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| 4/24/2010 12:00:00 AM

Destape mundial

Esta fue la década en la que Bavaria dejó de ser colombiana. Se internacionalizó. ¿Cómo lo hizo?

Bavaria pasó de ser una poderosa empresa local a ser parte de un gigante en el mundo de la cerveza. Esa fue la gran jugada del empresario Julio Mario Santo Domingo al intercambiar sus acciones en Bavaria por las de SabMiller, lo que a la postre se convirtió en el negocio privado más importante del primer decenio del siglo XXI.

Fue una década de grandes cambios en Bavaria. Augusto López Valencia, quien había liderado la firma por casi dos décadas, salió de la presidencia para darle paso a una nueva generación.

En otra decisión estratégica, en 2001 Bavaria se escindió del resto de empresas del grupo. La medida le permitía a Julio Mario Santo Domingo proteger su 'joya de la corona', que se había convertido en caja menor de muchos de los negocios que tenía en otros sectores.

Ya libre del peso de su responsabilidad histórica, Bavaria quedó lista para seguir creciendo y convertirse en una compañía multinacional. Ese paso era necesario. Vino entonces el proceso de internacionalización, que no se podía iniciar sin el músculo financiero suficiente. En 2002, Bavaria hizo la emisión de bonos privados más grande hasta ese momento, al recaudar 700.000 millones de pesos con inversionistas locales, y luego contrató un crédito por 300 millones de dólares con la IFC, entidad del Banco Mundial.

Con esos recursos que fortalecieron su caja, vino una ola de compras: adquirió cervecerías en Ecuador, Panamá y la más resonada, en Perú, donde la compañía colombiana quedó con la propiedad de Backus. Hacia 2004 la empresa ya era un conglomerado cervecero multinacional que dominaba en varios mercados de Sur y Centroamérica. Los Santo Domingo ya habían escalado en la pasarela mundial de los negocios.

En ese mismo año quedó claro que Bavaria había tomado las mejores decisiones en ese enfoque de internacionalización. Fue anunciada la multimillonaria fusión de la cervecería belga Interbrew con la brasileña AmBev; así se creaba un monstruo de compañía, presente prácticamente en todo el mundo.

En las toldas de Bavaria no hubo preocupación porque sigilosamente venían cocinando un anuncio en ese mismo sentido. En 2005, los Santo Domingo revelaron el negocio más importante en el que una empresa colombiana haya participado: Bavaria acordó un intercambio accionario con la multinacional SABMiller, en una transacción de 7.800 millones de dólares, que dejó a los Santo Domingo como dueños del 15 por ciento de una empresa que vende cerveza en Europa, África y buena parte de América.

Hoy, las operaciones de Bavaria en Colombia, dirigidas por el alemán Karl Lippert, le aportan cerca del 25 por ciento de los ingresos a ese grupo y los Santo Domingo forman parte de la junta directiva mundial.
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