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| 6/2/1986 12:00:00 AM

DIA DE LA MADRE

LA SANGRE SI TIRA
Cada linfocito (célula de la sangre) tiene su propio "mapa" genético que reproduce con exactitud milimétrica medio mapa del padre y medio de la madre. Es una combinación única e irrepetible que resulta más identificable que una huella dactilar y con ella es posible descubrir la tan temida paternidad con una seguridad del cien por ciento. No queda espacio para la duda.
Repartidos entre Bogotá, Medellín y Cali sólo hay diez laboratorios en Colombia en donde se pueden hacer estudios genéticos con el fin de establecer, además de una embolatada paternidad responsable, las causas de problemas tan diversos como: retrasos sicomotores y mentales, sucesivos abortos espontáneos, algunos tipos de infertilidad, síndrome de Down o "mongolismo", mortinatos o niños nacidos muertos, trastornos físicos en el desarrollo sexual y algunos casos de cánceres en la sangre, entre otros.
Mauricio Camargo Guerrero, médico barranquillero, master en citogenética y doctorado en genética humana de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, profesor de genética de la Universidad de Antioquia y premio nacional e internacional en tres oportunidades por sus investigaciones sobre el tema, explicó a SEMANA los misterios y el lenguaje microscópico de los cromosomas, con el que imaginaciones futuristas han llegado a vislumbrar la posibilidad de programar el superhombre.
Pero, asegura Camargo Guerrero, esto no deja de ser todavía -y posiblemente por varios siglos más- una utopía teñida de ciencia ficción. La gran ayuda de las pruebas genéticas es la prevención. Los aportes en esta materia son muy recientes, porque sólo desde 1960 comenzaron a hacerse las pruebas de laboratorio, las que todavía no utiliza plenamente el cuerpo médico colombiano porque desconoce que recurrir a estos exámenes es evitarle al paciente una interminable gira por especialistas y proporcionarle un preciso diagnóstico de causas con el que se elige el tratamiento adecuado.
El desconocimiento entre profesionales se hace mucho mayor entre la gente común . Se atribuye todo problema de malformaciones o deficiencias advertidas después del nacimiento a defectos de herencia. "Hay que diferenciar -dice Camargo- entre un trastorno genético, accidental o hereditario. Hay factores ambientales que aumentan los riesgos de trastornos en los genes como la radiación, ciertas droqas, algunos insecticidas o plaguicidas, ciertos derivados del petróleo". No se sabe qué factores ambientales afectan más a los colombianos. A los laboratorios especializados en la materia acuden en su mayoría personas con problemas de "mongolismo", malformaciones orgánicas y retraso sicomotor; sin embargo, la informacion no se centraliza y no hay oportunidad para investigaciones correctivas y preventivas y otras que puedan determinar las causas que ocasionan accidentes genéticos en nuestro medio.
Cuando se sabe que la "historia" de una pareja presenta riesgos congénitos existen tres alternativas a elegir: no tener hijos propios sino en adopción, concebir por inseminación artificial o someterse a un diagnóstico prenatal a través del análisis del líquido amniótico en el que es posible saber si el bebé padece trastornos genéticos graves. En este caso la pareja queda en libertad de decidir si interrumpe el embarazo pero en Colombia el aborto está prohibido por ley, así que tendrían que viajar a otro país en donde sea legal el aborto.
Con el examen del líquido amniótico que se hace en el cuarto mes de embarazo, se conoce el sexo del hijo, sin embargo -dice Mauricio Camargo en ningun país se practica con este fin exclusivamente. "Esto podría producir decisiones un poco raras" que traen a la memoria costumbres como la de sacrificar la descendencia femenina que practicaban los chinos.
Los estudios del líquido amniótico se hacen generalmente cuando la futura madre tiene más de 36 años, porque en esta edad los riesgos para concebir un hijo con "mongolismo" aumentan en gran medida.
Se practican también cuando hijos anteriores han nacido con el síndrome de Down, o cuando han tenido trastornos neurales, caso que se puede curar fácilmente con un tratamiento a base de determinadas proteínas. Solamente el conocimiento de una patología o un alto riesgo justifica un examen de este tipo, el simple capricho es inconsecuente.

CONTRA EL CANCER
La genética humana ha avanzado tanto que en investigaciones muy sofisticadas de países desarrollados se han logrado identificar más de 500 genes localizados en determinadas parejas de cromosomas. "Es como localizar ciudades en los mapas, se sabe por ejemplo cuáles genes intervienen con la hormona del crecimiento, cuáles producen las defensas del organismo, e inclusive se han localizado genes de los que todavía se ignora su tarea". Y apuntando a la prevención y no a la intervención, "porque el no intervencionismo está de moda y en esto de la genética lo seguirá estando por muchos siglos más", se ha llegado a tocar las puertas de una gran esperanza para la humanidad: la curación del cáncer. "Se está a punto de identificar las bases genéticas de las células cancerosas y de encontrar por fin las bases moleculares de este problema", asegura Camargo.
"La palabra prevención es la más importante, porque en genética ninguna enfermedad es curable y sólo algunas son tratables".
La genética también nos cuenta cosas curiosas como por ejemplo que los hijos se parecen más genéticamente a su madre que las hijas. La pequeña diferencia, como dice el chiste, está en los cromosomas sexuales. Las niñas tienen un cromosoma "X" de la madre y un cromosoma "X" del padre. Los niños, un "X" de la madre y un "Y" del padre. El "Y" es más pequeño que los "X" y relativamente inactivo. Es así como en los varones es más fuerte el cromosoma de la mamá y hay tendencia a que el niño se parezca fisicamente más a ella.
Con los genes no se juega. Una pareja joven y normal tiene de todas formas un riesgo de accidentes genéticos al concebir un hijo del uno por ciento, por otro lado, una mujer generalmente sólo descubre que está embarazada cuando ya ha pasado un mes desde la concepción (aunque en algunos laboratorios puede saberse desde los siete días gracias a una moderna prueba), este descuido puede traer problemas, pues es precisamente durante las primeras 8 a 10 semanas de gestación en que se define la estructura genética del embrión que lo acompañará toda su vida a él y a sus descendientes, y por desconocimiento de su estado, no se tienen precauciones y se cometen abusos tóxicos.
La importancia de la consejería genética, práctica escasamente usada en nuestro medio, evitaría muchos problemas incluyendo los sentimientos de culpabilidad que en Estados Unidos en donde sí hay estadísticas, ocasionan un altísimo porcentaje de divorcios en parejas que han tenido hijos con problemas genéticos.
En el microscópico y apasionante mundo de los genes seguirán presentándose accidentes a pesar de los avances, porque los destinos de la humanidad siguen en la mano de Dios.
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