Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/08/25 00:00

EL GOCE SOLITARIO

A las puertas del siglo XXI, en Colombia la masturbación sigue siendo un tema tabú.

EL GOCE SOLITARIO

A pesar de ser una de las prácticas sexuales más antiguas de la humanidad la masturbación sigue siendo un tema tabú aun en medio de la liberada sociedad de hoy. Prueba de ello son los datos obtenidos por la encuesta de SEMANA, según los cuales mientras un 82 por ciento de los encuestados asegura haber tenido relaciones sexuales tan sólo un 44 por ciento reconoce haber practicado la masturbación alguna vez. Esta proporción, que para los expertos suena irreal pues, según ellos, el número de personas que han tenido relaciones sexuales debe ser muy similar al de las que se masturban, muestra claramente la gran aprensión que hay frente al tema. Aunque se hacen chistes sobre vibradores, consoladores, anillos y demás objetos relacionados con la masturbación la mayoría de las personas, y en especial las mujeres, se sienten cohibidas a la hora de abordar un aspecto tan íntimo de la sexualidad. Mientras es común oír a alguien, especialmente a un hombre, contar con lujo de detalles todas las peripecias sexuales que vivió con una pareja, muy pocas veces, por no decir nunca, se oye a alguien mencionar siquiera cuando o cómo fue su última masturbación. Esto se debe en gran parte no sólo a que este 'goce solitario' es, por su misma naturaleza, una práctica aislada que se realiza generalmente en el anonimato sino también a que, a través de los años, fue estigmatizada por religiosos y moralistas. Desde los tiempos bíblicos, según se relata en el Génesis, Yahvé castigó a Onán por haber desperdiciado su semen en lugar de utilizarlo para fecundar a la esposa de su difunto hermano. A partir de entonces se consideró pecaminosa esta actividad que, según la Iglesia, atentaba contra la finalidad procreativa del hombre, y se le llamó 'onanismo' para que nadie olvidara el terrible pecado de Onán. La masturbación llegó a ser tan condenable en épocas como el siglo XVIII que los niños que se masturbaban eran circuncidados sin anestesia y a las niñas se les aplicaba ácido fénico en el clítoris. El castigo divino logró su cometido. Más de 20 siglos después mucha gente sigue sintiéndose culpable por masturbarse. Así lo demostró un estudio realizado en Estados Unidos en 1994 y publicado en el libro Sex in America. En él, una gran encuesta sobre las tendencias sexuales de los norteamericanos mostró que el 41 por ciento de los hombres y el 14 por ciento de las mujeres que se masturbaban experimentaban fuertes sentimientos de culpa por hacerlo. Lo mismo demuestran estudios realizados en Colombia por Profamilia y el Instituto de Seguros Sociales y la encuesta realizada por SEMANA, según los cuales la mayoría de las personas se sienten incómodas al admitir que practican la masturbación o creen que es una conducta reprobable. Según la encuesta, mientras un 45 por ciento de los colombianos opina que la masturbación es una conducta sexual saludable, para un 51 por ciento de ellos la masturbación es conducta insana, una forma de desviación sexual o pecado.'Pecado' de juventud La iniciación en la masturbación generalmente es un acto espontáneo y de autodescubrimiento que se produce cuando se está empezando la pubertad. A partir de ese momento comienza un constante debate entre lo físico y lo moral, entre el placer y el sentimiento de culpa. A pesar de este sentimiento de culpa bastante generalizado los sicólogos y sexólogos aseguran que la masturbación no produce ningún daño físico y que, por el contrario, tiene un lado bueno pues permite conocer el comportamiento del organismo frente a la sexualidad, lo prepara para relaciones sexuales maduras y ayuda a la aceptación del cuerpo como fuente generadora de placer. Para los hombres es más fácil reconocer que practican la masturbación que para las mujeres, pues para ellos está asociada de alguna manera con su despertar a la virilidad, en ellas pesa más el aspecto pecaminoso. En la encuesta de SEMANA, mientras el 70 por ciento de los hombres dijo haberse masturbado alguna vez, sólo el 17 por ciento de las mujeres lo admitió. Quienes la practican más frecuentemente son los viudos o separados (51 por ciento) y la mayoría (71 por ciento) se excitan sólo mentalmente. Mientras son muy pocos los hombres que utilizan algún objeto para masturbarse (3 por ciento), una de cada 10 mujeres utiliza algún tipo de ayuda. Sin embargo, hay quienes piensan que convertir la masturbación en la única fuente de placer sexual no es sano. Para la terapeuta Vivian Cahnspeyer esto limita la sexualidad humana al placer físico producido por el orgasmo, dejando de lado otros aspectos igualmente importantes de la sexualidad, como el emocional y el afectivo. Lo que sí es un hecho es que en medio de la soledad y la amenaza del sida que caracterizarán al siglo XXI la masturbación se convertirá en una alternativa aún más apreciada y que cada día serán más las personas que, con sentimientos de culpa o sin ellos, no cambien por nada un rato de placer solitario. nn A pesar del sentimiento de culpa que genera, la masturbación es una práctica sana

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