Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/05/07 00:00

Detrás del tamaño

Las empresas latinoamericanas podrían ser mucho más grandes si se superaran algunos obstáculos, como la falta de financiamiento y las deficiencias de infraestructura.

Detrás del tamaño

Las empresas en AmErica Latina —y de Colombia— encuentran grandes dificultades para desarrollarse. El crédito es escaso y costoso y los empresarios se declaran agobiados por el exceso de impuestos y regulaciones y por la inestabilidad de las políticas. Además la inflación continúa afectando a las firmas a pesar del notable progreso hacia la estabilización macroeconómica. A todo ello vienen a sumarse en algunos países problemas del crimen y la corrupción, deficiencias severas de infraestructura y otros problemas que entorpecen el desarrollo de los negocios y limitan la productividad.

Para identificar y evaluar los obstáculos al desarrollo de las firmas las opiniones de los empresarios son una fuente muy valiosa de información. Los resultados de las ‘encuestas de ambiente empresarial’, realizadas en 73 países por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo permiten, además, hacer numerosas comparaciones entre países y continentes.

En general, las opiniones de los empresarios encuestados en América Latina revelan una gran insatisfacción con el ambiente macroeconómico, social e institucional en que operan sus compañías. Uno de cada tres empresarios considera que el problema más grave es la falta de financiamiento. Le sigue en importancia el exceso de impuestos y regulaciones, que es mencionado como el principal obstáculo por uno de cada seis encuestados. Los empresarios destacan luego el problema de la inestabilidad de las políticas de sus países y en menor medida la inflación y la tasa de cambio.

También son conscientes de la gravedad de los problemas de naturaleza social e institucional, tales como el crimen, la corrupción y la inoperancia de la justicia. Aunque estos obstáculos rara vez son mencionados directamente como el principal inconveniente al funcionamiento de los negocios, sí influyen indirectamente a través de otros obstáculos que son mencionados con más frecuencia por los empresarios.

Pequeños gigantes

Teniendo en cuenta esto no sería sorprendente que las empresas de la región sean más pequeñas que en otras partes del mundo. Una mirada a las bases de datos Worldscope y la de América Economía confirma que, efectivamente, es así. Entre las principales regiones del mundo, América Latina aparece en el último lugar en el tamaño medio según activos totales de las 25 empresas más grandes de los países. En este ranking, Colombia ocupa el puesto 42 entre 53 países. Las compañías latinoamericanas no sólo son pequeñas en comparación con los países desarrollados, sino también con respecto al conjunto de los países en desarrollo.

La reducida escala de las firmas de la región es evidente tanto entre sus empresas del sector real como financiero. La distinción es importante, no sólo por la naturaleza diferente de ambos tipos de firmas, sino porque una alta proporción de las empresas más grandes incluidas en la muestra son entidades financieras (44 por ciento), la mayoría de las cuales se encuentran en el mundo desarrollado (82 por ciento). Por consiguiente, las comparaciones anteriores podrían ser el reflejo de este patrón de concentración del desarrollo financiero mundial. Sin embargo este no es el caso: América Latina también ocupa el último lugar en cuanto al tamaño de las empresas del sector real.

Es cierto que no puede haber empresas grandes en economías pequeñas. Pero esta no es la única explicación del reducido tamaño de las firmas latinoamericanas. Como proporción de las economías las empresas reales más grandes de América Latina están de todas maneras entre las de menor tamaño del mundo. Los resultados son similares si las comparaciones se basan en el empleo generado como proporción de la fuerza laboral de los países.

En contraste con todo lo anterior, las grandes compañias de América Latina no son pequeñas según los montos de capital y reservas con relación al tamaño de las economías. En otras palabras, las empresas latinoamericanas se encuentran muy poco apalancadas puesto que movilizan muy escasos activos totales para el capital que poseen. En efecto, América Latina es la región con los menores niveles de apalancamiento.

Para explicar esta aparente paradoja hay que mirar primero cuáles son los factores que determinan el tamaño de las firmas. El más obvio es el tamaño del mercado. Sin embargo la escala de las compañías no siempre crece con el mercado. Esto depende, entre otras cosas, de las estructuras de costos y de la definición del mercado, que puede ser nacional, regional o mundial, según el producto.

La dimensión de las empresas también depende de la disponibilidad de ciertos recursos productivos, como financiamiento, infraestructura y capital humano, para mencionar los más relevantes. La falta de financiamiento es un importante cuello de botella aunque, dada la globalización de los mercados financieros, las firmas más grandes podrían gozar incluso de ventajas frente a sus competidores más pequeños cuando el crédito nacional está restringido. Aunque la infraestructura no preocupa tanto a los empresarios —según las encuestas— se sabe que tiene una gran incidencia sobre el crecimiento a nivel agregado. Así mismo, diversos estudios documentan el efecto, positivo en unos casos y negativo en otros, que tiene el capital humano sobre el tamaño de las empresas.

Por último, el ambiente institucional en que opera una firma también puede tener una gran influencia sobre su escala. Una de las principales razones es que toda firma tiene en principio la opción de producir internamente o comprar a un proveedor cualquiera de sus insumos. Un ambiente legal incierto debe conducir a firmas más grandes: la firma sustituye el mercado, ya que los contratos externos se hacen más riesgosos. Pero también, las reglas informales de cooperación interpersonal pueden aumentar el tamaño de la empresa. En un influyente trabajo, Francis Fukuyama ha argumentado que sociedades con mayor capital social, en los que la confianza y el espíritu de cooperación entre los individuos son mayores, favorecen el desarrollo de empresas más grandes.

El meollo

¿Qué tanto incide cada uno de estos factores en la práctica? Una comparación estadística del tamaño de las firmas más grandes de los países con una serie de indicadores permite responder esta pregunta. Si bien la dimensión de las empresas está muy relacionada con la escala del mercado —es decir, el tamaño de la economía—, esta última no explica cabalmente por qué las firmas latinoamericanas son tan pequeñas.

La explicación se encuentra en la disponibilidad y acceso de crédito e infraestructura. Una vez se consideran estas variables el tamaño de las empresas latinoamericanas deja de ser un misterio. La falta de crédito, que resulta de un escaso desarrollo financiero, es lo que está detrás del bajo apalancamiento de las empresas latinoamericanas. En otras palabras, éstas podrían movilizar mayores activos y generar más empleo si tuvieran más y mejores opciones de financiamiento.

Las variables institucionales, por su parte, no tienen un efecto directo importante, según los resultados. No obstante tienen una incidencia indirecta muy grande ya que la calidad de las instituciones —y en particular el imperio de la ley— está relacionado con un mayor desarrollo financiero y una mejor calidad de infraestructura.

Los resultados para Colombia son muy interesantes. El tamaño de las 25 firmas más grandes del país es en promedio un 40 por ciento menor de lo que cabría esperar para el tamaño de la economía. De otro lado, la evidencia estadística indica que si Colombia se pusiera a la par de los tres mejores países de América Latina en términos de infraestructura las compañías serían un 55 por ciento más grandes. Y si alcanzara a los líderes latinoamericanos en términos de desarrollo financiero, las empresas colombianas podrían ser un 18 por ciento más grandes. Esto ni siquiera implica ponerse al nivel de los países desarrollados si no de naciones como Argentina, Chile y México, que es una meta más alcanzable.

En resumen, el tamaño de las grandes empresas de los países latinoamericanos equivale a 8 por ciento del correspondiente a las firmas de países desarrollados. La diferencia de debe en un 58 por ciento al tamaño de las economías, en un 31 por ciento a diferencias en la calidad de la infraestructura y en un 11 por ciento a limitaciones financieras. Con este diagnóstico estadístico, que en buena parte coincide con las opiniones de los empresarios, es claro dónde deben concentrarse los esfuerzos de los gobiernos para fomentar el desarrollo empresarial, que es la base de la inversión y el empleo.

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