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| 11/26/1984 12:00:00 AM

EL MERCADO DE VALORES

La crisis de la Sociedad Anónima está acabando con el mercado accionario

FALTA DE ACCIONES
Cuando se han cumplido más de 55 años desde que se fundara la primera Bolsa de Valores en el país, el mercado de valores en Colombia sigue siendo presa de problemas que lo han plagado por largo tiempo.
La casi desaparición de las acciones dentro del total de las operaciones que se realizan en las Bolsas existentes en el pais, ha llevado a diferentes analistas a cuestionar seriamente su labor como intermediario entre el público y el sector productivo. El abrumador crecimiento de los papeles de inversión oficiales, semi-oficiales y privados en el acumulado de transacciones diarias, contrasta con lo sucedido con las acciones, especialmente en el mercado secundario. Las circunstancias de crisis que siguen haciendo mella en la sociedad anónima (ente jurídico que emite las acciones que se negocian en la Bolsa) se han convertido en el principal enemigo del mercado accionario.
HONDAS RAICES
No existe realmente en la historia económica del país un momento definido en el cual se pueda decir que se inició formalmente la crisis de la sociedad anónima. Durante años, las grandes empresas se formaron y crecieron mediante el apoyo de todo tipa de accionistas que con sus ahorros generaron los recursos para iniciar los primeros procesos de industrialización en Colombia. Según una investigación de la especialista Olga Lucía de Morales, la conformación de sociedades anónimas, que se había iniciado en vigor hacia 1930, llevó a que para 1940 se encontraran registrada en la Superintendencia de Sociedades 400 sociedades anónimas, número que prácticamente duplicó un año después al llegar a 795 (710 nacionale y 85 extranjeras), "de las cuales e 35% estaban dedicadas a actividades de transformación". En esa época, e 75% de los activos de tales empresa correspondía al patrimonio, lo cual deja en claro que las fuentes de finan ciamiento eran eminentemente internas. En igual forma, la propiedad estaba distribuida de manera relativamente equitativa y aunque el control estaba concentrado, "las decisiones en materia de dividendos y capitalización consultaban los intereses de un amplio número de propietarios".
Con el correr del tiempo, la evolución del País llevó a diferentes alternativas de inversión para quien tenía ahorros, y la compra de acciones empezó a competir con otros papeles ofrecidos en un todavia tímido sistema financiero. Además, la instauración del crédito de fomento volvió atractivo para las empresas el endeudarse con los bancos, lo cual disminuyó paulatinamente la importancia del capital accionario como fuente de recursos.
Ya en la década del 70 se aceleró el deterioro del mercado accionario.
Por el lado de los inversionistas, la compra de acciones perdió sus ventajas debido a una continua sofisticación de otras alternativas que ofrecían rendimientos mucho más altos.
La existencia de la doble tributación, mediante la cual se gravaba en esa época tanto a las sociedades como a los socios, presentaba desventajas tributarias considerables. Por otra parte, el desarrollo de presiones inflacionarias atentaba con el rendimiento real de la acción, el cual no podía variar con la misma rapidez y ajuste a las circunstancias, que otros papeles en el sistema financiero.
A su vez, las empresas veían mayores estímulos en el endeudamiento, práctica que les reportaba ventajas fiscales. Más aún, la aparición de conglomerados poderosos que amenazaban con tomarse el control de aquellas compañías que aparecieran atractivas, acentuó la disminución en el número de emisiones primarias registradas. Los dos anteriores, se conjugaron con un deterioro paulatino del sector manufacturero, el cual lideraba a las sociedades inscritas en Bolsa, en medio de una época de confusión en la que no se sabía qué camino era el indicado a tomar.
El proceso de crisis se agravó con los males generales que aquejan a la economía colombiana desde hace más de un lustro. La competencia externa, el mal manejo administrativo y la mala evolución de la demanda interna fueron los escenarios generales bajo los que la sociedad anónima se tuvo que desenvolver. Según cifras de la Comisión Nacional de Valores "hace 30 años, la sociedad anónima obtenía a través de aportes de capital el 33.5% de sus recursos, hoy en día esta fuente apenas le suministra un 3% .
En los comienzos de los años 50, los préstamos aportaban apenas un 27.4% de sus recursos, hoy representan cerca del 70% y de éstos una gran parte es de corto plazo".
"Las causas examinadas, agrega la entidad, contribuyeron a que las empresas se endeudaran mucho y se capitalizaran poco". Y agrega: "así como el proceso de deterioro tomó varios años, así también el de recuperación tomará su tiempo".
ESPERANZAS A LARGO PLAZO
Precisamente, es la Comisión Nacional de Valores, creada en 1979, la que ha tratado de crear las condiciones institucionales y el marco legal para permitir un "renacer" del mercado de acciones en Colombia. Los diagnósticos sobre los problemas de la sociedad anónima se habían hecho desde hace tiempo, pero no fue sino hasta hace muy poco que se empezaron a dictar medidas en su beneficio.
Entre éstas, cabe destacar la Ley 9a. de 1983 que eliminó la doble tributación para los dividendos distribuidos por sociedades anonimas abiertas. Es decir, aquellas anónimas que tengan, entre otras características, más de cien accionistas y donde ningún accionista posea directa o indirectamente más del 30% de las acciones en circulación, según lo especifica la ley citada. Otra decisión interesante tiene que ver con la creación del Fondo de Democratización Bancario y el Fondo de Democratización Empresarial, por medio de los cuales se desea inyectar una suma fuerte de recursos al mercado accionario (ver recuadro).
La CNV ha tratado a toda costa de evitar que se vuelvan a presentar las irregularidades de hace unos años, donde los grandes grupos financieros trataron de controlarse mutuamente a través de compras de grandes paquetes de acciones, con consecuencias que todavía se sienten hoy. Por lo tanto, se ha dejado en claro que si se desea ser partícipe del esfuerzo de revitalización de la sociedad anónima, hay que pasar ciertos requisitos y cumplir ciertas normas. Prueba de ello, fue la promulgación hecha hace unos días, de la Resolución 003 de la CNV donde "se fijan las condiciones para la inscripción de acciones en una Bolsa de Valores, y se establece el deber para las sociedades emisoras de informar trimestralmente acerca de la marcha de sus negocios". Con ello, la CNV desea restringir el acceso a Bolsa, con fines tributarios, de compañías que no estén interesadas en participar activamente en el mercado bursátil.
Tal como lo anotara el presidente de la Comisión, Juan Camilo Restrepo, cerca de un 80% de las sociedades registradas en Bolsa lo hacen por razones meramente fiscales, ya que liquidan sus impuestos tomando como base el valor de la acción en Bolsa, lo cual les favorece si es menor que el valor intrínseco o el valor patrimonial de la acción. Según la CNV, el 84% de las acciones inscritas presentan un valor inferior al valor patrimonial "con un índice promedio de subvaluación con respecto al valor intrínseco del 73.93%". Y añade: "cerca del 40% de las acciones de las empresas inscritas en Bolsa han permanecido inactivas por largos períodos, que en algunos casos sobrepasan los 10 años.
Del 60% restante solo unas 40 acciones se mantienen activas durante todo el año en las diferentes Bolsas del país, mientras que las otras sólo se reactivan en noviembre o diciembre, mediante pequeñas transacciones, presumiblemente con el fin de determinar los precios para efectos fiscales".
Como es de suponer, pasarán meses y quizás años, antes de que se sepa si la sociedad anónima en Colombia puede volver a ser el motor del desarrollo, tal como lo fuera hace medio siglo. Por ahora, se nota una considerable disminución en la emisión primaria de acciones, en comparación a los niveles de 1983. Hasta mediados de octubre, las ofertas públicas habían alcanzado la suma de 5.800 millones de pesos, contra casi 11.000 millones en el año anterior. Un comportamiento similar ha seguido el mercado secundario de acciones cuyos volúmenes transados habían caído en 12.67% (sin tener en cuenta la inflación) hasta mediados del mes.
Si bien se afirma que lo que sucede responde a las rigideces creadas de tiempo atrás, así como a los problemas de la economía en general, un análisis global da la impresión de que pasará mucho tiempo antes de que las esperanzas que se colocan en el mercado de acciones se vuelvan realidad.
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