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| 10/1/2011 12:00:00 AM

El hueco docente

Una manera de mejorar la educación superior es aumentar el número de profesores y que estos sean cada vez más calificados.

Entre las principales debilidades que enfrenta la educación superior en Colombia está la falta de docentes con estudios de maestría y doctorado. Y si no se llega a 5.000 colombianos con este último título, es por la baja oferta que hay de estos programas en el país.

"Si uno compara la formación de los docentes en Colombia con la de países vecinos, ni siquiera europeos, es claramente deficiente. Y la relación entre doctorado y desarrollo de un país es muy estrecha", explica Carl Langebaek, vicerrector de investigaciones de la Universidad de los Andes.

Pero a raíz de la labor adelantada por el Consejo Nacional de Acreditación ha venido aumentado el interés de buena parte del sector universitario por vincular cada vez más profesores de planta. Este hecho fomenta el interés de los docentes por mejorar su nivel de formación, debido a que, por lo general, uno de los requisitos para poder acceder a estas vacantes es ser Ph.D. "En la Nacional, el 30 por ciento de los profesores tienen este título", agrega Moisés Wasserman, rector de esa universidad.

También es importante aumentar el número de docentes que puedan estudiar estos programas fuera del país. "Y ojalá en las mejores universidades del mundo, porque el tema no es tener doctorado, sino optar por uno de calidad, para posteriormente vincularse a instituciones de educación superior de acá", completa Langebaek.

El punto en contra es que una formación académica de calidad incrementa el costo de la planta docente. "Por un lado, hay leyes que estimulan mejoras salariales a los profesores que aumenten su nivel de formación y producción académica y, por otro, ese fomento genera una carga económica adicional a las universidades que no es compensada con los aportes presupuestales. Es decir, se estimula la calidad de los docentes pero se hace más difícil contratarlos", agrega Wasserman.

El salario de los profesores varía según el prestigio y la calidad de la universidad, así como por sus grados académicos, productividad científica y categoría (asistente, asociado o titular), pero suele oscilar entre 2 y 9 millones. Para los de cátedra, la hora está entre 25.000 y 60.000 pesos, según la institución y el nivel en el que enseñe (pregrado o posgrado).

En las universidades públicas, los honorarios están regulados por el Decreto 1279 de 2002. "Pero el salario de enganche de tiempo completo está alrededor de tres millones de pesos, aunque mejora según la hoja de vida", completa Wasserman.

Lo que es evidente, señala Jesús Ferro Bayona, rector de la Universidad del Norte, es que aquellas instituciones que tienen mayor desarrollo en posgrados y se han asociado con empresas privadas y del Estado para hacer consultorías, están remunerando mejor a sus profesores.

Una vez consolidada la formación docente en maestría y doctorado, el siguiente paso es el posdoctorado. "El conocimiento evoluciona a tal velocidad que un doctor en cinco años necesitará actualizarse. Por eso es necesario contemplar estos estudios y empezar a consolidar su oferta en el país", concluye Ferro.
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