Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/29/1989 12:00:00 AM

DIA DE LA MADRE

LA OTRA MATERNIDAD
Para miles de niños colombianos el Día de la Madre no existe. Muchos ni siquiera se enteran de que esta celebráción se está dando a su alrededor, mientras deben emplear los mejores años de su infancia en un intento por sobrevivir.

La mayor parte de los niños que deambulan por la calle son hijos del abandono, el maltrato y la irresponsabilidad. La necesidad y el descuido los van dejando poco a poco en las puertas del vicio, y en ese proceso de degradación cada vez son menores las esperanzas de convertirlos en individuos de bien para el país.

Normalmente, la única esperanza para la rehabilitación de este sector creciente de la población es que alguna de las entidades de beneficiencia pueda acogerlos en su seno. Por desgracia este tipo de iniciativas siempre se quedan pequeñas a la hora de establecer un balance. Tal vez la luz que aún permanece al final del camino es la del ideal -posiblemente un sueño de que quienes todavia permanecen indiferentes ante el problema, fijen su atención en alguno de los centros que hoy constituyen un ejemplo.

Se trata, en definitiva, de ofrecer a estos niños otra forma de maternidad.

Por estos días, los infantes del Amparo de Niños -una entidad que ilustra el caso adecuadamente- dedican parte de su tiempo a ideal lo mejor manera para celebrar el Día de la Madre aunque muchos de ellos han perdido todo contacto con sus familias, muchos han huido a causa del maltrato de sus padres y muchos no conocen la forma tradicional de la maternidad.
Alli, sin embargo, en la Granja Loyola, que se encuentra a pocos kilometros de Madrid, Cundinamarca, las esperanzas no se han perdido para un centenar de niños.

Fundado en 1934 por doña Maria Michelsen de López, el Amparo de Niños, gracias a la colaboración del gobierno y de la empresa privada, se dedicó desde sus inicios a proteger y educar un importante sector de niños abandonados y desprotegidos, niños en peligro de volverse callejeros a causa del maltrato físico, psicológico y sexual, o como consecuencia de la muerte de sus padres. Durante varios lustros el Amparo vio crecer y rehabilitarse a muchos niños, que luego entraron a formar parte de la sociedad, y se dedicaron a trabajar por sus familias en diferentes frentes laborales.

Ahora, después de más de 50 años de labores, la entidad se ha instalado definitivamente en la Granja Loyola, una finca donada para tal efecto por don Julio Z. Torres. El Amparo funcionó hasta octubre del año pasado en su sede de la calle 13 con carrera 40 de Bogotá, pero las condiciones del sector y el mal estado de las instalaciones llevaron a la nueva junta directiva a propiciar el cambio de sede.

Con la participación activa del gobierno central, departamental y distrital, y con la ayuda de cidida del sector privado, un grupo de "damas voluntarias" convirtió la vieja "Casa de los Fantasmas" de Madrid en una hermosa construcción de dos pisos, donde lo primero que llama la atención es la pulcritud de las diversas locaciones. Alli, al lado de murales y jardines, cien niños reparten su tiempo entre el estudio y el deporte, las actividades culturales de la vida de familia, los cursos técnicos y los programas de integración social, con una planeación que ha tenido en cuenta, incluso, la iniciación de los muchachos en la era de la informática.

Las directivas del Amparo comentaron a SEMANA que el propósito de rehabilitación ha en contrado su mejor aliado en la nueva sede. "Lejos de las calles donde se mueve el vicio, y en me dio del aire puro y de la hermosa visión de la Sabana de Bogotá, los muchachos se han dedicado con más ánimo a sus labores, y en ellos se déscubre una verdadera intención de convertirse en hombres de bien".

El Amparo recibe niños de 6 a 12 años, les ofrece educación primaria y costea su bachillerato en colegios de la región. Al mismo tiempo les brinda capacitación técnica en áréas como la agricultura, la panadería y la culinaria, y se encarga de ubicarlos definitivamente en algún frente laboral. Si el muchacho posee una familia a la cual puede regresar sin traumas, se propicia e reencuentro. De lo contrario, el Amparo seguirá siendo su casa hasta una edad prudente, y su familia para toda la vida.

No todo, sin embargo, es color de rosa. La asesoria de la entidad tiene énfasis en áreas como la psicologia y el trabajo social, para atender a los niños en los graves problemas con los que llegan. Toda suerte de traumas y de atrocidades deben ser estudiados. Se debe dar una motivación especial, para evitar que los muchachos prefieran estar en la calle, dedicados al hurto y los vicios. No obstante, la libertad de los jóvenes se respeta.
En lugar de las camisas de fuerza se han diseñado métodos tan atractivos como la "economía de los loyolas".

Se trata de una economía motivacional que carece de papel moneda.
Su idea es propiciar el buen comportamiento y la colaboración permanente. Asi, el cumplimiento de los deberes se paga con "loyolas" que se anotan en un cuaderno, y las malas actuaciones disminuyen la capacidad de atesoramiento de cada muchacho.
Con los "loyolas" acumulados se puede comprar desde una gelatina hasta varios paquetes de galletas, en las cocacolas bailables y demás eventos que se organizan cada semana, en los cuales participa la comunidad. Se recibe, inclusive, la visita de gente de la región, que ha visto en el Amparo un método efectivo para rehabilitar a los jóvenes abandonados. Los vecinos han empezado a comprender la magnitud de la obra, y su asesoria en diversas áreas, como la floricultura o la horticultura, se manifiestan en el aprendizaje y la capacitación que se encargarán de convertir a los muchachos en personajes útiles para la sociedad.

Lo más interesante es que la capacidad del Amparo de Niños, ahora en la Grahja Loyola, puede seguir creciendo.
De hecho, la idea de sus directivas es llegar a convertir la obra en una ciudadela con gran capacidad. Sólo hace falta una ayuda más decidida de los diversos sectores, aunque hay que reconocer que hasta el momento ha sido muy satisfactoria.-
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.