Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/03/09 00:00

EL DESPLAZADO

EL DESPLAZADO

Alfonso Valdivieso es el gran interrogante de esta campaña. Si hace tan sólo pocos meses era el símbolo del antiSerpa y la anticorrupción unidos, hoy las cosas son a otro precio. Los grandes responsables del bajonazo que ha sufrido son Bedoya y Mockus, que le entraron a disputar esos dos terrenos. A mediados del año pasado, Valdivieso registraba entre 35 y 40 por ciento de intención de voto, por encima de Horacio Serpa. Pero el lanzamiento de Mockus le restó 15 puntos y el de Bedoya 10. Sin embargo Andrés Pastrana también le ha venido quitando votos a Valdivieso, medida que su candidatura adquiere mayor viabilidad. Aunque el programa de su campaña es uno de los más elaborados, Valdivieso tiene un problema de comunicación que no ha podido superar del todo. Se expresa con demasiada cautela y como la política en elecciones tiene un sello más emocional que racional y el carisma pesa más que las ideas, Valdivieso está en desventaja frente a sus contendores.
En el fondo lo que le pasó a Alfonso Valdivieso Sarmiento es lo que todo el mundo anticipaba. Que su enorme prestigio como figura pública se derivaba de su cargo como Fiscal General de la Nación y no de una jefatura política legítima. Por eso su descenso en las encuestas, aunque gradual, ha sido constante. A medida que el entusiasmo por la depuración del proceso 8.000 comenzó a disminuir a partir de su salida del cargo, su popularidad estaba condenada a desgastarse.
Sin embargo, no todo está perdido. Alfonso Valdivieso cuenta con activos que no tiene ningún otro candidato: es uno de los que menos resistencia genera en las encuestas, y su campaña es la mejor organizada. Por otra parte, cuenta con el visto bueno de Estados Unidos que, hoy por hoy, es esencial para cualquier candidato, y el apoyo de sectores gaviristas que le hacen algún contrapeso a la maquinaria serpista.

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