Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/09/10 00:00

El modelaje: ¿da la talla?

En el marco de Colombiamoda se valida el debate sobre la realidad de la talla del modelaje nacional en las grandes pasarelas del mundo.

El modelaje: ¿da la talla?

Mientras la moda nacional da puntadas importantes en el campo internacional y varios de los diseñadores criollos abren almacenes en Estados Unidos, México, Venezuela y hasta en España, el modelaje no marcha al mismo ritmo y sus pasos no han dado la talla suficiente para llegar hasta el mercado top.

Con algunos casos aislados las modelos colombianas no han abierto puertas importantes por fuera y según Irma Aristizábal, una de las socias de la agencia Stock Models, esto se debe a que “la mayoría de las niñas son muy consentidas y no aguantan todos los trabajos que hay que pasar para llegar a la cima en la profesión”. Está claro que la mayoría de mujeres que han alcanzado el cielo —y se han hecho millonarias como modelos— tuvieron que pasar muchos trabajos antes de ser famosas. “A las modelos latinas en general les falta más espíritu de sacrifico y aguante. Las norteamericanas y europeas son más independientes y están acostumbradas a vivir lejos de sus casas”.

De hecho, las agencias que contratan latinoamericanas hacen contratos por un mínimo de tres meses porque de lo contrario la inversión no es rentable. “Muchas van, las entrenan y al mes ya quieren devolverse a sus casas”, dice Aristizábal.

Aunque en los últimos años el mercado se ha abierto hacia el exterior y se puede hablar de casos concretos de modelos colombianas trabajando por fuera, las modelos de exportación son contadas con los dedos de la mano. Cuatro de ellas son: Carolina Castro, quien ya hace parte del circuito de desfiles de la semana de la moda en Nueva York y ha hecho catálogos de marcas importantes; Adriana Arboleda, que estuvo trabajando en Brasil y Miami; Catalina Aristizábal, que modeló en México; Angela Vélez, en Milán o Norma Nivia, quien actualmente está trabajando en México.

“No es que no existan las condiciones para llegar a una pasarela internacional importante, lo que pasa es que hay que trabajar mucho, empezar muy niñas y sacrificar la comodidad de la casa”.

Los casos de Claudia Aros o Paula Ospina merecen un capítulo aparte porque han logrado introducirse en el mercado norteamericano y europeo siendo modelos de talla internacional; lo mismo que el de la paisa Jenny López, quien actualmente vive en Miami y ya cuenta con contratos importantes. Sin embargo, a pesar de estas ‘actuaciones decorosas’, por ahora no existe en el panorama alguien llamado a convertirse en una verdadera top model internacional que alcance a una Gisele, en Brasil, o una Valeria Maza, en Argentina. “Yo creo —dice Aristizábal— que para llegar hasta allá también se necesita algo de suerte y hasta el momento no la hemos tenido”.

Idolos de papel

Por otra parte, debido a la escasez de ídolos que existe en Colombia, y al afán de encontrarlos, los medios de comunicación se han encargado de lanzar a la fama a varias modelos que de un momento a otro y, gracias a sus virtudes físicas, se ‘cotizan’ sin haber pasado por todas las etapas que requiere una profesión como esta.

En Colombia el modelaje ha estado mal concebido y entendido y está visto que lo que a nivel local es atractivo a nivel internacional no tiene futuro. Es decir, que las curvas, las siliconas y los encantos que saltan a la vista son muy bien acogidos por una cultura latina que le rinde culto a la sensualidad, pero por fuera la cosa es a otro precio. Las modelos deben ser altas y prácticamente planas por delante y por detrás porque se requieren verdaderos ‘ganchos’ que luzcan la ropa y no de mujeres para quienes al subirse a la pasarela es más importante mostrarse ellas mismas. “Se buscan registros naturales, con cuerpos sanos y no siliconas. Ese estilo de modelos sólo triunfan dentro del país”, agrega Aristizábal.

Es un hecho que actualmente el modelaje nacional no tiene la proyección internacional que se puede esperar de una profesión que en el ambiente local representa una industria en crecimiento. Sin embargo la nutrida actividad de moda que existe actualmente en el país y la llegada de diseñadores extranjeros han servido de catapulta para una nueva generación de modelos, nacida dentro de una cultura que respira moda.

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