Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1986/03/17 00:00

DESARROLLO INDUSTRIAL

Dos expertos colombianos presentan un panorama sobre el desarrollo industrial en el país

DESARROLLO INDUSTRIAL

LA INDUSTRIA ENTRE LA INCERTIDUMBRE Y LA BONANZA
EDUARDO LORA T. Editor de Coyuntura Económica e investigador de Fedesarrollo
Las estadísticas del DANE muestran un crecimiento de la producción industrial del 3.9% en los nueve primeros meses de 1985. La cifra para el año completo podria estar muy cerca del 3%, aunque la ANDI y algunos miembros del gobierno aseguran que podria ser más alta. En cualquier caso, aunque un crecimiento de esta magnitud puede parecer satisfactorio en razón de lo poco que se le auguraba a la industria hace un año, no es muy alentador, si se recuerda que desde 1980 el sector manufacturero ha crecido en promedio más despacio que los demás sectores de la economía y que el nivel de producción industrial per cápita es aún inferior al que se tenía entonces (véase aráfico). En otras palabras, la situación de la industria sigue siendo peor que a principios de la década.
1985 no fue, pues, un año bueno, aunque sí mejor que lo que todos esperaban. Por estas alturas hace un año aún estaba muy difundido el temor de que la industria quedara estrangulada por la falta de materias primas importadas y que la solución de los problemas cambiarios requiriera una dosis muy alta de inactividad. Ademas, el gobierno había anunciado un programa de ajuste que implicaba un recorte abrupto del gasto, que necesariarnente tendría que afectar a la industria, y a ello se sumaba el hecho de que el poder de compra de los ingresos laborales se estaba deteriorando rapidamente por el encarecimiento de los alimentos y por las moderadas alzas salariales desde los primeros meses del año.
Este conjunto de temores propiciaron un clima de incertidumbre que, sin embargo, se fue desvaneciendo a lo largo del año a medida que cambiaban las circunstancias económicas. En realidad, algunos de los problemas ya estaban en vía de solución desde meses atrás y no había bases para tomarlos totalmente en serio. Frente a la escasez de materias primas importadas, el Incomex había venido adoptando medidas desde mediados de 1984, cuyos frutos ya habían empezado a verse a fines de ese año. Para mediados de 1985, según las encuestas empresariales de Fedesarrollo, el problema se había corregido en un 20%, y continuó reduciéndose en los meses siguientes hasta alcanzar un nivel no muy distante de lo que era normal anteriormente.
El problema cambiario tampoco desembocó en la crisis que muchos esperaban. En realidad, el gobierno le venía dedicando una cantidad desproporcionada de esfuerzo, al punto de verse dispuesto a agravar otros problemas internos, como el desempleo, o la inflación, con tal de obtener nuevos recursos de crédito y mantener el flujo de los ya contratados. Además, las medidas de restricción a las importaciones y a los giros que se habían tomado desde antes empezaron a mostrar sus efectos al reducirse los egresos cambiarios del país desde los primeros meses del año.
El temor más serio era sin duda la severidad del programa de ajuste en que se había empeñado el gobierno. A la postre, sin embargo, el objetivo de mejorar las finanzas públicas se logró más gracias a los buenos recaudos tributarios, que a la reducción del gasto. Además, la contracción que hizo el gobierno central estuvo en parte compensada con las expansiones de gasto de las entidades descentralizadas y de las empresas estatales que como Ecopetrol y Carbocol estaban desarrollando grandes proyectos de inversión.
Finalmente, los precios de los alimentos empezaron a moderarse desde mediados de año y el gobierno aplazó algunas de las alzas de precios (del combustible y las tarifas de transporte, por ejemplo), lo que desahogó algo el bolsillo de los consumidores, aunque sin restituirles la capacidad de compra perdida.
1985 podría haber sido peor para la industria, de no ser por algunos factores externos. La dramática devaluación que llevó a cabo el gobierno no desembocó en una inflación mayor ni en fugas masivas de capitales porque se dieron dos hechos muy favorables: por un lado, los precios internacionales de las materias primas cayeron en forma abrupta; por otro, hubo unos ingresos extraordinarios de divisas en el mercado negro y aun en el oficial, en buena parte porque las autoridades monetarias de Estados Unidos impusieron restricciones a las consignaciones de dólares de origenes inciertos.
Aunque la devaluación se convirtió en la variable estrella de la política macroeconómica produjo pocos resultados, tanto malos como buenos. La esperada recuperacion de las exportaciones fue bastante furtiva, aunque algunas manufacturas tradicionales, como las confecciones los productos de cuero o el cemento, lograron una recuperación importante en los mercados externos. Paradójicamente, la promoción de exportaciones fue el área de política industrial más criticada en 1985, incluso por los mismos industriales, como puede verse en las encuestas de la Andi entre sus miembros, publicadas en su revista. Es paradójico porque se esperaba que las exportaciones fueran la base de la recuperación industrial, según la estrategia del gobierno. No obstante, la falta de estabilidad de algunos sistemas de intercambio, la incertidumbre sobre el manejo del CERT y el desmonte de algunos subsidios crearon un clima de desconcierto que impidió la consolidación de muchos proyectos nuevos de exportación.
Las perspectivas para 1986
La fisonomía de los problemas del sector industrial es muy diferente para este año. El exceso de cautela que se tenía hace un año ha sido reemplazado por una explosión de optimismo, gracias, sobre todo, a que se ha despejado la situación del sector externo y a que se espera que la demanda de manufacturas se fortalezca como resultado de la bonanza cafetera. Según la "Encuesta de opinión empresarial" de Fedesarrollo, el clima de los negocios se encuentra en su mejor momento en lo que va corrido de los años ochenta (véase gráfica). Aunque de acuerdo con esta fuente, los pedidos aún no han empezado a crecer, se espera que a la vuelta de seis meses los ritmos de producción estén sustancialmente por encima de los actuales.
¿Qué tanta credibilidad se le puede dar a estas expectativas? Todo depende. No parece haber ninguna duda en que si el gobierno mantiene su decisión de devaluar a un ritmo relativamente moderado, del 20 ó 21%, y de controlar las tasas de interés, la industria va a salir favorecida. Tampoco parece haber discusión en que la mejora en el ingreso real de los cafeteros, que va a tener un carácter permanente según los acuerdos con el gobierno, sea efectivamente benéfica para los sectores manufactureros, ya que una parte de esos ingresos se dirigirán a comprar productos industriales. Sin embargo, son varios los temores.
El primero y más obvio es la inflación, por el influjo de divisas cafeteras y de otras fuentes, y porque el auge cafetero puede llevar a descuidar la producción de alimentos en algunas zonas. Además, este año puede verse el efecto rezagado de la devaluación sobre algunos precios, en especial los servicios públicos y algunas manufacturas de alto contenido importado. Con todo, hay que recordar que la inflacion es también la principal preocupación del gobierno, entre otras razones porque es una variable de enorme influencia en el comportamiento político de los colombianos, y éste es año de elecciones y cambio de gobierno.
Más grave que el temor de la inflación debería ser el de las medidas que se tomen para controlarla. En la bonanza cafetera de la segunda mitad de los setenta, las medidas que se adoptaron para controlar la expansión monetaria dieron como resultado una restricción crediticia tan severa que se estrangularon las posibilidades de inversión y se desestimuló la producción en muchos sectores. En estas circunstancias, el aumento de la liquidez generó un auge especulativo que distorsionó la posición financiera de numerosas empresas y terminó por resquebrajar la solidez del sistema financiero.
Además se redujo el ritmo de devaluación, lo cual aparte de hacer más difícil el control monetario por el ingreso ilegal de capitales, debilitó la competitividad de la industria nacional, lo que a la larga condujo a que se perdieran los mercados externos y a que se hiciera más atractiva la producción importada. Especialmente hacia 1980 todo este cuadro se completó con una apertura masiva de importaciones, que fue el toque de gracia para la crisis del sector industrial.
No es fácil sopesar la probabilidad que podría asignarse a cada uno de estos riesgos en la bonanza actual. El gobierno ha hecho énfasis recientemente en que no liberará en forma indiscriminada las importaciones y es poco el margen de acción con que cuenta para restringir el crédito, dada la frágil situación del sistema financiero. Por consiguiente se necesitará de mucha imaginación para evitar la monetización de todos los ingresos de divisas. Sin embargo, los ingresos extraordinarios no serán de la magnitud de la bonanza pasada y una buena parte puede dedicarse a reducir la deuda externa de corto plazo, por ejemplo acelerando el pago de importaciones y ampliando la posición propia en moneda extranjera de los bancos. Además, puede esterilizarse directamente gran parte de los ingresos cafeteros, o postergarse su monetización, invirtiendo los recursos en títulos del Banco de la República, como ya se ha acordado.
En síntesis, son muy buenas las expectativas de los industriales y muchas las posibilidades de controlar los efectos indeseados de la bonanza. Sería injustificable que se desaprovechara esta coyuntura para recuperar la industria nacional.

1986 SERA UN AÑO DEFINITIVO
RODRIGO ESCOBAR NAVIA Ex ministro y presidente de Fedemetal
Como lo establece la revista Coyuntura Económica, de Fedesarrollo, en su N° 4, volumen XV, correspondiente al mes de diciembre de 1985, "en los últimos años, el crecimiento de la economía estuvo limitado por la débil situación del sector externo, originada en el desequilibrio en las transacciones comerciales del país y en la estrecha disponibilidad de crédito externo. Estas circunstancias restrictivas han sido superadas y el país se encuentra ante una perspectiva favorable en el frente externo. Los acontecimientos recientes en el mercado cafetero, el desarrollo de las exportaciones mineras y los movimientos de capitales aseguran un crecimiento de los ingresos externos en 1986 compatible con las necesidades de importación, dejando un saldo moderado para fortalecer la posición de las reservas internacionales del país". Concluyendo la misma autorizada publicación que "ante este panorama, la política económica debe buscar como principal objetivo el restablecimiento de los ritmos de crecimiento que tuvo el país hasta 1980".
Dentro de ese contexto y con esa perspectiva, la Federación Colombiana de Industrias Metalúrgicas, Fedemetal, se ha propuesto contribuir a la consolidación de la economía nacional y a la restauración de sus mejores tasas de desarrollo durante el presente año, a través del robustecimiento, la modernización y el crecimiento de los sectores siderúrgicos, metalúrgicos y metalmecánicos representados por la Federación. Para lo cual se tratará de aprovechar las oportunidades de un momento que, como lo anota la citada entrega de Fedesarrollo, se caracteriza, por primera vez desde el presente decenio por claras posibilidades de expansión, tanto de la demanda, por la acción de los factores expansionistas representados principalmente por el aumento de las reservas internacionales, como de la oferta, al superar las severas restricciones de importaciones impuestas por las limitadas disponibilidades de recursos de cambio exterior que venían agobiando al aparato productivo del país, prácticamente hasta el punto de paralizarlo. Prestando todo el concurso del gremio y de sus afiliados para que los colombianos logremos sacar el máximo provecho a esta coyuntura excepcionalmente propicia, para que en lugar de malgastarla, importando bienes que sabemos y podemos producir en el país, con el trabajo de nuestros compatriotas y para beneficio de todos, la utilicemos para seguir aumentando, mejorando y complementando la producción nacional. Sembrando la bonanza dentro de nuestras fronteras, en vez de feriarla en el exterior, para estimular el empleo y el ingreso en otros países. Y sembrando ante todo el mejoramiento de la industria del café, la primera del país y, en su género, del mundo, con el objeto de incrementar su productividad, racionalizar sus costos y ponerla en plena capacidad para ejercer el liderazgo mundial que a todas luces le corresponde en esta nueva etapa, que sin duda se abrió ya, en la historia del grano. En la ampliación de la frontera agrícola, incorporando al viejo país rural, ya en franco proceso de agotamiento, anchas zonas nuevas, aptas para la explotación moderna del campo, como las del río San Jorge. En la modernización de las industrias básicas, así de la ciudad como del agro. Y en la promoción de la producción de bienes de capital, ciertamente la sustitución de importaciones que queda ahora por hacer, con múltiples beneficios para el desarrollo tecnológico, el empleo productivo de profesionales y obreros calificados, la economía de divisas, el acrecentamiento y la mejor articulación de la producción y la multiplicación del ingreso de los colombianos. Como lo propusiera el doctor Hernán Jaramillo Ocampo, con la lucidez y la autoridad que lo distinguen, en el curso del almuerzo metalúrgico del pasado 3 de febrero. Metas y objetivos que Fedemetal se ha comprometido a lograr a través de las siguientes acciones especificas que se cumplirán el presente año:
1°. Fortaleciendo y mejorando la organización y la operación de la misma Federación, así como de la Comercializadora Internacional de las Industrias Metalúrgicas de Colombia, Metalexport, hoy bajo la presidencia del doctor Alfonso Gómez Zuleta, y la gerencia del doctor Gustavo Gómez Baquero, de la Fundación Nueva Colombia Industrial, dirigida por la doctora Martha Cecilia Bernal de Arrieta; y de la Unión de Usuarios del Acero, Uniacero, dirigida por la doctora Yamile Forero Ramírez.
2°. Poniendo al día el plan nacional de desarrollo siderúrgico, en un esfuerzo que cuenta con la dirección general de un comité conformado por los presidentes de Paz del Río y de las siderúrgicas semiintegradas y altos funcionarios representantes del Ministerio de Desarrollo, el Departamento Nacional de Planeación y el Instituto de Fomento Industrial y con la coordinación técnica del ingeniero y economista Diego Salazar.
3°. Identificando y preparando las mejores alternativas de políticas que Fedemetal se dispone a presentar ante el nuevo gobierno para los próximos cuatro años, en campos de tanta significación y alcance como son los del desarrollo de la industria automotriz y las distintas industrias productoras de autopartes. De las industrias fabricantes de bienes de capital y, muy especificamente, de las que tienen a su cargo la elaboración de los bienes que demandará los desarrollos petroleros y petroquímicos, eléctricos, mineros y agricolas y agroindustriales, así como el desenvolvimiento de las telecomunicaciones, los ferrocarriles, el transporte naval y las actividades náuticas y pesqueras, en el curso de las próximas décadas. Para lo cual hemos organizado los primeros "núcleos de articulación industrial" que ya se encuentran en operación, con el Instituto Colombiano de Petróleo, Telecom y las empresas de teléfonos de las principales ciudades del país y con el Tren Metropolitano de Medellín. Y hemos avanzado en la organización de los que muy pronto se pondrán en marcha con otras empresas estatales que tienen la responsabilidad de la inversión pública en sectores vitales del desarrollo nacional, como la Base Naval del Pacífico y los Ferrocarriles de Colombia.
4°. Llevando a cabo cuidadosas investigaciones, ya en curso y con la debida financiación para verificar el impacto de las grandes innovaciones tecnológicas de los últimos años en la industria colombiana, principalmente en el campo metalúrgico y metalmecánico y, dentro de él, en los diferentes subsectores más avanzados en la producción de bienes de capital particularmente para las industrias dedicadas a la exploración, la extracción, la conducción, la refinación y la transformación y el aprovechamiento del petróleo. Crear la primera bolsa nacional e internacional de subcontratación, en el sector metalmecánico. Y plantear las opciones de promoción del empleo y del trabajo independiente dentro de las mismas ramas industriales, a la luz de las indicaciones que se deriven de los estudios mencionados.
5. Realizando foros, seminarios y exposiciones de carácter especializado sobre temas del mayor interés para la mejor formulación de las políticas a seguir en las distintas áreas de desarrollo de las industrias asociadas en Fedemetal, como los ya programados para llevarse a cabo en el curso del año, sobre nuevas formas de promoción y creación del trabajo productivo en Colombia que se celebrará en Cali, el próximo mes de abril, las nuevas industrias de las telecomunicaciones, con los auspicios del Ministerio de Comunicaciones y Telecom y la participación técnica de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, UIT sobre las políticas más exitosas seguidas en distintos países del mundo para el desarrollo de las industrias fabricantes de bienes de capital, con la asistencia y el concurso de las Naciones Unidas y sus diferentes cuerpos y organizaciones; respecto a la maquinaria agrícola y agroindustrial más apta para un país con las características propias de Colombia; en relación con las nuevas formas e instrumentos del comercio exterior en el mundo de hoy: zonas exportadoras, comercializadoras internacionales, sistemas especiales de intercambio, comercio administrado, operaciones de futuro, con el apoyo del gobierno de Colombia, de las agencias y organismos internacionales más competentes en la materia, como la Unctad, la Junta del Acuerdo de Cartagena y la Asociación Brasileña de Comercializadoras y las instituciones y empresas especializadas en la promocion del comercio exterior del Japón, Corea y Bélgica; una muestra de las industrias más innovadoras de las tecnologías, durante la Feria Internacional de Bogotá, y forosexposiciones sobre la reestructuración de las industrias siderúrgica y naval, similares al que hiciera Fedemetal el año pasado, con incuestionable éxito, sobre la nueva industria automotriz, con la colaboración de la Onudi y de Cepal y al que realizara, igualmente, la misma Federación, en septiembre de 1984, sobre la nueva industrialización en el mundo, en América Latina, en el Grupo Andino y en nuestro país, con el concurso de la Junta del Acuerdo de Cartagena.
6°. Organizando los primeros y más grandes y significativos pabellones de la Feria Internacional de Bogotá, entre el 5 y el 25 del venidero mes de julio, como ya se logró en julio de 1984, cuando la Federación logró duplicar el área ocupada tradicionalmente por la industria representada por ella, hasta llenar con su presencia el mayor espacio sectorial de la Feria, y ello a pesar de las adversas circunstancias que por aquel entonces pesaban sobre la economía nacional.
Consciente de su papel en el desarrollo nacional a través de más de treinta años de vida y de lucha, Fedemetal cumplirá, con el rigor y el vigor que todos los colombianos le conocen y le reconocen, el deber que sin duda tiene, al igual que todos los colombianos de verdad interesados en el progreso de la patria en todos los campos de la vida, para hacer que 1986 sea, como tiene que serlo, el primer año de una nueva etapa histórica de recuperación de las altas tasas de crecimiento y de modernización que logramos alcanzar durante los últimos años de la década del sesenta y prácticamente durante todos los años setenta. Para el afianzamiento de la paz, de la convivencia y no sólo del bienestar sino del mejor estar y del ser más de todos los colombianos.

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