Lunes, 23 de enero de 2017

| 1989/09/25 00:00

DECORACION

DECORACION

...Y LA LUZ SE HIZO
La iluminación constituye un elemento básico de la decoración. Se habla de ambientes intimos con poca luz y de derroche de bombillas para sitios como una biblioteca. Se ilumina parcialmente un salón, para destacar algunos elementos y disimular otros. Se busca una hilera de spots para resaltar un mural, y una sombra en la sala de recibo para lograr un contraste. Se juega, en fin, con la luz, para crear efectos, para corregir errores, para suplir otros elementos, para dar ambientes, para decorar de acuerdo con ciertos objetivos.

De unos años para acá el concepto de la luz halógena suena mucho.
Por tratarse de un sistema especialmente recomendado para decoración y ambientación de hogares, almacenes, salas de conferencias y oficinas, conviene reseñar con más detalle las ventajas que se le han atribuido a la luz halógena de bajo voltaje:

. Ahorro de energía de hasta un 70% en comparación con sistemas de luz incandescente de la misma eficiencia.

. La vida útil de una bombilla halógena puede ser de tres veces la de una normal.

. La luz halógena es similar a la luz solar, razón por la cual se la ha llamado "luz día". El reflector halógeno desarrolla una alta transparencia que permite destacar objetos en sus colores reales.

. La luz halógena no causa fatiga ni irrita los ojos y por tanto se hace ideal para sitios de trabajo.

. El 65% del calor en el reflector halógeno es derivado hacia atrás, lo cual evita que el objeto iluminado se recaliente.
Este hecho es especialmente importante en obras de arte, alimentos y otros objetos delicados.

Además de estas ventajas, la luz halógena resulta de gran utilidad para la decoración, por cuanto se pueden utilizar reflectores de ángulos, colores y vatiajes diferentes. Al fin y al cabo la idea es que la luz también se ajuste a cada ambiente y haga parte de la sensación que se quiere dar.

A LA HORA DE SERVIR
La decoración de la mesa es tan importante como lo es la de la sala de estar, la de la casa en general o el arreglo personal. Una mesa bien decorada es la señal máxima del buen gusto. Una bella mantelería, una vajilla elegante, presencia de velas y arreglos florales y el cuidado de todos los detalles hacen la diferencia.

En la época moderna, por la búsqueda de la comodidad, se han perdido los buenos modales de antaño, especialmente a la hora de servir la mesa.
Pero si se exige calidad en la preparación y el gusto de las comidas, se debe respaldar con una mesa bien vestida.

Los manteles clásicos son sobrios en el color - blanco, beige o rosa pálido - y por lo general llevan bellos bordados.
Se suelen almidonar para obtener una textura más consistente, una caída uniforme y un brillo elegante. Los modernos tienen colores un poco más vivos, con contrastes, jugando con sobremanteles para lograr diferentes composiciones. Se debe tener en cuenta el color del mantel para cada momento del día. Vale la pena destacar la creación del mantel típico colombiano, diseñado por Walter Legrand, elaborado artesanalmente en telar, intercalando bordados a medida que se va tejiendo.

Legrand, diseñador de la Casa Wally, sugiere algunos puntos de vital importancia, que se deben observar a la hora de servir la mesa:

- Para comenzar muy bien la celebración de un cumpleaños u otro acontecimiento, se puede ofrecer un desayuno de gala. Se deben utilizar manteles blancos, una vajilla clásica y un solitario para enmarcar el champagne y el caviar.
Si e! desayuno es de negocios, la mesa se puede servir con grandes pero sobrios individuales, porcelana moderna y flores campestres.
- Para un almuerzo de excepcional elegancia, se imponen los encajes elaborados, el bolillo y el richelieu. Se debe enmarcar esta elegancia con altos briceros de cristal, fuentes de plata con frutas de temporada y accesorios individuales en plata.

- La hora especial de la gran gala es la cena.
Para esta ocasión los manteles deben ser blancos, las servilletas de gran tamaño, vasos de cristal, posacubiertos, ceniceros individuales y otros accesorios deben acompañar y complementar una mesa perfectamente servida.

- Para las mesas buffetes los arreglos deben ser de gran tamaño, tanto los florales, los candeleros como las figuras de hielo. Los manteles pueden ir recogidos por uno o todos los extremos formando moños, amarrados con cintas de satín.

- Las velas deben ser largas aunque la mesa sea pequeña, para evitar que la luz hiera la vista de los comensales o los adormezca.

- Si el arreglo floral va en el centro, las flores deben ser cortas; los solitarios deben ser de una flor con tallo largo.

- Las servilletas deben ser de gran dimensión, pues su objetivo es proteger; pueden tener bordados en las puntas y aplicaciones, pues deben dar contraste o tonalidad con el mantel.

- Los manteles deben guardar proporción con las medidas de la mesa; su caída perfecta es el borde hasta donde llega la silla.

La decoración de la mesa ha sido cuidada especialmente en todos los tiempos. Cuenta la tradición española que en el palacio regio se atendían especialmente los accesorios a la hora de servirla. Para rendir homenaje al sol, al mediodía, en el almuerzo, los cubiertos y todos los elementos decorativos complementarios eran de oro, mientras que a la hora de la cena todos los accesorios debían ser de plata, en honor de la luna.

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