Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/9/1990 12:00:00 AM

DIA DEL PADRE

DE HOMBRE A HOMBRE
No sin razón muchos sicólogos han afirmado que todas las relaciones se alimentan de permanentes crisis. Y en las relaciones entre los padres y los hijos, esta teoría se confirma aún más. Porque si bien siempre se ha pensado que la adolescencia es la etapa de mayores conflictos familiares y con la cual culminan los problemas para los padres, el coletazo que de ella se deriva también trae sus pequeñas consecuencias.

Por lo general, el hijo alcanza su adultez justamente cuando su padre está llegando a los cincuenta. Pero ninguno de los dos se da cuenta de que el momento es difícil para ambos: los dos sutren la misma angustia de la soledad. Por un lado, el hijo quiere enfrentarse a la vida tal y como viene, sin más ventajas que la propia experiencia, por fin se encuentra solo contra el mundo. Y por el otro, el papá comienza a pensar en su incipiente vejez, en la posibilidad de quedarse solo cuando el hijo se vaya. Más, cuando por esa misma época comienzan a morirse los abuelos, o por lo menos se tiene conciencia de que en cualquier momento lo harán.

Entonces dos fuerzas de choque entran en un a parente conflicto: la del hijo que reclama su independencia y la del papá que necesita la pertenencia. El resultado: dos generaciones en la pelea por la imposición.

Ante todo, debe entenderse el problema como una relación de respeto mutuo. El padre debe convencerse de que su hijo necesita independencia, por más duro e injusto que le parezca. Y el hijo debe comprender que su padre, ante la angustia de la soledad, desea compañía. Sin embargo, a la hora de la práctica no es tan fácil. Porque un padre que ha dedicado más de la mitad de su vida a su hijo, no desea dar por culminada la relación así, de un tajo. El sicólogo Mario Serrano explica el conflicto: "Soda familia tiene su modo de ser en el mundo, por eso todos los casos son diferentes. Pero, en términos generales, una familia ofrece -o debe ofrecer pertenencia e independencia. Cada uno de los miembros se siente primero persona, pero también quiere ser partícipe de un grupo familiar. La pequeña crisis entre padre e hijo, luego de la adolescencia, aparece por simples desaveniencias en los deseos: un hijo de veinte años quiere independencia y un papá de 45 quiere pertenencia".

EMANCIPACION JUVENIL
Mientras que el hijo busca a toda costa forjar su propio futuro, el padre quiere aprovechar al hijo hasta el último momento, antes de que parta. Entonces los choques pueden ser molestos. Cuando el papá invita a su hijo a la finca y éste no quiere sino estar con la novia; o cuando desea tomarse uno que otro "trago" con el hijo y a éste le aburre, es evidente que ha aparecido la pequeña crisis. El hijo parece estar cansado del papá, y el papá se deprime por el egoísmo de su hijo, quien no es capaz de entregarle unos minutos .

La solución suele ser el control paternal hacia el hijo, pero no es siempre la más adecuada. La emancipación juvenil, que no es otra cosa que el deseo de los hijos jóvenes por llevar su propia vida, es normal, y se ha presentado siempre entre todas las generaciones cambiantes. Luego la represión puede ser sinónimo de egoísmo paterno. "Los papás no pueden pasar cuentas de cobro a los hijos, advierte el doctor Serrano, la paradoja está en que en la medida en que menos reclaman, más son recompensados por los hijos en el futuro".

Muchos sicólogos, y sobre todo muchos hijos de 20, coinciden en que el mayor problema que se presenta con los padres es el de la sobreprotección.

En una sociedad que lleva al aislamiento, el padre no quiere por ningún motivo ser abandonado por sus hijos, por temor a la soledad. Pero, por otra parte, tampoco le deja mucho espacio de acción al hijo intentando evitar una contaminación dentro de su ambiente de amistades, un ambiente que no conoce y que en la mayoría de los casos no acepta. El resultado:
el hijo no sólo deja de vivir sino que se convierte en un verdadero problema familiar.

VOLVER A LA PAREJA
Curiosamente, la solución no está en el hijo, sino en el padre. El especialista Mario Serrano insiste en que los padres no deben olvidar nunca esa relación de pareja gracias a la cual formaron una familia. Cuando los hijos se vuelven adultos y buscan su propio futuro, el papá, antes de reaccionar injustamente con el hijo, debe dedicarse a la esposa, quien al fin y al cabo es la persona que va a acompañar hasta el final de sus días.

"El concepto de que los hijos deban estar con sus padres hasta su muerte es erróneo porque ellos deben luchar por sus propios intereses, la formación de otra familia y la realización profesional".
Así, el único remedio para un papá que ve en su hijo una actitud que "raya en la ingratitud", es la aceptación de aquel refrán que dice que "los hijos son prestados", y volver a conquistar a la mujer de su vida,-a quien, a lo mejor, se ha tenido demasiado abandonada.-
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.