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| 10/11/1999 12:00:00 AM

EL ESTRATO SEX

La cultura del dinero fácil ha llegado hasta el estrato seis. SEMANA revela la preocupante <BR>historia de mujeres que, sin necesitarlo, ofrecen su cuerpo al mejor postor.

Ana María tiene apenas 26 años. Estudió en el colegio bilingüe más prestigioso del
país y luego cursó ciencias políticas en una de las más costosas universidades de Estados Unidos.
Hoy en día vive y trabaja en Boston. Un día tuvo una fantasía. "Quería saber lo que se siente hacerlo
una vez por plata, dijo a SEMANA. Me parecía superinteresante saber qué se sentía tener sexo con
alguien que le está pagando a uno". Fue así como una noche de rumba cualquiera en una discoteca
en Bogotá, cuando estaba con unas amigas, se dio cuenta de que un europeo llevaba toda la noche
mirándola. Al cabo de unas horas el hombre se acercó y cruzaron unas cuantas palabras. "Me dijo que
quería tener sexo conmigo y me di cuenta que era la oportunidad perfecta para hacer realidad mi
fantasía. Le cobré 500 dólares". Para Ana María esto fue menos difícil de lo que hubiera pensado. "El
tipo era superchurro, no era un viejo verde y yo sabía que iba a ser una buena noche y, pues además
me iba a pagar...estaba hecha". Se fueron al hotel donde él se hospedaba. "Lo único que me dio
susto, recuerda Ana María, es que me hubiera pedido que nos pegáramos o alguna cosa
sadomasoquista de esas. Pero afortunadamente no pasó nada de eso. Nos quedamos como tres
horas y no hablamos mucho. El me dio los dólares y yo me fui".
A pesar de que este relato parece sacado de una novela es totalmente real. SEMANA logró hablar
con varias niñas que han practicado y practican la 'prostitución de estrato seis', una terrible
modalidad que ha tomado fuerza en el país. Los nombres de las niñas han sido modificados para
mantener en reserva su identidad. Algunos datos se han omitido con el mismo propósito. Pero la
crudeza de sus testimonios sobre este preocupante fenómeno social, que esconde un subfondo de
sordidez, enfermedades venéreas y sida, permanece intacta.
Niñas de familia
"Yo solamente trabajo con niñas que viven con su familia, dijo a SEMANA una madame que maneja
este negocio. La razón es muy simple: ellas no tienen necesidad económica y así nunca se llevan los
clientes". Sus 'trabajadoras' son todas estudiantes de una prestigiosa universidad de la capital. "Son
niñas a quienes sus padres les pagan los estudios y no les falta nada. Pero con una gran
necesidad de aparentar, por lo cual quieren estar siempre en la rumba de la 93 y comprar ropa para
estar a la moda", comenta la madame. "Me llaman en forma esporádica, no regular, solo cada vez
que necesitan plata. Algunas lo hacen simplemente para mantener al novio que las chantajea
emocionalmente. La mejor niña que tengo se gana 12 millones de pesos mensuales". Sin embargo
asegura que no es fácil trabajar con este tipo de niñas. "Siempre están ocupadas, porque están
estudiando para un parcial o porque están con sus novios", comenta la madame.Cristina es una de
esas niñas, quien vive en el Chicó. "Lo único que me preocupa de este trabajo es que uno siempre
tiene la sensación de que el cliente va a ser un personaje conocido. Hace poco me pidieron un servicio
en Rosales y un par de horas después aparecieron de sorpresa varios amigos del cliente, entre
quienes estaba el papá de un ex novio. Pero simplemente tocamos guitarra y seguimos como si nada
porque los invitados no se dieron cuenta de que se trataba de un servicio. Quizá la parte buena de
este negocio es que a los clientes tampoco les interesa que se sepa nada". Cristina tiene muy claras
sus motivaciones "aunque uno tenga un puesto estable la verdad es que la plata nunca alcanza. Y uno
ya no se siente capaz de trabajar un mes entero para ganarse tres millones de pesos cuando puede
hacer hasta un millón en tan solo dos horas de trabajo". Ella 'trabaja' en un horario muy restringido,
de cuatro a seis de la tarde entre semana. "Mi novio no tiene la más mínima sospecha de lo que
hago. El vive muy tranquilo porque yo nunca salgo después de las seis de la tarde".
Las tarifas por el 'servicio' son en dólares. Y van desde los 200 a los 500 dólares. Los principales
clientes son ejecutivos extranjeros que visitan el país por unos días o empresarios. "Son hombres muy
solos. También hay hijos y sobrinos de hombres muy ricos que piden compañía cuando organizan
fiestas para consumir droga. En un 80 por ciento de los casos ni siquiera hay sexo porque casi siempre
buscan es tener alguien con quién hablar y desahogarse, asegura Cristina. Los tipos por lo general
son divinos y están más asustados que uno". Encuentro de soledades

Paola tiene tan sólo 25 años. Nació en el seno de una reputada familia de provincia pero estudió en
uno de los colegios de mujeres más prestigiosos de la capital. "Yo empecé por un novio que se fue a
vivir a un país vecino. No podía soportar su ausencia, así que busqué por todos los medios el dinero
para poder visitarlo. Por esos días en un bar un hombre se me acercó y me propuso ir a la cama.
Medio en broma le pedí una cifra enorme y él me dio un Rolex que llevaba puesto, recuerda. Después
vendí el reloj y con esa plata pagué un par de viajes. Tuve que decirle a mis padres que era mi novio
quien pagaba. Después empezó a darme dinero en efectivo y a recomendarme a otros amigos. Pero
nunca ha sido un hombre feo, horroroso, gordo o sucio. Me hago a la película de que es un tipo que
conocí rumbeando y me gustó y así no es tan difícil".
Lo curioso de todo esto es que la motivación detrás de quienes pecan por la paga y quienes pagan por
pecar es la misma: la soledad. Las mujeres buscan el dinero para poder mantener un nivel social
mientras que los hombres quieren escapar de la rigidez de sus vidas o simplemente tener alguien con
quién hablar. "En esta sociedad hay muchas fachadas. Nadie es como realmente es. Los hombres
no se sienten capaces de ser ellos mismos con sus parejas y por eso terminan confiándole a
uno sus más oscuros secretos y sus miedos, asegura Cristina. Es una plata fácil pero que duele. Uno
se ducha mil veces y no logra quitarse de encima el sudor de la otra persona. Y el momento de recibir
el dinero es terrible. Ahí se vuelve a recordar lo que uno está haciendo".
www.geishas.com
En Internet hay todo un gran mercado de lo que se denomina 'damas de compañía'. Países como Chile,
Argentina, Brasil y Colombia tienen páginas en Internet de agencias que ofrecen compañía
femenina. Esta 'profesionalización' de la prostitución, en auge en todo el mundo, parte de un nuevo
concepto en el que la 'dama' no está sólo para el acto sexual sino que es una mujer con conversación
y maneras sofisticadas que puede ser la compañía perfecta para un extranjero que se siente solo y
quiere conversar o conocer lugares turísticos; para un alto ejecutivo que quiere una mujer que lo
acompañe a cenar y así poder 'cerrar' un negocio, o para un señor que simplemente quiere pasar un fin
de semana en Aruba, Cartagena o Jamaica con una mujer que pueda pasar por su esposa o su novia.
Son el equivalente de geishas modernas. Estas mujeres no aprenden sólo de sexo. En las agencias
les dictan cursos de etiqueta para que puedan seleccionar un buen vino o para que hablen en varios
idiomas fluidamente. También reciben cursos de maquillaje y de moda. Son prostitutas elegantes que
en ocasiones se convierten en grandes amigas y consejeras de sus clientes.Señales de alertaUna de
las niñas prostitutas consultadas por SEMANA dijo: "Yo no sé si hablar de esto sirva para algo bueno.
De pronto le hace creer a otras niñas que hacer esto vale la pena, y eso sería terrible. Sin embargo
puede que los familiares empiecen a parar bolas sobre lo que está pasando y eviten que suceda".Con
esto en mente, SEMANA le pidió a las niñas que elaboraran una lista de 'señales de alerta' para que
familiares y parejas puedan detectar este tipo de conductas. · Lo primero es seguir el dinero. Si
empiezan a dar muy buenos regalos a familiares o novios en cumpleaños o Navidad.· Si la ropa
comienza a tener marcas lujosas. De repente tienen una chaqueta marca Gucci o una cartera Louis
Vuitton.· Si reciben llamadas misteriosas al celular a cualquier hora y se alejan con la excusa de que
no se oye bien.· Si de la noche a la mañana se dejan de quejar que la plata no les alcanza.· Si salen a
comer y a rumbear a los mejores sitios, cuando antes no lo hacían.· Si tienen un novio a quien
sostienen económicamente.· Si llegan a la casa con comida o contribuciones al hogar con regularidad.·
Si es la niña la que siempre invita a los amigos.· Si dicen que empezaron a trabajar en 'eventos' como
extras o en agencias de modelaje pero no especifican nada. · Si deciden independizarse y sacar
apartamento solas sin tener un ingreso fijo conocido.
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