Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1986/05/26 00:00

DEPRESION

La enfermedad más común de los años ochenta, sus síntomas, sus orígenes y los estudios que se hacen para combatirla

DEPRESION

El país de los deportes está tan acostumbrado a juzgar como indisciplina cualquier bajón de un deportista, que a finales del año pasado nadie le concedió a Joaquín Gutiérrez el derecho a una enfermedad íntima que lo menoscababa.
Gutiérrez, que a pesar de ser costeño es un hombre tímido, se había consagrado en el exigente béisbol profesional de los Estados Unidos al lograr las cúspides de las Ligas Mayores con el equipo de las Medias Rojas, hasta que la lesión de una rodilla lo despojó de su sonrisa de triunfador.
Miembro de una familia de vencedores, empezando por su padre que representó a Colombia en los Juegos Olímpicos de 1936, el beisbolista, ya recuperado de su dolencia física, sintió como una humillación que su puesto estelar de tercera base fuera ocupado por otro jugador y, al sentarse en la banca de los suplentes, comenzó a rodar hacia el abismo de una enfermedad en apariencia extraña: la depresión.
En ese estado depresivo, Gutiérrez perdió todo gusto por su deporte y toda brújula personal: fue visto solitario en parques de Santa Marta, silencioso, ido de la realidad. De ese pozo fue rescatado por el médico Armando Porras. Un chequeo siquiátrico ratificó que su mal era la depresión y no el consumo de drogas como habían alcanzado a decir algunas noticias. La certeza del diagnóstico, las soluciones sugeridas por los médicos y la voluntad del deportista, lo pusieron a salvo de ese mal que en el mundo es considerado como uno de los productos masivos de la década de los ochenta y en Colombia más frecuente de lo que se imagina.
Y, ¿QUE ES LA DEPRESION?
Algunos más otros menos, pero todos en el mundo han sentido alguna vez esa opresión en el pecho y ese desgano inubicable con que suele presentarse la depresión. A pesar de tratarse de un mal tan generalizado, hoy en día, después de millares de teorías, no se ha llegado a un acuerdo para definirlo.
En la antiguedad, el mal se consideraba un castigo de los de monios y fue a través del conjuro como se combatió.
Los chamanes o brujos realizaban ceremonías y preparaban brebajes para liberar a las personas de "ese" espiritu maligno que les impedía gozar de la vida. La historia de los antecedentes de la depresión también registra la creencia de que era la manera en que los pecados se manifestaban y, por eso, a más pecadora fuera una persona más propensa era a ese mal del espíritu.
Fueron los médicos Hipócrates y Areteo los que comenzaron a definir lo que hoy se conoce como depresión sicótica y sicósis maniacodepresiva, mientras en esas épocas miles de científicos se cuestionaban sobre los orígenes de esa tristeza profunda que acechaba tanto a gobernantes como a plebeyos y que ya había cobrado víctimas importantes como el emperador Moctezuma. El, afectado por la creencia de los augurios de desastre que viajaban con el cometa Halley, entró en una depresión tan profunda que por ella fue fácil victoria la de los españoles en la conquista del imperio azteca.
La historia registra, así mismo, casos de depresión en la literatura (Goethe, Dickens, Dostoievsky, Shakespeare) y en la filosofía se señala a Kierkegaard, quien en una ocasión se definió como un "deprimido innato".
Para algunos expertos de hoy la depresión es un sentimiento exclusivamente humano que, a diferencia de la tristeza común, conlleva serias alteraciones sicológicas y algunas somáticas e implica una desviación de la manera de sentir y de expresar las emociones. "Es una disposición síquica a la desesperación y un abrumador sentido de la insuficiencia", dice el especialista norteamericano Howard Warren. Para Ana Mercedes Acosta, sicóloga de la Universidad de Los Andes, "muy frecuentemente se encuentran situaciones en las que la tristeza no disminuye con el tiempo y adquiere características inapropiadas con respecto al evento que la desencadenó e inclusive a veces parece no tener causa identificable. Esta es la llamada depresión". Pero --ya está dicho--no hay acuerdo en la definición exacta de este trastorno emocional que algunos utilizan para describir a un grupo de enfermedades; otros para calificar el estado de ánimo de pacientes con desarreglos afectivos; para muchos es sólo un simple sentimiento de infelicidad y no faltan quienes sigan defendiendo la teoría de que su origen es sobrenatural .
PAIS RUMBERO, PAIS TRISTE
Si se recuerda el calendario nacional de carnavales, festivales, concursos, bailes, ferias y jolgorios en general y si se tiene en cuenta el muestrario de ritmos danzas del país podría concluirse que esa realidad de fiestas es más poderosa que todas las evidencias de violencia y que los colombianos parecemos en la otra orilla de la depresión.
Pero no es así. Una investigación llevada a cabo por SEMANA, para la cual se consultaron médicos especialistas, textos sobre el tema y las pocas estadísticas que existen, permite concluir que esos rostros tristes, apáticos, "carilargos" y con la frente arrugada, no son exclusivos de las veladas mortuorias, sino que forman una muchedumbre de colombianos invadida por la depresión.
De acuerdo con el siquiatra Germán Puerta Baptiste, profesor de la Universidad del Rosario, de Bogotá, cerca del veinte por ciento de la población colombiana, casi seis millones de personas, padece esta afección. Esta estadística se refuerza con aquella de que de cada diez consultas siquiátricas, cuatro se refieren a los trastornos que marca este mal.
"Quienes más consultas elevan en Colombia sobre esto son las mujeres quizás porque están más acostumbradas a expresar sus sentimientos ", opina Puerta. Laureano Gómez Angel, jefe de Siquiatría del Centro Médico de Los Andes, dice que, por cuestiones hormonales aún no suficientemente estudiadas, las mujeres son más depresivas que los hombres.
Pero este acuerdo en torno al sexo que más sufre de depresión, no es el único; los dos especialistas también están de acuerdo en las causas. La lista de los motivos--tan larga como ciertos períodos depresivos--incluye la crisis laboral que deja sin empleo a muchas personas, la carestía de la vida que imposibilita atender las necesidades básicas de una familia, la inestabilidad afectiva notoria en las desaveniencias conyugales y en la proliferación de divorcios, las crisis de la familia, el ambiente de violencia y de inseguridad que se sufre en el país y también se llegan a mencionar las secuelas de derrota e impotencia que dejaron la tragedia de Armero y la toma del Palacio de Justicia.
Pero no sólo de factores negativos vive la depresión. Aunque se considere un concepto paradójico, también del éxito surgen los estados depresivos, como se han encargado de aseverarlo recientemente investigadores norteamericanos y europeos.
La "depresión positiva", como pudiera llamarse, invade a muchas personas que en el mundo, en apariencia, todo lo tienen, todo lo han conseguido, todo les sonríe. La explicación científica dice que "existe una fuerte correlación entre cualquier cambio importante en la vida y el desarrollo temporal de una depresión" y se extiende a ejemplos de haber conseguido algo muy deseado (un hijo, una promoción profesional, un buen negocio), después queda una sensación de vacío que es depresiva.
SEÑALES DE PELIGRO
Así que --¡mucho cuidado!-la depresión puede atacar por todos los flancos, desde el más negativo como una situación económica asfixiante, hasta por el lado de los triunfos obtenidos donde, a veces, viene pegado el mal.
Hay, naturalmente, síntomas que son verdaderas señales de alerta: si se fatiga demasiado, si cada día tiene menos alientos y su ritmo de trabajo y vida esta disminuyendo; si está empezando a sufrir alteraciones en el sueño, el apetito, la digestión o en la vida sexual; si nota que todo le parece muy difícil o que se está volviendo muy sentimental, puede estar usted transitando por los caminos iniciales que conducen a una depresión.
Para los sicólogos y siquiatras consultados por SEMANA, tales señales de alerta deben tomarse con la suficiente seriedad (consultas a especialistas para un tratamiento adecuado), porque cuando se deja continuar el curso de la depresión, las complicaciones pueden ser graves: "Se pueden presentar fallas en la capacidad de atención, las personas pueden ir alejándose de la realidad,y a veces se presentan alucinaciones", dice el siquiatra Puerta.
En un estado depresivo avanzado, el pensamiento también se altera, las asociaciones son lentas, se presentan fallas en la memoria con acontecimientos recientes mientras se recuerdan sucesos que pasaron muchos años atrás y, aunque la inteligencia no está comprometida, el juicio sí se afecta por lo emocional.
Pero ahí no para el recorrido de la depresión. Sigue de largo y convierte a la víctima en un ser distante de la sociedad porque el lenguaje se vuelve escaso, generalmente calla o cuando habla lo hace en monosílabos, trata de alejarse de grupos para evitar toda compañía, es muy pesimista, piensa constantemente en la muerte y se juzga tan duramente que llega a culparse hasta de la muerte de Cristo, la crisis del Medio Oriente, el bombardeo a Tripoli o la muerte de niños desnutridos.
Y tampoco para ahí, no se crea.
Los estragos de la depresión, posteriormente, atacan el organismo: frecuentemente aparecen úlceras estomacales y, de acuerdo con recientes estudios de científicos norteamericanos, se trastorna el sistema inmunológico, cambia la tenacidad muscular, el ritmo de la respiración, del pulso, de la transpiración y comienzan a ser comunes las jaquecas.

DE LA DEPRESION AL SUICIDIO
El universo de la depresión es amplio. Los teóricos han clasificado la enfermedad de distintas maneras: hay depresión simple, compleja, endógena, exógena, primaria, secundaria, sicótica, neurótica y reactiva.
Esta última es la que está más de moda y es definida como una reacción a un acontecimiento externo, a una situación penosa, una desilusión, una crisis financiera, la pérdida de status, un divorcio o cualquier otra decepción amorosa.
La menos grave de todas es la neurótica que se presenta cuando el grado de depresión es desproporcionado con respecto a la causa, y la más peligrosa es la sicótica: "Quien sufre de depresión sicótica presenta graves riesgos de suicidio, ha perdido el contacto con la realidad y no distingue entre lo que pasa afuera y sus pensamientos", dice el siquiatra Puerta Baptiste.
A pesar de ser un tema ignorado, el suicidio en Colombia es más frecuente de lo que suele imaginarse y aunque la historia registra algunos suicidas famosos con orígenes depresivos (ver recuadro), en la investigación sobre el tema poco se ha avanzado.
Un estudio hecho por sicólogos y siquiatras de la Universidad Javeriana de Bogotá, basado en encuestas, muestra que la depresión que conduce al suicidio se presenta con énfasis en casos de desintegración familiar y señala el dramatismo de la autoeliminación entre los niños: "En solo tres años, 60 niños hospitalizados por diversas causas en Bogotá han tratado de quitarse la vida", informa el sicólogo Augusto Pérez.
Entre la juventud (que representa el 23 por ciento de la población colombiana,poco más de seis millones de personas) los casos de depresión--y muchas veces de suicidio--nacen de la inseguridad en el futuro, al comprender que les llegan nuevas y grandes responsabilidades y que la vida no es tan fácil como pensaban.
"Esta es una etapa de conflicto. Ellos se comportan como niños y quieren que los traten como adultos y son reprendidos como niños mientras se les exige madurar. Además está la incidencia de la crisis familiar y la proliferación de divorcios que, según estudios realizados, causan mayores estragos en los adolescentes que en los niños", sostiene Pérez.
En la juventud, el refugio más común de la depresión son la droga y el alcohol. Por su parte, la irritabilidad y muchas veces también el alcoholismo, son los caminos que siguen los ancianos, que en Colombia son cerca de dos millones y que carecen de todo tipo de asistencia social, según estudios hechos por la directora de la Sociedad de Gerontología, Luz Angela de Marroquín.
INVESTIGACION Y MISTERIO
Ante los estragos que causa hoy la depresión en el mundo, son miles de investigadores los que se dedican a buscar soluciones. Algunos estudios se basan en la teoría de la modulación del afecto, que sostiene que la forma de sentir y expresar los sentimientos se efectúa a través de fenómenos bioquímicos y neurofisiológicos del cerebro.
De esa forma surgió la teoría de las "catecolaminas", según la cual el exceso o deficiencia de ciertas sustancias en el sistema nervioso central puede ser responsable de afecciones como la depresión y, por esta vía, se ha llegado a la experimentación de inyectar una sustancia llamada reserpina, lo que en algunos pacientes provocó una baja de serotonina en sus organismos y fueron víctimas de una gran depresión.
Según Diana Matallana, sicóloga especializada en la Universidad George Washington, "la depresión se está estudiando también desde el punto de vista de la neurosicología, que busca la relación entre el comportamiento y las actividades cerebrales. De esta manera se ha planteado la teoría de que cuando las personas tienen problemas en el hemisferio dominante desarrollan patología de tipo esquizofrénico y cuando las presentan en el otro hemisferio resultan trastornos depresivos".
Entre los experimentos que científicos del mundo llevan a cabo para tratar de ganarle la batalla a este mal, se está empleando la cirugía estereotáxica mediante la cual se introducen en sectores específicos del cerebro unos tubitos con material radiactivo que tiene "vida" durante 68 horas y en una experiencia reciente en los Estados Unidos, 70 de 100 pacientes sometidos a este tratamiento demostraron grandes mejorías de sus trastornos depresivos.
Otro estudio que se desarrolla en Norteamérica ha revelado la transmisión genética de la depresión y se han encontrado resultados sorprendentes: en efecto, hay familias enteras cobijadas por el manto depresivo. SEMANA conoció en Colombia casos que constatan esta transmisión genética: en el suroeste de Antioquia familias enteras por varias generaciones se han suicidado, sin causas comunes aparentes, como si el suicidio fuera hereditario.
A pesar de los tímidos avances de la ciencia, continúa el misterio sobre la depresión, ese mal milenario que todavía en esta década alcanza proporciones de epidemia y cobra más víctimas que el SIDA en todo el mundo.


DEPRESIVOS Y SUICIDAS
El poeta José Asunción Silva, el ex presidente Carlos Lozano y Lozano, el caricaturista Ricardo Rendón, el poeta negro Candelario Obeso y el coronel que combatió al lado de Napoleón y Bolívar, Jesús De Lacroix, son algunos de los suicidas más célebres que registra la historia del país.
De Lacroix nació y murió en Francia pero su vida forma parte del patrimonio colombiano porque compartió importantes momentos con el Libertador, quien lo acogió a su llegada de Europa teniendo en cuenta su cultura y habilidad militar.
Años más tarde el militar fue expulsado de Bogotá por problemas políticos y tuvo que abandonar a su esposa y sus hijos. Se radicó en París, redactó su mensaje póstumo un día de enero de 1837 y lo tituló: "Motivos de mi suicidio y mis últimas disposiciones".
Este dice: "56 años, una nueva caída política, separado de mi familia, sin esperanza de reunirme con ellos, sin fortuna ante la miseria, la humillación y la ignominia. Son los motivos que me determinan a acabar con mis días y considero que hay más valor en quitarse la vida que en dejarse arrastrar por la miseria y vivir bajo su tiranía"...
UN LUCHADOR SOLITARIO
El conflicto de la soledad, la tristeza y la miseria marcaron también a José Asunción Silva, el famoso autor de "Nocturnos" y el suicida insigne de Colombia .
Silva nació en Bogotá y tuvo como padres un acaudalado comerciante y una hermosa dama que heredó sus cualidades a sus hijas Julia y Elvira.
Desde pequeño Silva sintió "la chifladura del arte", como él mismo la llamaba, pero también tuvo que estar pendiente de los negocios de antiguedades de su padre, quien al morir lo dejó al frente de una fuerte crisis financiera.
Por este motivo se refugió en su mundo interior y su única confidente era su hermana Elvira quien según diferentes autores fue la musa del poeta.
El 6 de enero de 1892, la joven de 22 años a quien Silva admiraba por su "radiosa belleza en la que triunfaba una incomparable armonía de líneas y carnes, al igual que por sus condiciones morales", murió como consecuencia de una pulmonía.
Al conocer la noticia,Silva "cayó en cama moribundo de dolor y sufrimientos y no pudo moverse hasta un mes después ya que no era capaz de coordinar sus movimientos y pensamientos", según lo afirma él mismo en carta enviada a un amigo de su padre que lo asediaba cobrándole deudas.
Silva entregó a sus acreedores hasta sus más preciados libros, pero ellos no se conformaron. Esta situación deprimió terriblemente a Silva, motivo por el cual visitó a su médico pocos días antes de su muerte y aprovechó para preguntar al galeno cuál era la posición exacta de su corazón.
Así el poeta preparaba su obra final y cuatro años después de la muerte de su hermana, Silva se disparó en el centro del corazón, logrando una muerte instantánea. A su lado quedó un viejo revólver marca Smith and Wesson y un cenicero lleno de colillas reflejaban su larga agonía.
José Asunción Silva, el gran poeta fue enterrado en un lugar maldito por la Iglesia, el cementerio de los suicidas y allí permaneció hasta 1930 cuando algunos familiares trasladaron sus restos al Cementerio Central y los colocaron en el mausoleo donde reposan los de Elvira.
EL POETA NEGRO
De esa triste manera, Silva siguió los pasos de Candelario Obeso, poeta negro nacido en Mompox en 1840 quien por su propio esfuerzo logró gran fama y respetabilidad en la ciudad de Bogotá.
No sólo fue un lírico sino un políglota, catedrático, novelista y traductor de Tennyson y Shakespeare, entre otros. También fue autor de comedias como " La familia de Pigmalión" y "Cantares populares de mi tierra" .
A la edad de 44 años se suicidó de un disparo en Bogotá (1889) y su decisión se atribuye a unos amores desgraciados ya que el poeta se había enamorado de una beldad blanca de alta alcurnia que lo despreció.
Acerca de la muerte de Obeso, su contemporáneo Cordovez Moure relata la siguiente anécdota: "Los amigos le llevamos un sacerdote al lecho para que no muriera impenitente y él quería hacer creer que la herida era casual... En el acto de tirar al blanco, lancé al blanco y le pegué al negro", fueron sus últimas palabras.
Y UN EX PRESIDENTE
En la década de los 40, Carlos Lozano y Lozano, abogado y líder político liberal ocupó cargos como el Ministerio de Gobierno, de Educación, la Gobernación del Tolima, fue embajador en España, Chile y Brasil y llegó a ocupar la Presidencia de la República en su carácter de Designado, durante el gobierno de López Pumarejo.
Sin embargo, toda su vida estuvo afectada por una ciclotimia que así como le permitía tener temporadas de gran productividad después lo sumía en una depresión crónica.
Por este motivo, estuvo en tratamiento siquiátrico en diversos países y fue sometido a la peligrosa terapia de los electrochoques. Lozano llegó a sufrir fuertes crisis en Argentina y París.
El 13 de febrero de 1952,Lozano fue a un restaurante de moda en la época llamado Tout un Bien y al salir de allí se dirigió a la carrilera, donde esperó a que se aproximara el tren para lanzarse a él.
Este suicidio consternó al país que en general no conocía su tremenda enfermedad, aunque para muchos la causa de su muerte fue la indignación que sentía debido a la persecución que sufria en esos días el Partido Liberal.
EL INGENIO DE UN ANTIOQUEÑO
Hablando de persecuciones, al antioqueño Ricardo Rendón se le atribuye haber acabado con la hegemonia conservadora gracias a la poderosa arma de su ingenio: las caricaturas.
Ese hombre serio y melancólico, que siempre vestía de negro, sorprendía con su capacidad de penetración astuta y mordaz de la sicología del mundo político y llegó a convertirse en la cabeza de la oposición al gobierno conservador... "Por este motivo, a la manana siguiente del triunfo liberal, el país entero reconocía que Rendón era el gran triunfador", señala Lleras Camargo en un libro que hace homenaje a la obra del antioqueño.
La fama de Rendón se extendió a nivel internacional y hasta el New York Times le pidió que integrara su nómina, ofreciéndole el pago de mil dólares mensuales, pero el caricaturista rechazó la oferta diciendo que él pagaría esa suma por no vivir en los Estados Unidos.
Así, Ricardo Rendón no salió de Colombia, donde según el ex presidente Lleras su territorio como artista se estaba reduciendo ya que sus compañeros estaban acomodándose a lo caprichos del nuevo establecimiento ¿cómo iba él a destruir lo que había ayudado a construir?...
Poco a poco Rendón se refugió en e alcoholismo y el 28 de octubre de 1931 se dirigió al almacén La Gran Via, entró a su "apartado", escribir en un charol "suplico que no me lleven a casa" y poco después se sintió golpe seco de un disparo.
De acuerdo con crónicas de la época toda Bogotá asistió al entierro, se levantaron las sesiones de la Cámara el Senado y todas las entidades académicas le rindieron honores al igual que el pueblo que lo tenía como su gran defensor.
EL SALTO DE TEQUENDAMA
No es posible referirse al suicidio e Colombia sin mencionar el famos Salto de Tequendama, lugar que convirtió en algo así como el monumento de los despechados.
El lugar está rodeado también de una trágica leyenda cuyos protagonistas son cerca de 850 colombianos que decidieron acabar con sus sufrimientos y sus vidas.
Un pintoresco personaje recordad en la región es un fotógrafo que viví de retratar a los suicidas en poses características sobre la piedra y después sumergidos en el agua para vender su primicia a los periódicos... Así, "no hubo suicidio sin foto y cuentan que el siniestro fotógrafo ayudaba con un empujoncito a los desesperados cuando llegaban a dudar de sus intenciones".

Lamentablemente, lo que pasó de moda fue el Salto y no el suicidio... Y por lejana que pueda parecerle a alguien esta idea nadie sabe en qué momento un acontecimiento puede tentarlo a ponerle fin a sus días.
Es el caso de la feliz pareja de novios constituida por José Cubillos y Ana María Grajales quienes se casaron en Manizales y viajaron a una finca de Salento a festejar. Allí los peones habían matado una culebra y la habían puesto en la alcoba de los novios para asustarlos. Según el relato del corresponsal de El Tiempo, Martín Mutis (28 de octubre de 1942) "al novio le encantó la idea y siguió la broma encerrando a su esposa con llave. Ella gritaba horriblemente y el novio se carcajeaba. De repente cesaron los gritos, abrieron la alcoba y halló que otra culebra estaba enroscada en el cuerpo de su novia, la cual ya era un cadáver, víctima de atroces mordeduras. Cubillos enloquecido corrió por las sementeras y se pegó un tiro".
En Armenia, según historia conocida por SEMANA, fue famoso un establecimiento de la carrera 18 llamado "el café de los suicidas" porque con frecuencia los hombres aburridos se dirigían allí, se tomaban unos tragos, escuchaban un bolero --generalmente "Triste domingo"--y después se pegaban un tiro.
También se destacó la noticia de julio de 1968 en la cual se anuncia la construcción de un muro en la azotea del Palacio Nacional de Medellín ya que desde ese viejo edificio se habían lanzado más de 130 personas .
En el transcurso de este año ya se han registrado numerosos suicidios, especialmente de estudiantes, pero el caso más conmovedor ha sido el del gerente de la Telefónica de Barranquilla, Jairo Cepeda Sarabia,un soña dor de 32 años que quiso servir a su ciudad pero fue "asfixiado" por la politiquería, las presiones clientelistas y la corrupción.

¿CUANDO SE DEPRIME?
José Fernández Gómez - "Tengo una vida de paz espiritual tremenda, por eso desde hace muchos años no me deprimo. No recuerdo la última vez que estuve así y tampoco recuerdo a ninguna persona que me haya ocasionado tristeza.
Creo que si uno tiene una vida espiritual balanceada y bien puesta en su sitio no le sucede ese tipo de cosas. Me parecería bueno tener una de esas capsulitas antitristeza, no para usarla, por si acaso, pero tampoco la recomendaría" .
Carlos Vives - "La tristeza es como una señora vestida de negro que golpea y se presenta como un cobrador. En determinadas ocaciones toca y me deprimo por cosas que ni me explico.
Son cantidades los factores por los cuales uno se ha deprimido, pero es muy complicado analizarlos, generalmente son razones desconocidas, incluso inesperadas, pero llega...".
Jacqueline Henriquez - "Generalmente estoy contenta, muy contenta, siempre estoy en disposición de estar bien. Quizá en dos ocasiones he estado muy triste: en la muerte de mi papá (Max Henríquez), y el día en que murió Humberto Martínez Salcedo. Me atrevería; decir que también estaría deprimida, el día que dejara de actuar, el día que no pudiera sacarle una sonrisa a un persona. Pero siempre estoy feliz además muy pilosa".
José Clopatofsky Londoño - "Me pongo triste cuando me chivean una noticia, también cuando dejo pasar una buena foto o una buena noticia, eso en el campo periodístico, pero generalmente soy de muy buen humor. Me deprimo mucho con los problemas de los niños, es terrible ver la vida que tiene un gamín. También me parecen tristísimas las películas con enfermos, por eso trato de evitarlas".

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