Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 2/28/2005 12:00:00 AM

El que da recibe

La responsabilidad social empresarial, además de ser una forma de comprometerse con el desarrollo del país, se ha convertido en una herramienta más de competitividad en el mercado.

Colombia es un país de contrastes. Mientras los indicadores sociales demuestran que el 64 por ciento de la población está en la pobreza y el 17 por ciento vive por debajo de la línea de miseria, la economía de mercado se impone cada día con más fuerza. Frente a ese panorama, la industria ha entendido que no puede pasar por alto que una sociedad pobre, con sus necesidades básicas insatisfechas, es una sociedad que no tiene capacidad de compra y, finalmente, se pierde como cliente potencial.

Esta realidad ha llevado a las empresas del país a adoptar una práctica que desde hace años ha sido puesta en marcha por miles de compañías en el mundo: apoyar programas sociales que sean en beneficio de las comunidades donde la empresa está presente, como una forma de demostrarles la responsabilidad social que tienen. Esto, a largo plazo, representa un beneficio para la misma compañía.

La responsabilidad social de las empresas se ha manifestado de distintas formas: a través de donaciones a programas ya existentes, con la creación de proyectos sociales propios de cada empresa, con la canalización de recursos a través de núcleos como Conexión Colombia y Compartamos, que congregan empresarios para apoyar distintas causas, o a través de la creación de fundaciones propias de cada compañía.

Entre otras empresas, Almacenes Éxito inició su labor social con donaciones a programas ya existentes desde que el primer almacén, hace 55 años, empezó a dar frutos. Sin embargo, durante muchos años fue una labor silenciosa y discrecional de sus dueños. Veinte años después decidió seguir el modelo de empresas como Corona y Carvajal, que durante los años 60 crearon sus propias fundaciones.

El crecimiento del sector privado y de la inversión extranjera en los últimos 10 años ha sido definitivo para que las compañías colombianas empiecen a adoptar prácticas sociales. Tanto es así, que hoy Colombia está en el segundo lugar de Latinoamérica en responsabilidad social empresarial, después de Brasil.

Las experiencias internacionales han demostrado que adoptar prácticas de responsabilidad social, a largo plazo, trae beneficios incalculables para las empresas. La organización británica Business in the Community realizó un estudio en el que se revela que más del 80 por ciento de los consumidores tienen una imagen más positiva de aquellas empresas que tienen proyectos con la sociedad o el medio ambiente. Esa actitud hacia las marcas influye directamente en la decisión de los consumidores a la hora de comprar o de realizar negocios. Por eso la buena reputación y el impacto social de una compañía en la comunidad han entrado a formar parte de la lista de los más importantes activos de las empresas.

Para Kellogg's, por ejemplo, la reputación de su marca representa 97 por ciento de sus activos intangibles; para American Express, 84 por ciento y para Coca-Cola, 60 por ciento, porque han descubierto que a la hora de comprar los clientes relacionan la marca no sólo con la calidad sino con el compromiso que la empresa tiene con la sociedad. Pero esto no sólo es importante para los consumidores. Los inversionistas y las entidades crediticias ahora también tienen en cuenta el compromiso con la sociedad. Un ejemplo es la Internacional Finance Corporation, que para otorgar un crédito evalúa las actividades sociales de la empresa peticionaria del préstamo.

La responsabilidad social de las empresas, además de tener varias finalidades, está orientada a diferentes beneficiarios. Por lo general, el interés es contribuir a solventar algunas necesidades básicas de grupos sociales deprimidos. Pero, algunas empresas también están interesadas en proporcionarles un mejor nivel de vida a sus empleados. Un ejemplo de compromiso de una compañía con sus trabajadores es el de Crepes & Waffles, que privilegia a las madres cabeza de familia en el momento de ocupar una vacante. Además, como política de la compañía se les da lavadora a cada una para que sus horas de descanso estén dedicadas a sus hijos y no a lavar la ropa.

El año pasado la Andi realizó una encuesta entre 100 empresas afiliadas a la Asociación. El objetivo era averiguar qué tanto compromiso había entre los empresarios con la responsabilidad social. El balance fue positivo. El ciento por ciento está convencido de que las empresas deben asumir compromisos con la comunidad. Entre las compañías que invierten en lo social, en 2003 aportaron 183.500 millones de pesos y beneficiaron a 530.000 personas, principalmente con programas de educación, salud, medio ambiente, vivienda y recreación. En fundaciones sociales invirtieron 121.500 millones de pesos. Las empresas que invierten en aumentar la calidad de vida de sus trabajadores gastaron 373.286 millones de pesos en distintas áreas que beneficiaron a más de 260.000 trabajadores. El total de las inversiones de estas 100 empresas encuestadas corresponde al 3,34 por ciento de sus ventas anuales. (Ver gráficos)

Las cifras demuestran que la responsabilidad social es un tema que interesa cada vez más a las empresas. Además de ser una forma de comprometerse con el desarrollo del país se ha convertido en una herramienta más de competitividad con otras compañías. Bien lo decía Hernán Méndez, presidente del consejo directivo del Centro Colombiano de Responsabilidad Social Empresarial en la inauguración del foro realizado en 2004: "Las experiencias nacionales e internacionales demuestran cómo la orientación y dirección socialmente responsable de una empresa genera decisiones de negocio mejor informadas, construye fidelidad, enriquece la imagen institucional, fortalece las marcas y contribuye en forma significativa a la rentabilidad corporativa en el largo plazo".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.