Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/04/24 00:00

Diagnóstico reservado

Las EPS siguieron creciendo en ventas y afiliados, aunque no siempre en ganancias. En 2005 la reforma a la Ley 100 y lo que se pacte en el TLC van a definir en gran parte el futuro del negocio.

El sistema de salud de la Ley 100 ha permitido la llegada y el fortalecimiento de nuevas empresas, pero según los críticos, todavía no entraña el bálsamo mágico para alcanzar el objetivo de cobertura universal.

Once años después de aprobada la Ley 100, que transformó el sistema de prestación de servicios al dar paso libre a las EPS privadas, la polémica sobre su conveniencia sigue al rojo vivo. El contralor de la Nación, Antonio Hernández, criticó hace poco lo que consideró como escasos logros de esa iniciativa a la hora de mejorar los índices de cobertura en la población. Son comentarios que le duelen al sector.

El nuevo sistema ha permitido la llegada y el fortalecimiento de nuevas empresas, pero, según los críticos, todavía no entraña el bálsamo mágico para alcanzar el objetivo de cobertura universal. Este mismo año se baraja una reforma de la Ley 100 en el Congreso, algo que tiene preocupado al sector ya que teme que le dificulte obtener utilidades. Pero si todavía no se sabe si al sistema de salud le va bien, lo que sí es claro es que a las principales EPS privadas les va muy bien. Los ingresos operacionales de las mayores empresas se han disparado, en promedio 43 por ciento en el último año.

Y como en cualquier sector de la economía, en el terreno de la salud privada también caminan los gigantes. Saludcoop obtuvo en 2004 ingresos operacionales de un poco más de dos billones de pesos, superando así en la lista de 100 empresas a compañías tan emblemáticas como Carulla Vivero, Avianca y el mismo Instituto de Seguros Sociales (ISS). La escalada fue de 56 por ciento, colocándose así, con escasos 10 años de vida, en la élite de las 10 empresas más grandes del país. La agresiva estrategia de expansión -que no ha dejado de ser polémica- que comenzó a aplicar en 2003, sin embargo, todavía no da resultados en la casilla de las ganancias. La utilidad neta final de la compañía fue de 22.330 millones de pesos, una caída del 32 por ciento con respecto a 2003.

Pero más allá de su bajón en utilidades, en una primera investigación en 2004, la Dian acusó a Saludcoop de no haber pagado impuestos de renta por 25.4000 millones de pesos. Además, la Superintendencia de Salud hizo una investigación que descubrió que la empresa había inflado la cifra de sus afiliados para recibir más dinero de subsidio del Estado. Los directivos de la EPS han negado estas acusaciones, y todavía hoy no se sabe en qué pararán. De todos modos el caso de Saludcoop ha forzado a las entidades supervisoras a mejorar su vigilancia de las EPS, sobre todo aquellas que han crecido a ritmos vertiginosos. Según fuentes del sector, sin embargo, la Superintendencia de Salud carece de los recursos necesarios para realizar como debe ser este control.

Los ingresos de Saludcooop han sido en 2004 casi cinco veces mayores que los de su contrincante más cercano, Salud Total, que también tuvo un año excelente y su utilidad neta creció 56 por ciento. Así mismo, otras empresas del sector gozaron de buenos resultados financieros. La compañía de medicina prepagada Colsanitas vio aumentar sus ganancias en 65 por ciento, hasta 34.000 millones de pesos.

La evasión y la elusión de pagos son los problemas más graves que acosan a las EPS. Según la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi), esa cifra alcanza el 35 por ciento de los recaudos del sector

Más difícil es la situación del ISS. Después de escindir sus servicios en 2003 en siete Empresas Sociales del Estado, a las cuales subcontrata sus actividades, esa medida todavía no termina de confirmarse como la mejor solución para curar los males crónicos que padece la institución. Los ingresos operacionales del ISS en cuanto a sus actividades como EPS, por su parte, se mantuvieron estables en 2004, un buen síntoma dada la fuga de afiliados hacia las entidades privadas que venía sufriendo desde que arrancó el nuevo sistema de salud.

Para seguir creciendo, tanto el ISS como las EPS necesitan un mayor número de afiliados. En el caso del régimen contributivo, las expectativas de crecimiento para los próximos años son más bien tímidas y apenas superan el 3 ó 4 por ciento para este año. En cambio se prevé que por su parte, el régimen subsidiado crecerá por encima de los dos dígitos en 2005. Las EPS privadas dependen en buena parte de la creación de nuevos empleos para seguir creciendo, precisamente una de las asignaturas pendientes de la economía nacional. Por esa misma razón los pronósticos de crecimiento para el próximo año no son altos.

El sistema de salud se enfrenta además a otros desafíos. El proyecto de reforma de ley que ya se tramita en el Congreso busca ayudar al régimen de subsidio y avanzar hacia la cobertura universal. El temor que tienen las EPS privadas es que esto se obtenga a costa de su salud financiera. "Tiene que haber un equilibrio", explica Augusto Galán, presidente de Acemi. Según el contralor, Antonio Hernández, diversas fallas del sistema están limitando el derecho a la salud de millones de colombianos, lo que ha llevado a que 14,3 millones de personas, es decir, el 31 por ciento de la población, no tengan cubiertas sus necesidades de salud.

En Acemi, sin embargo, opinan que el Contralor está viendo el vaso medio vacío. "En 1992 (antes de la Ley 100), el 80 por ciento de la población colombiana no tenía aseguramiento en salud", dice Galán. Un aspecto de esa reforma que molesta especialmente al sector son las trabas que tendrían que afrontar a la hora de llevar acabo procesos o estrategias de integración vertical. Muchas EPS quieren tomar las riendas de su negocio comprando y administrando sus propios hospitales y clínicas, algo que según Acemi la nueva ley obstaculizaría. Desde el gobierno, sin embargo, la nueva ley permitiría un manejo más eficaz del subsidio, y por tanto facilitaría la ampliación de coberturas.

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