Domingo, 22 de enero de 2017

| 2000/11/13 00:00

¿Deberán VISA y MasterCard estar preocupadas por la Internet?

¿Deberán VISA y MasterCard estar preocupadas por la Internet?

Estas dos asociaciones de bancos tienen más de 2 mil millones de tarjetas de crédito y débito con sus logos circulando por el mundo. Sus tarjetas son aceptadas en más 19 millones de comercios, y las transacciones realizadas a través de sus redes suman más de 1,6 millones de millones de dólares al año, para el caso de Visa, y 727 mil millones para MasterCard. En Latinoamérica Visa tiene 68 millones de tarjetas circulando y en Colombia 4,5 millones, con transacciones que superaron los 6 mil millones de dólares en 1999.

Con la llegada de la Internet y del comercio electrónico Visa y MasterCard se encontraron en una posición privilegiada. Los otros medios de pago tradicionales, como el efectivo, los cheques y las transferencias bancarias simplemente no podían competir por las demoras para finalizar una transacción. Gracias a esto Visa sostiene que el 50 por ciento de las transacciones realizadas por Internet en el mundo se hacen con sus tarjetas. Y en general, aproximadamente el 90 por ciento de todas las transacciones virtuales se hacen con una tarjeta de crédito o débito. Entonces, ¿por qué? el director general de MasterCard, Bob Selander, parece preocupado? Lo suficientemente preocupado para advertir a los asistentes de un foro sobre tarjetas de crédito en abril, que debían estar listos para enfrentar a quienes ofrecerán a la gente una manera de pagar libre de tarjeta y, aun, libre de bancos! Seguramente Bob estaba pensando en X.com y su producto estrella PayPal, o en eCash. Tal vez se refería a eMoneymail o a flooz, Billpoint, beenz, Qpass, Cybermola, eCharge, DoughNet, InternetCash, etc, etc. O a lo mejor está preocupado por los problemas de seguridad que se han generado por el pago con tarjetas en el mundo virtual. Recordemos que el sistema de tarjetas se desarrolló a mediados del siglo pasado, tres décadas antes de la aparición del primer computador personal.

Otra de las razones por las cuales podría estar preocupado es por el descontento de los comercios con las tarjetas. En España, Estados Unidos y hasta Colombia, los comercios se hayan en pie de lucha contra los altos porcentajes que tienen que pagar a las tarjetas por cada compra. También por las políticas de cobro revertido según las cuales ellos pueden terminar pagando las compras fraudulentas, aun cuando estas hayan sido autorizadas por la red. En el mundo virtual las quejas ya comenzaron a aparecer. Amazon considera que es injusto que ellos tengan que pagar el porcentaje mas alto por cada compra, cuando después de la primera las siguientes no implican ningún riesgo por cuanto la información de la tarjeta ya se encuentra en sus servidores. Por su parte, muchos usuarios se quejan de los altos costos de las tarjetas, la inseguridad, altas cuotas de manejo, cobros escondidos e intereses exagerados.

Y si esto no fuera poco el Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha acusado a Visa y MasterCard de ser un monopolio! El gobierno sostiene que los mismos bancos hacen parte de las juntas directivas de las dos asociaciones y que esto ha permitido que ejerzan un poder monopolico, impidiendo la innovación y la sana competencia con las otras tarjetas.

Pero, existen sistemas de pagos nuevos que puedan competir de verdad contra el inmenso poderío de las tarjetas plásticas. Para que un nuevo sistema de pagos pueda competir debe romper el dilema del huevo y la gallina: 1)ser usado por un masa crítica de personas suficientemente atractiva. 2) ser aceptado por los establecimientos y comercios que los usuarios necesitan. Esto al mismo tiempo, ya que sin masa crítica los comercios no aceptan el nuevo sistema, y sin establecimientos que lo acepten no hay usuarios.

Por otro lado los nuevos sistemas deben ser por lo menos más económicos que las tarjetas para que valga la pena el cambio. También deben ser más seguros y más sencillos de manejar para los comercios. Entre las nuevas opciones en el mundo virtual X.com lleva la delantera. Su producto estrella PayPal se creó para satisfacer la necesidad de un medio de pago ágil para las subastas en línea. Una persona puede transferir recursos de su cuenta en X.com a cualquier persona que tenga un correo electrónico, sin ningún costo. Ahora el servicio se ha ampliado a los negocios, pero con una pequeña comisión de 1,9 por ciento de la transacción sobre unos costos reales de un centésimo de centavo de dólar por transacción. X.com cuenta con mas de 3 millones de usuarios y estos crecen a un ritmo de 10.000 por mes. De esta manera X.com ha podido atraer inversionistas que han invertido más de 130 millones de dólares en la empresa.

Otro de los competidores serios es eCash, una compañía que opera en Australia y Europa y que está entrando en los Estados Unidos. eCash es el equivalente virtual al dinero. Se adquiere en los bancos y se puede comprar con él de manera segura en las tiendas virtuales. Una ventaja adicional, no deja huella y de esta manera el comprador mantiene su privacidad. En el campo de las nuevas monedas virtuales encontramos a beenz y flooz. Dos sistemas que se asemejan a los puntos que las tarjetas de crédito ofrecen pero que se pueden usar para comprar por Internet. También están apareciendo tarjetas prepagadas para aquellos que están por fuera del sistema financiero, especialmente los jóvenes. Cybermola e InternetCash son las dos mas reconocidas. Para las micro-compras, aquellas menores a 5 mil pesos, y que hasta ahora no son aceptadas por las tarjetas, se ha desarrollado Qpass. Este sistema va agrupando las micro-compras hasta tener un monto que puede ser cobrado.

Conclusion, Visa y MasterCard han recorrido un camino largo con unos resultados sorprendentes. Sin embargo su éxito puede ser su fracaso. Su tamaño les obliga a reducir al mínimo cualquier esfuerzo de cambio. Se imaginan el costo de agregar un dígito a cada una de las mil millones de tarjetas Visa, o una huella digital. Por esta razón los esfuerzos por implementar el sistema SET de seguridad para compras en línea no ha dado resultado, ya que requiere que cada usuario de tarjeta de crédito se registre en una página y compre un código de seguridad. Sin embargo para los nuevos el camino no es fácil ni económico. Pero estamos en el primer día del comercio electrónico y quedan muchos mas.



* Andrés Dussan

Profesor
Facultad de Administración
Universidad de los Andes
adussan@yahoo.com

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