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| 9/10/2011 12:00:00 AM

Dudas que matan

Desde los atentados, el gobierno norteamericano ha explicado cada uno de los hechos de ese día. Pero las teorías conspirativas no han dejado de surgir, pues hay muchas inconsistencias. Estas son algunas de las más inquietantes.

Nadie duda de que el 11 de septiembre de 2001 alguien secuestró cuatro aviones comerciales de Estados Unidos, de que las Torres Gemelas y la Torre Siete del World Trade Center se derrumbaron, de que el Pentágono sufrió grandes daños por un fuerte impacto, de que un avión que se dirigía a Shanksville, Pensilvania, nunca llegó a su destino final y de que más de tres mil personas murieron y más de seis mil resultaron heridas en estos atentados. Pero en estos diez años han surgido toda clase de teorías conspirativas en artículos, libros y documentales que ponen en tela de juicio las explicaciones e investigaciones realizadas por los organismos de inteligencia de Estados Unidos y de su gobierno.

La administración de George W. Bush acusó por los atentados terroristas a la organización yihadista Al Qaeda, dirigida por Osama bin Laden, y justificó así la "guerra contra el terror". ¿Pero podría esto ser falso? Según la teoría conspirativa más popular, agentes del gobierno norteamericano realizaron los ataques para que la opinión pública apoyara invadir a Afganistán e Irak. Aunque esa afirmación suena fantasiosa y hasta infantil, múltiples investigadores, algunos de ellos muy respetables, mencionan inconsistencias que nada prueban, pero que dejan abiertos interrogantes difíciles de explicar.

LOS RADARES AUSENTES

Según el documental norteamericano Zeitgeist, dirigido por Peter Joseph, es realmente extraño que el Sistema de Defensa Aéreo de Estados Unidos (Norad), el más poderoso del mundo, se haya demorado ochenta minutos en reaccionar cuando normalmente se demora diez. También asegura que ese día se estaba realizando un entrenamiento militar en el cual se simulaba el secuestro de aviones, por lo que aparecían puntos falsos en el radar de las pantallas. Lo anterior hizo que quienes controlaban los radares se confundieran con los cuatro aviones que realmente habían sido secuestrados y al principio no pudieran diferenciar entre los reales y los del ejercicio. La teoría dice que la intención era confundir a los militares y que esto estaba orquestado desde arriba. Lo anterior se soporta también en que ese día, el entonces vicepresidente, Dick Cheney, estaba comandando el Norad desde la Casa Blanca. Y las cintas que contienen las conversaciones de los controladores aéreos fueron destruidas al día siguiente.

LA CAÍDA DE LOS EDIFICIOS

Como afirma la organización de Arquitectos e Ingenieros para la Verdad del 11S, las Torres Gemelas no colapsaron por el impacto de los aviones, sino como consecuencia de una demolición controlada. En las entrevistas de ese día, los transeúntes aseguraron haber oído explosiones en el momento de los atentados. "Yo estaba hablando con mi supervisor cuando de repente oí una explosión tan fuerte que nos levantó, venía de abajo. Cuando apenas nos estábamos recuperando, oímos el impacto proveniente de arriba, donde se había estrellado el avión", aseguró William Rodríguez, empleado del World Trade Center (WTC), en Zeitgeist. Esto se debería a que en el interior de los edificios alguien instaló previamente explosivos. Además, sostienen que nunca antes un edificio de concreto y acero se había desplomado como consecuencia de un incendio, y que el modo vertical como lo hicieron es característico de las implosiones usuales en las demoliciones controladas. Pero lo más inexplicable es la caída de la Torre Siete del WTC, que quedaba a cien metros de las Gemelas y no recibió impacto alguno.

UN MISIL EN EL PENTÁGONO 

Muchos creen, como el exagente de la CIA William Christison, que el daño en las instalaciones del Pentágono no fue hecho por un avión, sino por un misil que solo hubiera podido lanzar el propio gobierno estadounidense. No hay evidencia de que un avión se haya impactado en o cerca del Pentágono, las únicas piezas que han quedado y que se pueden ver se pueden recoger con la mano, comentó en el momento el periodista de CNN que cubrió el ataque. Además, para que la aeronave llegara hasta este lugar se debían realizar maniobras complicadas que el secuestrador, Hani Hanjour, quien tenía fama de ser un mal piloto, no hubiera podido ejecutar. Con respecto a que gran parte del avión se evaporó, se explica que es imposible que un avión de estas dimensiones se desintegrara y que sí se hubieran podido identificar las huellas dactilares de las víctimas. Otros sí creen que el avión se estrelló, pero no que estaba en control de Al Qaeda, sino del Pentágono.

EL AVIÓN DERRIBADO

Para el profesor David Ray Griffin, quien ha publicado varios libros sobre los ataques del 11S, el vuelo 93 de United Airlines no se estrelló en Shanksville, Pensilvania, como consecuencia de un motín de los pasajeros, sino que fue derribado por un caza de Estados Unidos. Explica que el avión se desintegró en el aire y los restos quedaron a varios kilómetros a la redonda, lo que no es posible si se hubiera simplemente estrellado contra el suelo.

LA INVESTIGACIÓN RENUENTE

La Comisión de la Verdad integrada para esclarecer los hechos ha sido severamente criticada. Para empezar, fue creada un año más tarde, lo que a la luz de antecedentes históricos (la del asesinato de Kennedy fue creada una semana después) sugiere que no había interés en ello. Su presupuesto de 15 millones de dólares es ridículo para la dimensión del trabajo (la que investigó el affaire de Bill Clinton recibió 40) y fue integrada exclusivamente por personas que no tenían ninguna credencial para estar allí más allá de ser muy cercanos a Bush y sus intereses ideológicos y de negocios. Bush y Cheney solo testificaron bajo la condición de que nunca se publicaran sus testimonios y que no hubiera ni juramento, ni presencia de la prensa, ni de familiares de las víctimas. Y el informe final tiene fallas protuberantes, como que no se investigó quién financió los atentados y ni siquiera menciona el inexplicable colapso de la Torre Siete.

BIN LADEN NO EXISTIÓ

Esta figura no escapa de las teorías conspirativas. En primer lugar, hay quienes aseguran que estos atentados fueron realizados por Bin Laden pero en alianza con Bush, con quien su familia tenía negocios petroleros. De acuerdo con el portal de investigación del 11S, Want to Know, el FBI ayudó a la familia del saudita a salir del país dos días después de lo ocurrido. Hay otras que van más allá. Para algunos Bin Laden fue asesinado años antes y los videos en los que él se atribuye los actos terroristas son falsos. Y para otros el saudita nunca existió y fue inventado para justificar los ataques y las guerras. Ello explicaría que nunca se mostraron fotos de su cadáver.

INTERESES POLÍTICOS

Los atentados no solo sirvieron para lanzar dos guerras ilegales, sino para afectar las libertades individuales de los norteamericanos y para darle a la Presidencia poderes cercanos a la dictadura. Hoy es posible, para dar apenas unos ejemplos, detener indefinidamente a cualquiera, registrar su casa sin orden judicial y ser torturado por la simple sospecha de ser terrorista. Todo ello correspondería a los planes supremacistas, plenamente documentados, del Project for a New American Century, un Think Tank de extrema derecha del que hacen parte Cheney, el secretario de Defensa Ronald Rumsfeld y funcionarios de alto nivel, que efectivamente dominó la política de Estados Unidos en los años de Bush.
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