Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1984/03/12 00:00

EL BEBE GARGANTUA

En la mira de los médicos, un bebé africano de 21 meses que nació midiendo 69 cmts. y pesando 10 kilos.

EL BEBE GARGANTUA

Nació el 24 de mayo de 1982, midió 69 centímetros y pesó 10.5 kilos, ante el asombro de quienes asistieron al alumbramiento. Su nombre es Sithandiwi Semane que en el dialecto soxa de su tribu africana significa "Estamos benditos".
Es el menor de cinco hijos y su madre está más que orgullosa de haber tenido un bebé de esas dimensiones, aunque los celos tribales locales han causado uno que otro problema. Muchas de esas gentes, aún profundamente supersticiosas, creen que el pequeño gigante está poseído por un espíritu diabólico. En realidad, debido al tamaño de su laringe, un llanto común y corriente se convierte en un sonoro y agudo rugido. Y es tal su fuerza, que su hermana de 10 años dice: "él realmente no pretende lastimarme, pero puede magullarme cuando me coge la muñeca. El solamente quiere jugar".
Su madre, Cristina Semane, tiene su tiempo muy ocupado. No solamente debe cuidar a su familia, sino también un maizal cerca de su rancho de adobe y paja en el caserío de Tanbakulu en las colinas de Transkei, Sur Africa. Cuando tiene que alejarse de su casa, deja a Sithandiwi con una "gallada" de amigos jóvenes. Se comporta normalmente como un niño feliz, pero reacciona cuando ve a un blanco, cámara de fotografía en mano: se vuelve irascible y mira amenazadoramente antes de salir gateando rapidamente a refugiarse con sus amigos.
Sithandiwi fue incluido en el libro Guiness de récords mundiales como el bebé más pesado que ha sobrevivido. Y sobrevivir significa comer una cantidad para nutrir su siempre creciente cuerpo. Si no se controla su crecimiento, puede llegar a medir tres metros en su edad adulta. Sus necesidades son enormes y muy costosas pero afortunadamente una firma lo provee con los alimentos que necesita hasta por la suma de 550 dólares mensuales.
El padre del bebé gigante trabaja como celador a 400 kilómetros de distancia en Durban y sólo va a su casa una vez al mes. Además, se dice que tiene una segunda mujer en la ciudad y no se sabe con seguridad qué cantidad de comida lleva a cada una de sus casas. Un joven doctor hindú, Grenville Machado, que ha puesto toda su atención en Sithandiwi ha dicho: "No tengo posibilidades para hacer chequeos completos de la dieta del bebé, y no hay forma para que pueda dejar el hospital todos los días para realizarle controles, ni tampoco para determinar la cantidad y la calidad de la comida que recibe".
Tres tazones de los tradicionales corn-flakes al desayuno, sánduches de jamón y alguna fruta para el almuerzo, carne cuando es posible y grandes cantidades de papa y algún otro vegetal a la comida, dejan en cierta forma hambriento al pequeño Gargantúa surafricano. De hecho, antes de que perdiera un poco de peso, llegó a pesar 37 kilos.
El año pasado una publicación alemana donó más de 2 mil dólares para el sostenimiento de Sithandiwi, de los cuales una parte se destino para ayudar a construir un segundo cuarto en la casa de la familia. Otros donantes locales aportaron ladrillos y se supone que las mejoras de la vivienda estaran terminadas en febrero. Sin embargo, se necesitan cerca de 15 mil dólares para cuidar al niño, su madre y su enfermera en el Hospital de Brookdale en Nueva York, donde se piensan adelantar una serie de estudios. La causa exacta de su gigantismo aún está por establecerse y los doctores en Durban, a donde Sithandiwi es llevado cada 4 meses a control, temen que su consumo de alimentos no pueda mantenerse al ritmo de su metabolismo. Su peso y posiblemente sus huesos débiles han tenido un efecto directo sobre su columna que presenta una joroba en la parte inferior.
Este enorme niño cuya profunda risa gutural es la de un adulto, es todavía un bebé que no puede ser fácilmente alzado o arrullado. Como dice su madre: "Estoy segura de que cuando sea grande será una persona muy importante".
Actualmente, sin embargo, es uno de los más importantes fenómenos médicos. Sithandiwi tiene probablemente el "síndrome de Weaver", una rara enfermedad, cuya característica es un exagerado crecimiento que proviene de la sobre-secreción de las hormonas del crecimiento que, sino se controla, puede causar lo que se conoce como un gigante hipotalámico. El proceso comienza cuando el feto está en el útero, pero el gigantismo no es hereditario. Vacunado contra la polio, la difteria, la tuberculosis, el sarampión, la tos ferina y demás, se extreman sus cuidados en lo que atañe al crecimiento, pero es tan susceptible de coger una gripa como cualquier bebé.

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