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| 5/16/1983 12:00:00 AM

"DON CHINCHE": NUEVO FENOMENO DE LA T.V.

Un año y 4 meses en el aire, un rating de 49.4 y la complicidad de 14 millones de televidentes demuestran que "Don Chinche" es un programa con duende.

Tal vez nunca se pensó que pudiera ocurrir algo similar. Que todos los domingos, no muy avanzada la noche, las familias, padres, hijos y empleadas del servicio, se sentaran frente al televisor para reírse un poco de sí mismos. Sucedía hace más de 7 años: "Yo y tú", el programa que salió por primera vez al aire el 22 de marzo de 1956, era el aglutinante dominical. Personajes ya legendarios como doña Alicita y Chepito, la Cuqui y Carlitos, don Cándido y doña Esthercita, durante esa primera etapa que duró 20 años y 9 meses, caricaturizaron sin piedad las costumbres y estilo de vida de la clase media colombiana. Actualmente, hay síntomas de que una situación semejante se repite los domingos a las 7 y 30 de la noche cuando, con las primeras notas de un pasillo, empiezan a aparecer los créditos que anuncian lo que se ha considerado un nuevo fenómeno de la TV colombiana: "Don Chinche" .
Sin embargo, las condiciones no son las mismas. El país ha cambiado y, tal vez para apoyar la tesis que sostiene que la clase media se ha ido proletarizando paulatinamente, ahora son personajes populares los que protagonizan los 30 minutos más entretenidos de la TV colombiana. El maestro Chinche, la empleada del servicio, el zapatero, dos tenderos inmigrantes y su hijo, la viuda, el taxista, además del cachaco de buena familia venido a menos, típicos personajes de barrio de ciudad, se han convertido, hasta cierto punto, en el único reducto auténtico de una sociedad bombardeada por todos los flancos por una serie de influencias foráneas: desde la hamburguesa, los bluyins, la música y los juegos de maquinitas, hasta los más aparentemente sencillos sistemas de comportamiento.
En sólo un año y 4 meses de estar saliendo al aire, "Don Chinche" ha logrado un rating de 49.4 según los últimos sondeos, que equivale a cerca de 14 millones de colombianos. El programa tiene una serie de ingredientes que garantizan su éxito, pero fue el fracaso de otro programa, "Compre la orquesta", lo que lo llevó al espacio triple A que hoy ocupa. Muchos eran los que interrumpían su tarde de sábado o los que posponían sus "diligencias" para ver el programa que empezó en un mal horario, a las 3 de la tarde. Pero también eran millones los que no lo veían. Por eso, a veces, ante la evidencia de algunas cifras, tambaleaba el entusiasmo de todos. Una inversión cercana a los 200 mil pesos por capítulo parecía no justificarse con una baja pauta publicitaria y un rating de sintonía no muy significativo. Pero los últimos compases de "Compre la orquesta" le dieron el pase definitivo y ese golpe de suerte que le permitió consolidarse como uno de los mejores programas realizados con "talento nacional" .
RASTREANDO EL PERSONAJE
Don Chinche, el personaje que le da su nombre al programa, nació hace cerca de 10 años. Fue una creación de Héctor Ulloa, su otro yo (ver recuadro). Pero sólo se conocía su voz, porque nació para un programa de Radio Capital. Entonces, Héctor Ulloa nunca pensó que el personaje se convertiría en el simbolo de millones de colombianos y en el más popular de la TV.
En una oportunidad hace varios años, Alicia del Carpio lo llamó para que hiciera un papel de médico en "Yo y tú", reemplazando temporalmente al doctor Sandínez. "Lo que hice ni a ella ni a mí nos gustó", afirma Ulloa, libreto en mano. Después de un tiempo volvió a llamarlo. Las circunstancias se presentaron diferentes. Alicia del Carpio le pidió que desempeñara el papel que quisiera. "Yo le describí al personaje con todas esas características que lo han hecho popular y así entró tal cual al programa", dice Ulloa.
Fue el Régulo Engativá de "Yo y tú", su carta de presentación en la pantalla chica. Pero la licitación de 1976, que sacó del ring al programa después de más de 20 años de salir al aire, tambien condenaba a muerte al popular personaje. Sin embargo, algo sobrevivía de él. Por eso, Fernando Gómez Agudelo, presidente de RTI., lanzo la idea de rescatarlo. Por eso, cuando supieron que les había sido adjudicado un programa de humor, "Humor imposible", Gómez Agudelo consideró conveniente que Ulloa se incorporara al programa, camuflado tras ese personaje cuyo peculiar manejo del lenguaje forma parte ya de los mitos de la cajita de la TV. "Ingresé al programa con el nombre de Régulo Engativá, porque en ese momento nadie pensaba en el regreso de "Yo y tú" y no creía que se estaba despodando a nadie de algo propio", afirma. El programa, con libretos de Humberto Martinez, fue experimentando cambios y acabó convertido en "Notihumor" que tampoco prosperó y salió del aire sin pena ni gloria. Pero el personaje seguia sobreviviendo. Había en él algo más allá del simple recurso cómico. Gómez Agudelo insistió en la necesidad de salvarlo. De ahi surgió la idea de estructurar un nuevo programa. Al fin, el personaje encontraba un adecuado caldo de cultivo. Y asi nació "Don Chinche" .
UN DIA, UN MARTES
No son aún las 9 de la mañana y ya hay un movimiento inusitado en frente a unas pesadas puertas verdes en la calle 20 con carrera la, prácticamente en las faldas de Monserrate. Es "Chinchechitá", la vieja casa-lote del barrio Germania, el lugar donde se graba el programa. La unidad móvil de R.T.I está parqueada en frente. Personas entran y salen como en un hormiguero donde se desenvuelven cables, se movilizan luces y micrófonos, rieles, transformadores, cámaras y audífonos. Técnicos, ambientadores, maquilladoras, sondistas, luminotécnicos, auxiliares, fotógrafo y camarógrafo comienzan a preparar el set que minutos más tarde empezará a cobrar la vida de un barrio cualquiera de ciudad y que sólo morirán entrada la noche, cuando se apaguen las últimas luces artificiales y los actores, extenuados, den por terminada la función. En medio de ese enjambre de personas, una mujer miniatura-no llega al metro con 50 vestida como si se alistara para una excursión, se mueve febrilmente.
Es Myriam Henríquez, la asistente de dirección, hermana de Judy y Jaqueline, las actrices, y de Marlene, la modelo. Debe verificar que nada falte, que todo esté en orden. Su trabajo, anónimo, es clave en todo el engranaje.
Poco a poco van llegando los actores y los extras que van a intervenir en el capítulo. Un marranito, el que va a sustituir a Pipo, porque a Pipo ya no hay quién quiera cuidarlo, revolotea chillando. De pronto, aparece Pepe Sánchez, el director. Flaco, informalmente vestido estilo estudiante universitario, confiesa, como queriendo explicar por qué llega con los ojos en la nuca, que lo cogió la luz del día escribiendo el libreto y que tendrá que rematarlo a la hora del almuerzo. Pasa una rápida revisión al lugar donde se grabarán las primeras escenas, mientras los actores le echan la primera ojeada a los libretos. Se oyen las primeras órdenes amables pero enérgicas de Sánchez. Se grabará pronto la primera escena. Se ensaya, el director da la orden de empezar, rueda la máquina de video-tape; "grabando" dice el coordinador que da la señal para comenzar. Se graba, pero hay algo que no le Xusta a Pepe Sánchez, quien ordena repetir. Se repite nuevamente la escena con los "socios" y Pastora, la lora confidente de Don Chinche. Así se hará cada vez que no se logre lo que Pepe ha craneado.
Curiosamente para muchos y un poco excepcional en el medio de la TV, el programa se realiza con técnicas cinematográficas y 100% en exteriores, fuera de los tradicionales estudios de TV. El equipo de producción y el elenco de actores trabajan como en el cine. Sánchez utiliza director de fotografía y desde la pequeña cabina de grabación de la unidad móvil da las órdenes para los desplazamientos, tomas y encuadres que debe efectuar la unica camara que utiliza.
Un sistema más lento pero más cuidadoso de realización, perdido en la TV donde priman los criterios de rentabilidad y la utilización óptima-y máxima de los tiempos de grabación, han permitido que "Don Chinche , aparentemente ligero y fácil, se haga en un tiempo relativamente holgado que incluye un trabajo minucioso de edición, uno de los mayores aciertos del programa.
DETRAS DE LAS CAMARAS
Pepe Sánchez ha estado mucho tiempo detrás de las cámaras, pero se lo recuerda más por esos papeles que lo han consagrado como un excelente y versátil actor en "Yo y tú", "El Extranjero", "Gracias por el Fuego", "La Tregua", para no citar sino algunas obras. Pero su verdadera vocación es la dirección, que quedó trazada por unos tanteos caseros y una experiencia en Chile de 4 años en los 60's que lo llevó a ser asistente de dirección de Miguel Littin en "El Chacal de Nehueltoro". Lejos de ser autoritario y de suplir a gritos; posibles deficiencias, Pepe Sánchez es un hombre accesible que sabe aceptar sugerencias y que es capaz de modificar los libretos si lo considera conveniente. "Es un tipo con el que se trabaja bien, porque sabe lo que hace. Lo deja opinar a uno y si se da cuenta de que la observación vale la pena, la acepta sin problema", afirma Mauricio Bermúdez, quien le hiciera cámara hasta hace poco tiempo. Y esto lo corroboran tódas y cada una de las personas que trabajan con él. "Acepta improvisaciones y sugerencias", dice Víctor Hugo Morant, el doctor Pardito, a pesar de que siempre existe esa línea directriz que es el libreto".
Pepe Sánchez es también el libretista. Gómez Agudelo lo llamó para que escribiera los libretos. Sin embargo, como lo expresa Héctor Ulloa, se abrigaban algunas dudas que, posteriormente, quedaron despejadas cuando Sánchez entregó los primeros cinco libretos. "Me puse a pensar en que la primera condición que debía tener el personaje era la de estar ubicado en un medio geográfico y social verosímil, real. De ahí surgió la idea de realizar el programa fuera de estudio. Luego comencé a idear los demás personajes de barrio y como contrapunto incluí al doctor Pardito (ver recuadro), un personaje de extracción social distinta, venido a menos, pero que encuentra solidaridad y se solidariza con los demás", afirma Sánchez. Así, sobre la idea inicial de que el eje argumental fuera Don Chinche, Pepe ha ido introduciendo personajes de similar calibre que han ido modelándose, enriqueciéndose y, en ocasiones, hasta "robándose el show" .
PARA SONREIR
Nada hay absolutamente variable o prefijado en el programa. Se hace todos los días, después de cada capítulo. Surgen ideas, temas, nuevas posibilidades de conflicto. Se hacen experimentos, como ese reciente con escenas habladas en inglés y letreros con la traducción o aquella cuando el doctor Pardito recitaba, pero se oía la voz del Chinche. Experiencias que, según algunos, no son muy afortunadas. Podría afirmarse que, en algunas ocasiones, los libretos son demasiado simplistas, que se desarrollan en torno a un solo tema, que se vuelven lineales y que se repiten los mismos conflictos con personajes diferentes, que los desenlaces se están haciendo fácilmente previsibles. Sin embargo, por alguna extraña razón, finalmente se salvan. Haciendo "Don Chinche" todos juegan un poco y, aunque trabajan muy profesionalmente, hay un elemento lúdico que reina en el set.
El programa, sin embargo, no es un programa de humor en el sentido de que no es simplemente una comedia.
"No es para reír a carcajadas, sino para sonreír" coinciden en afirmar Sánchez y Morant. "Es más bien un programa de corte costumbrista que intenta rescatar algunos de esos valores y tradiciones que se han ido perdiendo, pero que aún cada colombiano reconoce que existen ". De una u otra forma, muchos se ven reflejados en algún personaje o ídentificados con alguna de sus características. Esos aparentemente anodinos personajes de barrio popular son símbolo y caricatura de una realidad social pero, observan algunos, lo que es interesante es que esos personajes, a pesar de que son personajes-tipo, no han caído en el esquematismo y el acartonamiento.
Han logrado, cada uno, una cierta individualización que los hace más cercanos, más pegados a la realidad.
Don Chinche, por ejemplo, incluye como característica de su perfil psicológico una particular forma no ortodoxa de tutear. Es la radiografía no solamente del "trepador" que se da infulas, a pesar de su disimulado origen campesino, de haber asimilado la ciudad, sino también del "rebuscador" que genera múltiples alternativas de subsistencia. "Ese personaje que le busca el quiebre a todas las cosas, que se hace la ilusión de tener un nível cultural que no tiene que usar corbata para sentirse ciudadano, es el "todero" que hay en casi cada uno de los colombianos", afirma Ulloa, su creador, el mismo que acepta que esas son también algunas de sus propias características. Es un personaje con volumen, no es episódico, como tampoco lo es el doctor Pardito, el cachaco de rancio abolengo venido a menos, sentimental y romántico, que encarna los valores de la vieja Atenas suramericana. Y están también los inmigrantes, Eutimio y Rosalbita, por ejemplo, inseguros, provincianos, sencillos hasta la médula del hueso, y la estirada doña Magola, y don Joaquito y doña Bertica, y la viuda doña Doris quienes, en alguna forma, le dan al televidente esa posibilidad de identificación y, por qué no, de una simpática experiencia catártica.
CON DUENDE Y FANTASMA
"Don Chinche", probablemente aquí reside otra de las claves de su popularidad, es un programa ante todo visual y no sencillamente verbal, lo que parecería una contradicción tratándose de la TV. En general, los programas nacionales de humor naufragan en el verbalismo heredado de la radio. Las resoluciones cómicas se dan a nivel oral. Es posible cerrar los ojos y seguir sin problema los acontecimientos, reírse o sonreírse sin mirar, simplemente porque las cosas se cuentan. En "Don Chinche", entre otras cosas por el estilo de edición que se utiliza, no sucede eso. Es necesario ver los gestos, las expresiones, sus atuendos, los detalles de ambientación.
En "Don Chinche", a pesar de algunas fallas en los libretos, ya señaladas, la adecuada utilización del lenguaje televisivo, además de la caracterización de los personajes, han hecho que el humor se incruste en todo, no sólo en los diálogos. Definitivamente, es un programa con duende .
Pero también un fantasma lo ronda: la posibilidad de un desgaste de los personajes. Tal vez un poco marcados por el éxito, no sólo han caído en la tentación de grabar un disco, aprovechando ciertas inclinaciones de algunos de los actores, sino también en la de los comerciales. Permanentemente, los televidentes están siendo bombardeados con cuñas en las cuales los personajes del programa los invitan a abrir cuentas de ahorro.
Además, dos de sus personajes centrales, Don Chinche y Eutimio, realizan diariamente un programa de radio para R.C.N. Las opiniones al respecto se dividen y mientras algunos ven en ello un factor de refuerzo que revierte positivamente sobre el programa, hay quienes sostienen que es un elemento de saturación que puede conducir a su deterioro. Por lo pronto, al parecer, no ha sufrido mella en su audiencia.
Pero habrá que esperar un tiempo, pues también está en marcha un proyecto para filmar una película que será estrenada en el mes de diciembre.
Y está todavía de por medio la próxima licitación. ¿Sobrevivirá en la nueva programación que debe iniciarse el año entrante? Parte de las respuestas las darán seguramente los nuevos ratings y la decisión de la programadora de incluirlo en sus propuestas para 1984. -
DON CHINCHE EN SUDADERA
Tiene 45 años. Es Héctor Ulloa, Don Chinche, no se sabe quién es quién.
Ha estado vinculado a los medios de comunicación desde hace más de 15 años y en ellos ha sido "todero". No siempre ha sido actor, sino también hombre de escritorio: 5 años de subgerente de producción de R.T.I., gerente de Radio Capital, promotor y director artistico de una casa disquera. Ha mezclado todo facilmente: desde la composición de la música para una telenovela y la musicalización de comerciales, hasta la dirección de complicadas transmisiones en directo para radio y TV.
Amante de la música, ha hecho sus pinitos como compositor, pero reconoce que es demasiado inconstante como para dedicarse con disciplina a la ejecución de algún instrumento. "Para "surrunguiar" en dos tonos, mejor no interpreto ningún instrumento", afirma sonriente. Lector voraz, prefiere ese estilo de libros en los cuales se mezclan la literatura y el periodismo, y dice que más que culto es un hombre informado. Hogareño cuando sus actividades se lo permiten, lleva una vida tranquila con su esposa y sus dos hijos, con tiempo para cuidar el jardin y jugar con su perro. Aunque reconoce que hay ciertas características suyas que son del personaje, Héctor Ulloa "no la tupe a la m.g. las 24 horas del día". Fuera de escena es un hombre serio, amable, nada temperamental.
Según él mismo, dista mucho de encajar en esa imagen que se tiene del artista más o menos famoso "que vive de juerga en juerga, conquistador impenitente, gallinazo incontrolable... Soy un hombre de hogar" .
SEMANA lo visitó en el set y conoció su casa. Lo interrogó para despejar algunas dadas.
SEMANA: ¿Qué significa para usted Don Chinche?
HECTOR ULLOA: Es como mi otro yo. A veces me sirve como licencia para decir ciertas cosas que dichas por Héctor Ulloa no se aceptarían o tendrían un valor diferente.
S.: ¿Dada su experiencia con la música, no se ha pensado incluir esta faceta en algunos libretos?
H.U.: Se hizo un intento que fracasó, pero existe el proyecto de incluiría posteriormente en algunos episodios.
S.: ¿Ser "todero" no lo ha perjudicado?
H.U .: En absoluto. Ese "toderismo", que es también el de Don Chinche, es una caracterisca no sólo mía, sino de gran porcentaje de los colombianos. Es lo que nos hace recursivos y demuestra nuestra creatividad.
S.: A veces hace falta más actualidad en los temas de los programas. . . ¿Por qué no introducen aquellos que están sobre el tapete, en las primeras planas de los periódicos?
H.U .: En general, los incluímos como referencia, hacemos alusiones, porque no queremos caer en el oportunismo. Seria un recurso fácil.
S.: Algunos piensan que el hecho de haber grabado cuñas y de hacer un programa de radio puede desgastar al personaje. ¿Qué opina?
H.U.: El problema no es que haya cuñas con los personajes, es la forma de manejarlas. Creo que no nos causan daño y eventualmente nos pueden beneficiar, siempre y cuando no se pasen un número de veces superior al nível normal. En cuanto al programa de radio, creo que tampoco afecta para nada al programa ni al personaje. La actitud mental de la audiencia es diferente en cada medio y, además, lo que hace Don Chinche en el programa es consecuente con su personalidad, le da piso al personaje. Pero si llegamos a pensar que nos perjudica, cortamos. Punto.
"EL DR. PARDITO ES UN PERSONAJE MAS"
Veinte años de trabajo en el teatro respaldan la actuación que domingo tras domingo realiza Víctor Hugo Morant, encamando al doctor Pardito. Aunque en la mayor parte de las obras ha desempeñado papeles fundamentalmente dramáticos, reconoce que ha sido Andrés Patricio Pardo de Brigard el que lo ha hecho más popular. "¡Hay un aspecto de continuidad y permanencia determinantes, que hacen que el personaje no se olvide " . Morant es un apasionado del teatro; ha leido y estudiado tanto sobre actuación que ha llegado a una. conclusión que, tras su simple enunciación, esconde una filosofia: "La clave de la actuación es no actuar" En cada papel que desempeña, su mayor esfuerzo se concentra en la anternalización de las características psicológicas del personaje, más que en sus manifestaciones externas.
Su autor prefericio es Chejov, "Cada personaje tiene que trabajarse mucho a nivel interno".
El Dr. Pardito es para él un personaje más y, en el fondo, aunque le tiene cariño, experimenta una cierta contradicción. "No quiero que me encasillen ni que me rotulen. Soy actor y como tal debo, pretendo, ser versátil " . Lo paradójico es que Pardito, el personaje que lo ha hecho más popular, estaba destinado a desaparecer. Morant, sin embargo, lo fue moldeando y le fue dando un pertil tan natural y creíble que se ha convertido en uno de los principales protagonistas del programa. Además, se sabe que Pepe Sánchez siente por él un especial cariño.
SEMANA encontró en el set de grabación a Victor Hugo Morant vestido como cualquier parroquiano.
Cuando está fuera de cámaras se aleja del personaje y tiende a molestarse si lo identifican con él. Mientras se rodaba una escena, SEMANA dialogó con Morant.
SEMANA: ¿Cómo fue su vinculación a "Don Chinche"?
VICTOR HUGO MORANT: Fue accidental. El papel estaba concebido originalmente para el Dr. Urrutia, la figura que popularizó Jaime Santos.
El problema era que, a pesar de que tenían características similares: venidos a menos, abogados, cachacos, varados..., yo no quería imitarlo. Con los mismos ingredientes había que configurar un personaje diferente. Resolvi hacerlo como lo sentia, incorporándole rasgos, gestos y vocabulario de personas que permanentemente yo observaba.
S.: ¿Hay algo de Pardito que sea usted mismo?
V.H.M.: En cada personaje hay algo de uno mismo. Yo, como Pardito, soy sentimental y romántico... noble.
S.: ¿Qué significa Pardito para usted?
V.H.M .: Es un personaje más, aunque por ese personaje me concen. Pero no quiero que se convierta en la finalidad de mi actuación.
Es algo circunstancial.
S.: ¿Cree que el hecho de estar apareciendo en cuñas puede desgastar al personaje?
V.H.M.: Aunque al comienzo hubo cierta resistencia, finalmente el grupo decidió grabar las cuñas y yo acepté la decisión. Uno es como un detergente. A uno lo venden y como vivimos en una sociedad de consumo, hay que jugar las reglas del juego. Habrá que ver qué pasa.
S.: ¿A qué atribuye usted el éxito del programa?
V.H.M.: Creo que, básicamente, a que toca fibras intimas de las gentes.
Está enraizado en ciertos valores culturales y costumbres que la gente ni ha olvidado ni ha perdido del todo.
Hay algo en cada uno de los personajes que permite la complicidad con los espectadores.
"CHINCHERIAS"
Desde el 14 de febrero, de lunes a viernes, entre las 2:30 y las 5:30 de la tarden R.C. N. transmite en cadena para tódo el país "Chincherías". Un programa para pasar la tarde que ha querido aprovechar para la radio el "gancho" de dos personajes del popular programa de TV: Don Chinche y Eutimio.
Juan Carlos Gallardo es quien modera y realiza la coordinación periodística del programa. Tercia entre uno y otro personaje, entre uno y otro tema, hace preguntas, saca de apuros a quienes la risa les impide hablar. No hay un libreto para seguir, la improvisación y la espontaneidad son los principales ingredientes del programa, cuya sintonía y acogida, hasta el momento, se refleja en las cerca de 60 llamadas que entran mientras se realiza el programa.
Niños que quieren hablar con Chinche, mujeres que protestan por el alto costo de la vida y la mala calidad de los productos, funcionarios amables que "entran por el aro y juegan el juego que se les plantea", como afirma Héctor Ulloa. En él se alterna el humor con lo serio, todo dentro de ese estilo popular que caracteriza a los "socios". Ellos, entre chiste y chanza, repasan diariamente y a un nível que está al alcance de todos, aquellos temas que han hecho noticia o que atectan especialmente a las clases populares. Y lo combinan con la promoción de concursos que se basan en preguntas para los oyentes y que tienen como premios artículos de cocina y de hogar. "Es un programa que llega a la gente", afirma Hernando Casanova, Eutimio, quien con más de 14 años en esos gajes de los medios de comunicacion y de la actuación, aún recuerda aquella época cuando cantaba en "El club del clan ".
La inquietud de quienes ven las cosas desde la barrera: la posibilidad de una saturación y como consecuencia el desgaste de los personajes y el deterioro del programa de T.V. es algo que no comparten. " Los personajes, dicen, son consecuentes con su personalidad. Además, las situaciones son diferentes en cada medio y la actitud mental de la audiencia también". No piensan que el programa pueda incidir negativamente en el de TV y afirman que, en caso de que así suceda, están dispuestos a recoger los hilos. ¿Quién tiene la razón? La opinión pública tiene la palabra o, mejor dicho, la opción para prender o apagar sus aparatos de radio o T.V. ¡Cuidado socio!.
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