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| 7/24/1989 12:00:00 AM

DESARROLLO INDUSTRIAL

EL DESAFIO DEL SIGLO XXI
Tal vez resulte coincidencial, pero el advenimiento del tercer milenio--el ansiado y temido año 2000- marcara una nueva era en la organización empresarial. El desarrollo industrial, en busca cada día de una mayor productividad, tendrá que estar muy bien definido para entonces.

El mundo ha empezado a ponerse de pie para saludar una nueva revolución tecnologica. Una revolución que aunque todavía no ha tomado su forma definitiva, ya ha ido aplastando a quienes pretenden ignorarla. Cada vez es mayor el número de los que se quedan atras, y cada día resulta más difícil alcanzar esa sombra que corre a grandes pasos.

Los avances en la microelectrónica y la biotecnología, el insospechado crecimiento en el uso del computador personal, la desaparacion de fronteras a causa del desarrollo en las telecomunicaciones y la llegada de una nueva generación de computadores con asombrosa evolución de la inteligencia artificial, entre otros, son factores que no dejan duda alguna sobre la fuerza de la nueva revolución.

Desde el descubrimiento de la piedra como elemento para cortar y raspar, el hombre se ha enfrentado a la tecnología. A lo largo de los siglos nuevas herramientas de trabajo han ido apareciendo y se han ido modificando, en busca, cada vez, de una mayor productividad. Porque, en efecto, la productividad ha sido otra constante preocupación del hombre, ante una población en permanente crecimiento.

Pero las innovaciones tecnológicas no vienen solas. Tras de si se perfila siempre una larga estela de transformaciones en todas las áreas. Una estela que, al final, no deja campo alguno sin alterar. De hecho, al alterar al hombre todo queda trocado.

TIEMPOS MODERNOS
La revolución industrial, originada en Inglaterra, marcó una nueva estructura de vida. Máquinas de vapor, y posteriormente máquinas accionadas con energía eléctrica, fueron llenando el espacio que durante siglos había sido permanente refugio de los artesanos.

El imperio de la máquina no se hizo esperar.
Quienes por aquella época decidieron ignorar una realidad de tal peso vieron morir, poco a poco, hasta la última esperanza de sobrevivir. Para el hombre que no aceptaba la industrialización no existia entonces una oportunidad de ser competitivo. Pero ese proce so industrial, como cual quiera de los cambios dramáticos y profundos que se han dado a lo largo de la humanidad, exigió una buena dosis de adaptación, para lo cual el hombre aún no estaba preparado. Buena imagen resulta ahora la de "Tiempos Modernos", inmortal pieza cinematográfica de Charles Chaplin, donde el nuevo operario se convertia en un esclavo de las innovaciones técnicas. Con la estricta orden de "oprimir este botón y deslizar aquella palanca", sus propias capacidades quedaban totalmente relegadas.

Las investigaciones cientificas y tecnológicas no se detuvieron ahí.
Por el contrario, con una paulatina aceleración y con la consigna de la "mayor productividad" siempre presente, se llegó a crear herramientas de trabajo tan sofisticadas, en tan corto tiempo, que los procesos industriales más innovadores de una década fácilmente resultaban obsoletos en la siguiente.

La rapidez de esta constante evolución, y la certeza de que la técnica ha tomado un rumbo de permanente ascenso, enfrentan al industrial de hoy, y en general al hombre de finales del siglo XX y principios del XXI, al diseño de nuevas estructuras operacionales, de manera que las empresas puedan adquirir una flexibilidad suficiente como para no quedarse atrás.

Esto es, precisamente, lo que pretende el nuevo paradigma organizacional que se ha bautizado como el R.O.P.: Revolución tecnológica, Organización y Productividad.

El R.O.P. parte del análisis de las que, a su juicio, son las principales consecuencias de la actual revolución tecnológica: el nivel de automatización es cada día mayor, las máquinas son cada vez mas inteligentes, la tecnologia se está volviendo crecientemente flexible y se debe dar una integración entre equipos y medios de comunicación.

De lo anterior se descubre, en primer lugar, que ante el hecho de que las máquinas sean cada vez más inteligentes existen dos posibilidades: una, que la máquina más que una herramienta del hombre, lo remplace en su puesto de trabajo,lo cual sería nefasto; otra, que el diseño de la organización permita que el trabajador libere parte de sus habilidades (las que ahora ejecuta la máquina) y dedique sus capacidades al desarrollo de nuevas acciones.

FLEXIBILIDAD ANTE TODO
Ahora bien, si se tiene en cuenta el rápido cambio en la técnica y la ne cesidad de ajustarse a demandas de producción cada vez mayores y mejor calificadas, se deduce que el trabajador debe convertirse en un ente flexible de la organización, capaz de ajustarse a las fluctuaciones del ambiente industria que lo rodea.

De ah¡ que el nuevo paradigma organizacional (como lo explica la gráfica adjunta) se apoye en el establecimiento del grupo autodirigicio como bloque básico de trabajo y en la abundancia de funciones. Estos dos elementos, adecuadamente combinados, crean una flexibilidad ideal en las empresas. El trabajado no es ya una pieza remplazable y con funciones totalmente diseñadas, como ocurría en el antiguo paradigma, si no que entra a forma parte de un grupo que se autodirige, un grupo en el que cada individuo tiene su amplio rango de funciones y la oportunidad de estar activamente involucrado en los asuntos referentes a su trabajo.

La libertad que adquiere el trabajador lo hace mas responsable, y el hecho de ser responsable de buena parte de los destinos de su empresa lo motiva profundamente por su trabajo. Con este esquema, el supervisor pasa a ser un guia y un maestro de sus operarios; la persona que se encargará de fomentar el continuo aprendizaje de los miembros del grupo, para que la organización sea permanentemente flexible.

El nuevo paradicima organizacional R.O.P.
está liderado por el profesor Hans Van Beinum (ver entrevista adjunta), doctor en psicología social, investigador y consultor de decenas de empresas como la General Motors, Shell, Ford, Esso, 3M Internacional, Air Canada y la Canadian General Electric, entre otras, donde la aplicación del nuevo paradigma ha sido un verdadero éxito. El profesor Van Beinum, en coordinación con Alberto Pérez La Rotta--director académico de R.O.P. en Colombia-e Incolda, dictará un seminario en el país durante los días 15, 16 y 17 de agosto, donde directores y presidentes de empresas podrán conocer a fondo su revolucionario paradigma.-
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