Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

El Abc de las fiducias

Se cree que las fiducias son buenas sólo para quienes tienen grandes empresas. ¿Son útiles para la gente del común ¿Cómo elegir una?

El Abc de las fiducias

Fiducia, esa palabra que tanto suena, tiene su origen en el derecho romano y significa fe y confianza, y básicamente se refiere a la administración de activos. Tener una fiducia es confiar a una sociedad fiduciaria uno o más de sus bienes, para que ésta cumpla con una finalidad establecida de común acuerdo en un contrato. Cualquiera puede hacerlo, bien sea una persona natural o jurídica, que se conoce como fideicomitente. En Colombia, a partir de 1990, sólo pueden ser fiduciarios las entidades de servicios financieros constituidas como sociedades anónimas, sujetas a inspección y vigilancia permanentes de la Superintendencia Bancaria y conocidas como Sociedades Fiduciarias. Una de las mejores ventajas es que son un negocio flexible, un mecanismo elástico que se acomoda a las necesidades particulares de cada cliente, y permite tantas variaciones y disposiciones como clientes existan. Teniendo en cuenta los requerimientos específicos de cada negocio, el sistema se ha diversificado, y hoy día existen varios tipos de fiducia: la de inversión, en la que se entrega una suma de dinero para que sea invertido rentablemente en títulos u otros activos. La fiducia de administración, en la que el fideicomitente entrega un bien diferente al dinero para que sea administrado de la manera prevista en el contrato. Finalmente, la fiducia de preventas e inmobiliaria, en la que se le entrega a la fiduciaria un bien inmueble con el fin de que ésta desarrolle un proyecto de construcción inmobiliaria. Los contratos celebrados entre la fiduciaria y el fideicomitente pueden ser de dos clases: primero, encargo fiduciario, en el que el fideicomitente conserva la propiedad de los bienes y la fiduciaria simplemente los administra y genera la mayor rentabilidad posible; segundo, fiducia mercantil, en la que el fideicomitente se desprende de los bienes que entrega, los saca de su patrimonio temporalmente, estos bienes entran a conformar un patrimonio autónomo que es administrado por la sociedad fiduciaria, y pueden ser entregados como garantía de deudas adquiridas, o más adelante ser devueltos al fideicomitente. En Colombia actualmente existen alrededor de 30 fiduciarias, entre las que se encuentran Fiducolombia, Fiducomercio, Fiduciaria del Banco Tequendama, Fiduprevisora, Fiducafé, Fiduoccidente, Fidubogotá y Fiduagraria, entre otras. Mientras más entidades de este tipo existan, la competencia aumenta, los beneficios ofrecidos crecen y es el cliente el que gana. Lo importante es que la persona sepa elegir la fiduciaria más apropiada según sus intereses. Eso puede marcar la diferencia entre un buen y un mal negocio. Ante todo, es importante identificar la necesidad y el beneficio que se busca porque cada fiduciaria, aunque maneja diversos tipos de negocio, generalmente se especializa en alguno, y eso la hace más competente que otras áreas específicas. También es de vital importancia ver la rentabilidad, la estabilidad, el historial, la volatilidad en la tasa, los porcentajes de comisión y que la entidad tenga un respaldo importante en materia patrimonial. Cuando se entregan bienes propios para que otros los manejen, lo mínimo es tener derechos que ninguna fiduciaria puede desconocer. Por ejemplo, si el bien que entregó es una casa, se puede reservar el derecho de uso de la misma. Al terminar el negocio fiduciario, se puede obtener la devolución de los bienes que hubiere entregado a la fiduciaria, a menos que en el contrato se hubiera previsto que se entregarán a otra persona. Se puede exigir a la fiduciaria que con la periodicidad acordada (que no puede ser superior a seis meses), le rinda cuentas comprobadas de la gestión que ha adelantado en relación con su negocio. Quien esté buscando mayor rentabilidad, disminución del cargo operativo de su empresa, para que ésta pueda dedicarse ciento por ciento a su razón social y no desgastarse con procesos administrativos engorrosos, o quien requiera un mayor respaldo para poder generar confianza en sus clientes, lo que necesita es una fiducia. Las opciones están.

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