Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 1/29/2011 12:00:00 AM

De eso tan bueno no dan tanto

Los fondos Grancolombiano y Bolivariano colapsaron. Temblaba el sector financiero.

El 11 de mayo me desempeñaba como funcionario de crédito del BIC en Medellín. En ese entonces, por ese apetito desmedido de captar dinero, no solo por parte de las entidades financieras, sino también de varios particulares, se llegó a reconocer intereses del 36 por ciento anual. Por los préstamos, que debían cubrir el costo de la captación más la utilidad para el prestamista, se pagaron tasas hasta del 70 por ciento anual, costo impagable para las empresas del sector real, y varias entidades financieras entraron en crisis.

Entre ellas, las pertenecientes al grupo Grancolombiano y a los fondos Bolivariano y Grancolombiano, grupo que quería participar en el capital de varias empresas del denominado Sindicato Antioqueño.

El doctor Hernán Echavarría Olózaga, entonces presidente de la Comisión Nacional de Valores, y el doctor William Jaramillo Gómez, parlamentario, fueron quienes pusieron el dedo en la llaga, y para 1981, el diario El Espectador inició una serie de investigaciones que pusieron al descubierto la situación que ya se rumoraba. Consecuencia de esas denuncias fue el retiro de la pauta del Grupo Grancolombiano en el periódico, uno de sus mayores anunciantes, lo que a la postre significó el comienzo de una crisis que luego, y también por sus valientes denuncias, coincidió con el ataque del narcotráfico y el asesinato de su director, don Guillermo Cano.

Para entonces, la regulación y supervisión del Estado carecía de las herramientas necesarias para vigilar el sector financiero, lo que permitió el colapso de buena parte del sistema. El 8 de octubre de 1982, suscrito por el presidente Belisario Betancur y todos sus ministros, aparece el Decreto 2920, el comienzo de una regulación más acorde con los nuevos tiempos. Como era previsible, muchas empresas y personas naturales quedaron en la ruina y perdieron los esfuerzos de muchos años. Por eso digo que… de eso tan bueno no dan tanto.
 
*Ama de casa, Cali
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.