Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2001/11/05 00:00

De contado

Tener una o máximo dos tarjetas de crédito y pagar en una sola cuota son claves para el buen manejo de esta herramienta de pago.

De contado

Isaac es un ejecutivo moderno. Tiene 23 años y trabaja para una multinacional financiera, donde tiene asegurado su futuro profesional. Es práctico, ahorrativo y disciplinado. A la vez que busca triunfar también se preocupa de cuidar su dinero “para tener algún día mi pequeña fortuna”, según dice.

Por eso Isaac, de un tiempo a esta parte, paga todos sus consumos con una tarjeta de crédito internacional que le expidió un banco en Panamá. Prefiere no utilizar la tarjeta local. Pero no lo hace para ‘descrestar’ a su posible conquista o para ‘pantallar’ con sus amigos. Lo hace porque como le convierten los dólares a la tasa oficial, la plata le rinde más. “La clave es tener quién pague la tarjeta en el exterio”, afirma, y añade, ahora no es tan difícil porque con la cantidad de personas que se han ido siempre hay un familiar que puede hacer el favor”.

Isaac además tiene por norma pagar todo en una sola cuota. Ni un peso diferido. Y es que, como afirma Gustavo Leaño, vicepresidente de mercadeo de Visa Colombia, “el consumidor colombiano está utilizando la tarjeta de crédito más como un instrumento de pago que como uno de financiación”. Esta es la razón por la cual, hoy por hoy, el 25 por ciento de los colombianos cancelan sus consumos en una sola cuota para no pagar intereses. El 75 por ciento de los que los financian lo hacen a seis o siete meses como promedio.

Según Leaño la industria de las tarjetas de crédito es un negocio que ha sufrido las consecuencias de la desaceleración económica. El crecimiento acumulado de las ventas con tarjeta a agosto de este año es de un 8,7 por ciento. Un crecimiento real prácticamente nulo, pues es casi igual al aumento en el índice de precios al consumidor (inflación).

En el último cuatrienio se ha disminuido el número de tarjetas de crédito de 2.400.000 a 2.000.000. Actualmente el sistema Visa tiene un millón de tarjetas, Master Card tiene 750.000 y Diners 250.000 tarjetas. Según Leaño esta reducción tiene varias explicaciones, como el hecho de que los bancos han depurado sus bases de datos y los clientes que no estaban usando las tarjetas fueron borrados. También es el resultado de un proceso de racionalización del gasto con tarjetas por parte del consumidor, que antes tenía cuatro plásticos en su billetera y ahora ha decidido quedarse con una o máximo dos. Así mismo se debe a que las personas que han incumplido reiteradamente con sus pagos ante las entidades bancarias han sido retiradas del sistema.

Sin embargo y aunque el uso de las tarjetas de crédito se ha visto afectado por las tasas de interés, por las medidas legislativas que de alguna manera discriminan la utilización del producto en el comercio, siguen teniendo una buena aceptación particularmente ahora que ofrecen infinidad de valores agregados y servicios adicionales —como el seguro médico para viajes—, que no representan ningún costo adicional para el usuario.

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