Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1993/06/28 00:00

DISEÑO, CONFECCION

DISEÑO, CONFECCION

ARTE PARA VESTIR
NO SON, EN REALIDAD, PRENDAS DE moda. No se consiguen en las boutiques ni en los almacenes de ropa. No vienen entallas de seis a 16 y no permiten a sus dueñas, o dueños, llenar un armario con ellas. Más que faldas, blusas, vestidos, pantalones o chaquetas, son piezas de arte únicas. Máximo dos o tres personas más gozarán de una como la que el recién interesado adquiera.
Es la ropa de Scandalo. Diseñada y confeccionada, por decirlo de algún modo, preindustrialmente. En la elaboración de una de las blusas que ilustra estas páginas sus creadores invierten tres días. Y allí está el resultado: mágico, aéreo. Igual sucede con las chaquetas. No pesan prácticamente nada y ofrecen una caída espectacular. Por eso, quien las lleva puede salir de paseo con ellas, recostarse a leer en un sofá o sentarse en el piso a conversar.
"Cada vez que uno cambia de ropa -han dicho siempre Margarito Mejía y Juan García, los artífices de este Scandalo- cambia también de personalidad" Por eso ellos ofrecen una gran dedicación al momento de crear cada una de sus obras y al final las bautizan con un nombre y las entregan a su dueña con un certificado de exclusividad: "Gesto Nocturno, en seda, 1 de 1""; "Dulcinea Barroca, en viscosa, 1 de 1"; "Intensidad en ocres, en seda, 1 de 1"...
Mirandolas, resulta difícil creer que absolutamente todas parten del mismo principio: telas blancas. Así es y así ha sido siempre desde que, hace más de un año, Margarita desempolvó 20 metros de seda blanca que había traído de San Francisco y se puso a pintar con Juan. Diseñaron entonces una decena de blusas sencillísimas, casi con costuras únicamente en los costados y los hombros, buscando mantener como protagonista el estampado. Y las vendieron todas.

MADE IN COLOMBIA
La novedosa propuesta ha tenido tal aceptación que ya están exportando prendas a Nueva York. Claro que no en volúmenes grandes y mucho más trabajadas que las que diseñaron inicialmente.
"En Colombia es realmente difícil abrir un mercado de este tipo -comenta Juan. Aquí existe una cultura de antiguedades, de esculturas, de cuadros. Pero no existe una de arte para vestir. La verdad es que hasta ahora empieza a darse una cultura de la ropa" .
Por eso, diseñadora textil y arquitecto han tenido que ingeniarselas para crear una cadena de buenos clientes: la antropóloga urbana que compró la chaqueta de seda azul marino con la pintura de una ciudad delante y otra atrás les dio el teléfono de un amigo que podría estar interesado. Ellos lo llamaron y estuvieron en su casa. De cada 10 contactos, tres o cuatro terminan en compra.
¿El resto? "Son personas con una estética distinta y tan respetable como la nuestra. Están interesadas en trajes o chaquetas convencionales. No les llama la atencion invertir en una prenda fuera de los dictámenes de la moda y para toda la vida" . Es la opinión de Juan, respaldada además por las características de algunas de sus piezas.
Es que Scandalo suele trabajar rescatando arquetipos, es decir, modelos ideales bien sean históricos o mitológicos. Hay faldas de pretina alta, muy ceñidas al cuerpo y con un bolero abajo, como del viejo oeste norteamericano. También pantalones que parecen extraídos de las páginas de "Las mil y una noches", y camisas cosacas para usar sueltas o con cinturón ancho.
La creatividad de Margarita y Juan no parece tener límite .
Están diseñando jugones, que son trajes de monje con capucha y mangas anchas. Pero les han introducido una variante: en lugar de caer al piso, llegan por encima de la rodilla. Y además blusas tipo Boticelli, como las usadas en Italia durante el siglo XVI: la manga ajustada se vuelve rotonda y cae suavemente sobre la mano, el pecho es estrecho y el resto del torso amplio.

PASO A PASO
Scandalo sólo trabaja con fibras naturales: rayón, sedas, linos, viscosas y algodones, fundamentalmente, pues los colorantes, importados y de la más alta calidad, así lo exigen para fijarse a temperatura ambiente.
Son colores en polvo que ellos mezclan con disolvente para que las prendas adquieran apariencia de óleo y, en algunos casos, hasta de acuarela.
Tras la labor de diseño se cortan las piezas, se pintan antes de la confección y se bañan al vapor (termofijación) para que los tonos sean realmente indelebles.
Cuando quieren seguir trabajando cubren cada una de esas piezas de cera y hacen un craquelado con color para obtener acabado al batik, o uno con decolorante para obtener acabado corroído. Entonces sí cosen . Por último, las prendas se envían a la lavandería y a su regreso se remachan las costuras y se estiran cuando han quedado fruncidas.
Salta a la vista que este es un proceso artesanal. De ahí la desilución de algunas personas que devuelven un pantalón o una blusa porque en su concepto tienen una costura torcida o está mareada.
"Nuestro propósito no es crear prendas con una confección perfecta.Lo que realmente buscamos son personas que se sientan cómodas con nuestra ropa y nos sirvan de galería para colgar nuestras obras de arte ". Juan García y Margarita Mejía seguirán trabajando al márgen de la producción en serie y las grandes pasarelas. Su cuento es otro. ¿Quién se le mide?

SUETERES A TODO COLOR
HACER MODA CON TElIDO DE PUNTO no es fácil. Los suéteres suelen conservar por décadas las mismas características en cuanto a forma y color, y se usan para salir al cine o permanecer en casa, pocas veces como protagonistas de un atuendo.
De allí que el trabajo de Modas Alexandra sea ampliamente reconocido. Esta industria colombiana es única en su género, pues ni siquiera en Italia, donde se consiguen excelentes fibras y acertadas mezclas de texturas, puede decirse que hay verdadera creatividad ajustada a las exigencias del día cuando se confeccionan sacos.
Modas Alexandra impuso en el país, hace aproximadamente 12 años, las combinaciones de rojo y morado, de verde y morado, de lila y verde claro... Explosivas, pero de muy buen gusto. Es que su fuerte es el manejo de los tonos, ¡y de qué manera! Ahora están dedicados a los colores neutro, un campo que nunca ha sido el suyo, pero en donde también empiezan a marcar la pauta con combinaciones espectaculares. La prueba está en la foto que ilustra esta página y, además, en la nueva colección que estará a la mano de todas las colombianas la próxima semana. Azul oscuro, verde oscuro, uva y colores tierra son los protagonistas del momento. Jugando como siempre con rayas, escudos dorados y todo tipo de cortes.
Hace tres años Modas Alexandra empezó a exportar con mucho éxito al Ecuador y actualmente empieza a probar suerte en los exigentes mercados de Europa y otros países latinoamericanos. Allí llegará no sólo con su especialidad, el tejido de punto, también con sus chaquetas, sus blusas y hasta sus uniformes para aerolíneas y agencias de viajes. Alexandra, con 26 años de experiencia y calidad, sigue adelante. -

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