabajadores ubicados en el nivel inferior de la escala (el 10 por ciento con menores ingresos). El año pasado, de acuerdo con las cifras de Planeación Nacional, la relación era de 10 a uno. Vale la pena resaltar, sin embargo, los cambios ocurridos en los últimos años. Entre 1982 y 1992 se produjo una mayor concentración de los ingresos salariales en Colombia, pero después de ese año la situación ha venido mejorando, debido a un aumento importante en los ingresos reales de distintos sectores laborales. De acuerdo con un estudio preliminar presentado la semana pasada por el Dane a consideración del Comité de Concertación Laboral _como documento de análisis para la definición de los incrementos salariales de 1997_ el salario real promedio en las siete principales ciudades del país se ha incrementado en cerca de un 25 por ciento desde 1992 hasta hoy. Es más, para los autores del estudio, esa puede ser una de las razones para explicar el acelerado crecimiento que ha mostrado la tasa de desempleo abierto en los últimos dos años.Por esa misma razón las perspectivas no son muy alentadoras. Dada la desaceleración tan marcada que está viviendo la economía colombiana _con caídas de la producción en algunos sectores vitales para la economía, como la industria y el comercio_ y la tendencia tan preocupante que muestran las cifras del mercado laboral, los empleadores buscarán moderar los incrementos para el año entrante. Aunque la verdad es que las negociaciones no serán nada fáciles. Comenzando por las del sector público, en el que la propuesta del Ministro de Hacienda de sólo permitir un incremento promedio del 13 por ciento ha terminado por dividir al propio gabinete. Pero tampoco serán fáciles en el sector privado, porque el incumplimiento del gobierno en su meta de inflación para 1996 ha generado una enorme desconfianza entre los trabajadores en torno de la idea de fijar incrementos con base en el aumento esperado de los precios y no en la inflación pasada.
Pensando en mañana
Más allá de las frías estadísticas, sin embargo, la investigación desarrollada por SEMANA lo que muestra es a un grupo de colombianos que, independientemente de su nivel de ingreso, se sienten orgullosos de su oficio y están pensando siempre en la forma de mejorar su nivel de vida. Desde el simple cajero de banco, que dedica la mayor parte de su tiempo de descanso a ir a una universidad, pensando en reemplazar en el futuro a todos sus actuales jefes, hasta un deportista como Juan Pablo Montoya, que a pesar de todos los éxitos que ha tenido hasta el momento en el automovilismo, todavía no gana ni para ir al cine. El es, por ahora, una ficha de su escudería, y tiene que conseguirse un patrocinio para que lo dejen correr. Pero él sabe que si logra llegar a la Fórmula 1, no tendrá problemas en el futuro: entonces habrá jugosos premios y su esfuerzo se verá recompensado. Eso es lo que hace que la mano de obra colombiana sea tan competitiva y tan apreciada en todos los terrenos. El hecho de que siempre está pensando en el mañana, y no deja pasar un día sin luchar por conquistarlo.
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