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| 12/12/2009 12:00:00 AM

Desde ríos y quebradas

Con el Plan Departamental de Agua la Gobernación busca no sólo llevar el líquido a las zonas urbanas sino a los caseríos rurales. ¿Lo logrará?

Sin temor a equívocos se puede afirmar que la totalidad de la población urbana de Caldas cuenta con el suministro de agua potable. Ese récord de cobertura tiene a la región con buenos índices sociales, más aún cuando se tiene en cuenta que el 69 por ciento de la población vive en las cabeceras municipales.

Pero no todo es color rosa en este próspero departamento; resulta que mientras los citadinos gozan de buena salud gracias a que cuentan con agua potable en sus viviendas durante las 24 horas del día, los restantes 259.000 campesinos que viven en la zona rural la ven sólo en ríos y quebradas.

Ese problema puso con los pelos de punta al actual gobierno seccional y por ello le metieron el acelerador al proceso de implementación del Plan Departamental de Agua, (PDA). Se trata de un convenio de cooperación y apoyo financiero entre los entes territoriales, que a través de una bolsa de recursos suman esfuerzos para sacar adelante planes maestros de acueducto y alcantarillado en sus localidades.

De hecho, hoy Caldas tiene listo ese plan del que ya hacen parte 26 de los 27 municipios de la región (Sólo La Merced no se acogió).

“Un comité directivo distribuye los recursos de la bolsa teniendo en cuenta aspectos como la inversión de los municipios, el Conpes y los mismos criterios técnicos locales”, explicó el gobernador Mario Aristizábal.

El objetivo del PDA se encaminó a cumplir un reto mucho mayor al de sus objetivos básicos: llevar agua potable a la zona rural. Jorge Iván Giraldo, secretario de Vivienda de Caldas, despacho que tiene a su cargo la gerencia del PDA, precisó que gracias a que la totalidad de los centros poblados urbanos tienen agua potable, “eso facilitó reorientar nuestros objetivos”, dijo tras aclarar que el proceso será paulatino y tendrá como prioridad aquellos corregimientos con mayor densidad.

Su prudencia surge ante otra realidad innegable: la plata dispuesta para el PDA sólo atenderá el 17 por ciento de esas necesidades rurales. En efecto, la bolsa del programa de agua en Caldas no supera los 70.000 millones de pesos, una cifra insuficiente para atender obras de semejante envergadura. Para tener una idea del impacto de recursos versus la necesidad, basta con recordar que recientemente la Gobernación invirtió 1.000 millones de pesos en potabilización y saneamiento básico en Norcasia y La Merced, dos municipios cuya población sumada no supera los 12.000 habitantes.

Pero la Gobernación no se quedó quieta y para generar más flujo de recursos logró consolidar otros convenios con la empresa de Obras Sanitarias de Caldas, el Instituto Financiero de Caldas Inficaldas, y las Empresas Municipales de Caldas, Empocaldas. Para dar una idea del impacto de esos convenios al flujo de caja del PDA, basta explicar que la vinculación de Inficaldas le significa un ahorro de 8.000 millones de pesos por cuenta de intereses, durante los próximos 15 años que dura el plan.

Según Jorge Enrique Zuluaga, gerente de Empocaldas, “nuestra reorganización administrativa y fiscal para prestar el servicio de acueducto y alcantarillado en 20 municipios del departamento contribuirá a que en Caldas haya agua potable para todos”.
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