Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/07/11 00:00

DIA DEL PADRE

DIA DEL PADRE


UNA GRAN OPORTUNIDAD PARA LOS NIÑOS

ES UN TALLER DE DESARROLLO INFANTIL donde los pequeños tienen la oportunidad de interactuar con personas de su misma edad sin el rigor académico que exigen desde el principio los jardines infantiles. Es la primera oportunidad para que desarrollen sus capacidades de socialización, su atención y su posibilidad de intervenir en actividades dirigidas con total tranquilidad, seguridad y entrega. Es Vueltacanela, el lugar donde pequeños entre uno y cuatro años encontrarán todo lo que necesitan para entrar preparados al preescolar donde, es imposible negarlo, les exigen ya cierto nivel de desarrollo.

Juana Morales de Vargas y Cecilia Zuleta de Vargas, sicólogas javerianas, son las creadoras de esta interesante alternativa en formación infantil. Y no se trata, como algunos padres creen, de una adición más a la ya larga suma de años escolares. En lugar de eso es un espacio donde las parejas jóvenes que han asumido con plena conciencia el reto de desarrollar las capacidades integrales de sus hijos desde el momento en que los engendraron encuentran eco.

Tanto las dueñas del taller como el equipo profesiona que las acompaña -integrado por dos terapistas ocupacionales, dos terapistas de lenguaje y una fonoudióloga- evalúan día a día a cada niño de manera atenta e individual.

Son presentados tres informes semestrales, sin nota, sin cálculos complicados y sin tecnicismos. En abierto diálogo con los padres. Además, cada vez que ellos lo decidan pueden asistir a una cita especial en la tarde para hablar de lo positivo, de lo negativo, de lo que hay por corregir y por reformar en sus hijos de acuerdo con lo que observen en estrecha colaboración con las especiatistas.

Cada niño tiene un temperamento diferente, incluso desde el momento mismo de su llegada a Vueltacanela, y allí le enseñan a manejar su tiempo, su creatividad y sus grandes potencialidades con independencia y seguridad.

EL DIALOGO CON LOS PADRES

La observación es una de las grandes herramientas de trabajo que utilizan las profesoras de Vueltacanela. Así, son claves las horas de juego libre porque les permiten ver a cada niño con todas sus características: líder, algo agresivo, muy alegre, con dificultades para integrarse...

Y otro dato importante que puede servir a los padres como medida del tratamiento que recibirán sus pequeños en este taller es que entre las colaboradoras de Juana y Cecilia ha hecho carrera una norma que ellas establecieron sin discusión: aquí no hay niños con problemas aunque a veces presentan algunas dificultades. Pero afortunadamente todas son corregibles porque se interviene a tiempo y con cariño.

De esta manera manejan los llantos del pequeño que no quiere participar en ninguna actividad mientras sea dirigida, pero se comporta completamente a gusto a la hora de las medias nueves o del juego libre. También la inapetencia de aquel pequeño que con algunos días en el taller aún extraña a su madre, o el comportamiento de la niña que, pese a los grandes esfuerzos de sus padres por hacerla sentir igual de importante, no deja de experimentar cierto desplazamiento cuando llega su nuevo hermanito a casa.

Y es que en Vueltacanela, ubicado en la transversul 10 No. 129A-83, en Bogotá, no está fuera de lugar admitir que, con todo y los mejores esfuerzos, a veces los padres también se equivocan. Por ejemplo, cuando rompen reglas que ellos mismos han considerado esenciales y dejan a su hijo, por momentos, "en la luna". Tampoco es pecado en ellos admitir que no saben cómo manejar ciertas circunstancias. La sexualidad de los pequeños, algunas pataletas o ciertos miedos, por ejemplo.

Vueltacanela -siguiendo las palabras de Cecilia Zuleta de Vargas- no puede reemplazar a los padres. Ellos son indispensables. Lo que sí puede hacer es servirles de respaldo.

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