Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/04/28 00:00

Detrás de las ganancias

En 2002 les fue bien a todas las entidades financieras, salvo las hipotecarias. Las bajas tasas de interés, el cobro de nuevos servicios y la mejor calidad de la cartera explican los resultados.

Es interesante mirar de dónde salieron las utilidades de los establecimientos crediticios el año pasado. Los ingresos por intereses, que son su principal ingreso, se redujeron en 903.000 millones de pesos en 2002 en comparación con el año inmediatamente anterior de acuerdo con los datos publicados por la Superintendencia Bancaria. Esto equivale a una disminución de 13 por ciento, explicada en buena parte por la caída en los tipos de interés.

La otra cara de la moneda son los intereses que las entidades financieras pagan por los depósitos del público. Estos se redujeron en 1,3 billones, lo que equivale a una caída de 30 por ciento frente a 2001. Parte de la explicación está en que la gente cambió su manera de ahorrar. Aunque los CDT siguen siendo la principal fuente de recursos de las entidades el saldo de éstos disminuyó en 2,4 billones de pesos el año pasado. En cambio los depósitos en cuentas de ahorro aumentaron en 3,5 billones y en cuentas corrientes en 1,2 billones. Como las cuentas de ahorro pagan menores intereses que los CDT, y las corrientes ni siquiera los pagan, esta recomposición benefició a las instituciones financieras, que debieron girar menos plata para remunerar los depósitos.

Una reducción de 903.000 millones en los ingresos por intereses, combinada con una disminución aún mayor de 1,3 billones en los egresos por el mismo concepto, se tradujo en mayores utilidades por 441.000 millones para las instituciones financieras (sin incluir bancos de segundo piso). Esto explica casi la mitad del aumento en las ganancias que hubo el año pasado.

El resto se generó por otros lados. Es bien sabido que una porción cada vez mayor de los ingresos del sector proviene de servicios que se cobran directamente, como el mantenimiento de las tarjetas débito y crédito, la venta de chequeras o las transacciones que se hacen a través de cajeros automáticos. El cobro de estos servicios significó ganancias adicionales por 202.000 millones de pesos el año pasado para el conjunto de las entidades financieras.

Los costos administrativos de las instituciones, que incluyen los pagos al personal, tuvieron un crecimiento de 4,4 por ciento, que estuvo por debajo de la inflación del año. De otro lado, las provisiones que hicieron los establecimientos para cubrir créditos en mora fueron menores a las que habían tenido que hacer en 2001. Esto contribuyó a la mejoría en los resultados del año

Claro está que a unas entidades les fue mejor que a otras. Sin contar los bancos de segundo piso, que no atienden directamente al público, el sistema produjo utilidades por cerca de 1,1 billones de pesos. Los bancos aportaron 83 por ciento de estas ganancias, mientras que las compañías de financiamiento comercial generaron 8,6 por ciento, las corporaciones financieras 6 por ciento y las cooperativas 2 por ciento. En todas estas categorías se presentó una notable mejoría en los resultados frente a 2001.

Los datos agregados, sin embargo, esconden algunas diferencias. Los bancos nacionales, por ejemplo, generaron en su conjunto utilidades por 951.000 millones de pesos mientras que los extranjeros perdieron 49.000 millones. Esta diferencia se debe a que los bancos internacionales destinaron mayores recursos al cubrimiento de los créditos morosos. Así, al cierre de 2002 éstos tenían provisiones para cubrir 196,6 por ciento de la cartera vencida mientras que para los nacionales este indicador alcanzó 71,7 por ciento. En los primeros meses de 2003 los bancos extranjeros volvieron a reportar utilidades, lo cual sugiere que ya están satisfechos con las provisiones que han hecho.

La calidad de la cartera de los establecimientos de crédito también mejoró en 2002. Al cierre del año pasado sólo 3,9 por ciento de los créditos comerciales se encontraban vencidos, frente 5,1 por ciento que se registraba en diciembre de 2001. Para los préstamos de consumo este indicador también bajó hasta alcanzar 5,9 por ciento en diciembre pasado. En cambio el índice de cartera vencida del sector hipotecario alcanzó 24,6 por ciento al cierre de 2002, por encima de 21,4 por ciento reportado al cierre de 2001. En diciembre pasado el sistema financiero reportaba un total de 4,3 billones de pesos en créditos vencidos. De estos, 61 por ciento (2,6 billones) correspondía a préstamos hipotecarios.

Por eso el talón de Aquiles de la banca el año pasado siguió siendo el sector hipotecario. No sólo por la elevada proporción de los créditos que se encuentran en mora, sino por los numerosos inmuebles que se entregaron en dación de pago y el bajo dinamismo en el crecimiento de la cartera. Los desembolsos para compra de vivienda crecieron mucho el año pasado pero no alcanzaron a compensar los créditos viejos que se repagaron, de manera que el saldo de la cartera prácticamente no creció. En los primeros meses de 2003 pararon de crecer los créditos vencidos del sector hipotecario y los desembolsos de este tipo de préstamos también mostraron un comportamiento positivo. Este par de indicadores, junto con las medidas del gobierno, como el seguro contra la inflación, sugieren que este año podría ser un poco mejor. Pero no mucho. La crisis de la banca hipotecaria fue muy profunda y su recuperación será bastante lenta. Para los otros tipos de crédito, en cambio, ya se puede decir que la reactivación está en plena marcha.

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