Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/04/28 00:00

El negocio del momento

Comunicar a los colombianos a través de teléfonos móviles se convirtió en una inversión prometedora.

El negocio del momento

Hace tres años, la firma consultora Pyramid Research vaticinó que en el año 2008 habría 14 millones de abonados a la telefonía móvil en Colombia; pero terminado el primer trimestre de 2007, la Superintendencia de Industria y Comercio informa que se alcanzó la cifra de 28 millones de usuarios. La expansión vertiginosa del negocio celular en el país sorprendió a todos e hizo que los expertos denominaran a Colombia como el mercado del momento en las telecomunicaciones internacionales. La expansión, sin embargo, parece haber llegado a su límite y las cosas podrían cambiar de ahora en adelante.

El hecho de que una compañía de servicios móviles figure entre las empresas más grandes de Colombia es el principal indicador de la buena salud del negocio. Comcel nuevamente se ubica entre las primeras del escalafón empresarial y lidera el mercado, con 18,2 millones de abonados, seguida de Movistar, con 7,5 millones, y Tigo, con 2,2 millones.

La penetración de la telefonía móvil vivió una expansión milagrosa en Colombia en los últimos tres años, debido al atraso histórico que el país tenía en relación con sus vecinos. Por lo tanto, lo que ocurrió es que el mercado colombiano se puso al día rápidamente con los promedios regionales y la que mejor tajada pudo sacar de este fenómeno fue la compañía Comcel, propiedad de América Móvil, firma del magnate Carlos Slim. ¿Cómo se puede explicar esa notable diferencia entre Comcel y sus rivales?

Entre las razones que los expertos consultados por SEMANA expusieron, se puede mencionar la alta capilaridad de la red de distribución y ventas de esta empresa, su mayor cobertura en el territorio nacional y probablemente el peso de una marca que se ha mantenido constante casi desde los inicios de la telefonía celular. La competencia, entre tanto, ha cambiado marca varias veces. Parece tan importante la fuerza de la marca Comcel, que se mantendrá en Colombia aun cuando otras filiales de América Móvil en el continente se unifican en la actualidad bajo la marca Claro, una tendencia que ya asumieron sus rivales en la región (Millicom denomina Tigo a todas sus operaciones en el mundo y Telefónica hizo lo mismo con la marca Movistar).

El tercer operador, Tigo, propiedad en partes iguales de la compañía internacional Millicom y las empresas colombianas ETB y EPM, también goza, a su manera, de la euforia celular de los colombianos. En apenas seis meses desde el relanzamiento de la compañía, Tigo triplicó su Ebitda, redujo en 35 por ciento las pérdidas en comparación con 2005 y aumentó 6 por ciento sus ingresos durante 2006. "Tigo no sólo fue el operador móvil que registró mayor crecimiento porcentual en su base de clientes, también cogimos una importante 'tajada' del número de nuevos usuarios móviles en estos primeros meses del año. En Tigo nos quedamos con el 28 por ciento de esos nuevos clientes", dice José Manuel Astigarraga, presidente de la compañía.

Las cuentas para Movistar, entre tanto, no son tan positivas como las de sus rivales. Su base de clientes se contrajo en 2,7 por ciento durante el primer trimestre del año en curso, según cifras de la Superintendencia de Industria y Comercio, aunque continúa siendo el operador más fuerte en el segmento pospago, que es el de mayor utilidad promedio por usuario. Por tratarse de una compañía grande, filial de la poderosa Telefónica de España, que domina con ventaja en otros mercados del continente, los regulares resultados en Colombia llaman la atención. El analista José Otero, de Signals Consulting, explica la situación por las dificultades propias de la migración reciente que hizo Movistar hacia la tecnología GSM y las dificultades técnicas de cobertura, propias del despliegue de una red nueva, así como "los problemas de disponibilidad de terminales durante un largo período al inicio del lanzamiento de GSM", entre otras causas.

Pero lo más interesante está por verse. La mayoría de expertos coincide en que la expansión de usuarios está llegando a su límite; la curva de crecimiento empezó a declinar y el país supera la media regional, con una penetración de la telefonía móvil cercana al 70 por ciento. En breve no habrá nuevos clientes por conquistar en Colombia y a partir de allí, los tres operadores tendrán que arrebatarse clientes unos a otros si pretenden crecer, y entonces las agresivas estrategias de bajas tarifas que Movistar y Tigo lanzaron recientemente podrían empezar a cosechar frutos. En Colombia el centro del negocio móvil es el sistema prepago, al que están suscritos más del 80 por ciento de los usuarios; hacer dinero con tarjetas de 1.000 o 2.000 pesos no es fácil y Tigo parece ser la empresa con mayor experiencia en ese terreno y la que ha cosechado mejores resultados al enfocarse en estratos 1, 2 y 3 en otros países. Su estrategia le confiere un envidiable flujo de caja, aunque al costo de un menor ingreso promedio por usuario.

Los operadores tendrán que buscar también nichos altamente rentables, como los servicios de datos y valor agregado (aquellos usos diferentes a simplemente hablar), entre los que figuran el acceso a Internet, el correo electrónico, los mensajes multimedia, la descarga de música y videos y la televisión móvil, los cuales empiezan a hacer furor en Europa y Asia. Este tipo de servicios no está dirigido al mercado masivo, sino a los estratos con capacidad de consumo, que parecen dispuestos a pagar por hacer desde el teléfono móvil las cosas que hacen desde el computador o la televisión.

Además, se ampliará lentamente el número de usuarios 'multi-SIM', aquellos que están suscritos a dos o más operadores y utilizan lo mejor de cada uno de ellos. Simultáneamente, el negocio de los terminales vivirá un nuevo período de gloria, debido en particular a la reposición de equipos. Beberán esta miel los fabricantes de teléfonos más que los operadores, para quienes el negocio está en la facturación y no en los aparatos y, por supuesto, se ampliará sensiblemente la cobertura de los tres operadores, y las tarifas serán presionadas a la baja por la feroz disputa del mercado, de lo que saldrá un claro ganador: el usuario.

Para permanecer en el negocio de las comunicaciones móviles se requiere suficiente músculo financiero, especialmente para soportar la expansión de la red y desplegar un poderoso sistema de mercadeo. Los operadores presentes en el país tienen los recursos y la experiencia para hacerlo, por lo que los colombianos, por fortuna, disponen de buenas opciones para conectarse.

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