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| 7/7/1986 12:00:00 AM

DIA DEL PADRE

LOS ESTRAGOS DE UN MAL PAPA
No es simple "suerte" tener buenos hijos, aunque sí sea cuestión de azar tener buenos papás. Para los sicólogos (profesionales que no son esos seres alcahuetas que predican que la prole ajena haga lo que le venga en gana), la educación todavía es una ciencia que se resiste a dejarse definir.

Los problemas de la humanidad siguen siendo ocasionados en gran medida por los estragos de los malos papás, a pesar de que en las librerías se dispone de cientos de sencillos manuales que enseñan, lo que normalmente no se aprende en colegios y universidades: el arte de vivir.

Para tres sicólogos consultados por SEMANA, el clasico papá colombiano es todavía, aunque ya estemos pisando el siglo XXI, el "agresivo" o "autoritario".

¿Qué nefastas consecuencias trae este tipo de progenitor, y cuáles son las otras clases de malos padres que frecuentemente se dan en nuestro medio? En palabras comprensibles, los sicólogos nos dieron una clasificación.

El padre agresivo

El papá agresivo o autoritario es el que generalmente tiene la clásica respuesta del "porque sí", o el "yo mando en esta casa y punto". Es el personaje familiar que no oye razones, que no permite el verdadero diálogo y que en los extremos llega a la agresión física con su esposa y sus hijos.

Tampoco deja participar a ningún miembro de la familia en la toma de decisiones.

Esta clase de papá puede llegar a producir en sus hijas una futura actitud sumisa ante los hombres por ese temor que le ocasionó la figura paterna. O el otro extremo, el de una radical posición feminista y un conflicto permanente de sus roles como mujer.

Un papá agresivo en grado superlativo puede dar las circunstancias para que se produzca homosexualidad en sus hijos por una reacción inconsciente del tipo, "los hombres son malos, no me gustan los hombres" o "no quiero ser hombre".

El padre pasivo

El padre "pasivo" o "ausente", simplemente "deja hacer". Llega tarde a su casa por los compromisos sociales o de trabajo, o si está es el del "ahora no, que estoy cansado".

Sin embargo, cubre los gastos económicos para así cumplir con sus "obligaciones" como papá, pero no participa ni en los juegos, ni en la educación de su prole.

¿A qué puede conducir esta forma de actuar? En los hijos varones puede darse el extremo de no poder identificarse con la figura masculina y producirse trastornos homosexuales, y en menor grado entorpecer las futuras relaciones heterosexuales.

En las hijas puede ser que se formen personalidades dominantes, porque lo más corriente en un hogar con un padre pasivo, es que la madre asume el dominio y es quien define la educación y las normas de vida. Con una mamá en extremo dominante, también se produce que los hijos varones desarrollen un temor a las mujeres.

El padre que no confía

"Muéstrame tu tarea que tú sólo no eres capaz de ver si quedó bien hecha"; "eres muy torpe para desempeñar un trabajo tan delicado", pueden ser dos frases que frecuentemente se digan en diferentes momentos de la vida de los hijos. Es el tipo de expresiones dichas en voz alta o disimuladas en actuaciones o frases diferentes, que acostumbra a decir el "padre que, no confía". La característica de esta clase de papá es la de no dejar que sus hijos o toda la familia, participe en la toma de decisiones. Crea inseguridad y va construyéndole a sus descendientes una pobre autoimagen que los limita para desempeñarse saludablemente en la vida.

El padre exigente

Los hijos de los padres exigentes "tienen" que estudiar derecho o medicina, "tienen" que ser los más "buenos y educados" del barrio o del club, o "tienen" que practicar la natación o la gimnasia olímpica hasta volverse coleccionistas de medallas de oro.

El padre exigente parece no observar las aptitudes o preferencias de sus hijos. Para él, lo importante es que "ganen" sin notar cómo van aumentando los niveles de ansiedad en su prole, hasta el punto de que no se explican el por qué esos hijos son rebeldes o presentan aversión hacia las actividades que los obligan, o bajo rendimiento en ellas.

El padre permisivo

Los padres permisivos encuentran el remedio al poco afecto o dedicación al hogar (por limitaciones de tiempo o personalidad) con dejarles hacer a sus hijos lo que ellos quieran; con darles todo lo que les produzca placer y que esté a su alcance. Es un caso frecuente en padres divorciados. Este tipo de personajes de la familia no alcanza a construir una imagen de autoridad, y llegan a producir en sus hijos irresponsabilidad, inconstancia e inestabilidad.

Ninguno quiere ser mal papá

En cada caso, estos tipos de progenitores se mezclan para producir personalidades únicas e irrepetibles. Las consecuencias de sus comportamientos siempre pueden ser atenuadas, o agravadas, por las mamás.

Los sicólogos advierten que ningún padre tiene estas conductas negativas porque desee ser un mal papá, y afortunadamente, hoy se dispone de abundante y clara literatura que permite autocorregirnos. Y por otro lado, cada vez entendemos mejor que la consulta sicológica está hecha principalmente para orientar personas normales.

Sin embargo, se sigue cumpliendo la frase que dice que "todo hombre es el hijo de su educación".

Fuentes: Dras. Alma Velilla, Lia Rosa Correa y María Teresa Escobar del Centro de Sicología, Medellín.

"Mitos y errores educativos". Josep Toro. Editorial Fontanella. -
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