Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/09/03 00:00

El nuevo éxodo

El nuevo éxodo

Ciento cincuenta años después de la abolición de la esclavitud la violación de los derechos fundamentales de las comunidades afrocolombianas continúa pero esta vez bajo la figura del desplazamiento forzoso. Según estadísticas de la Consejería para el Desplazamiento y los Derechos Humanos (Codhes), el año pasado 317.375 personas fueron obligadas a abandonar su tierra bajo amenazas y un alto porcentaje de los desplazados salieron de los pueblos del Pacífico. Uno de los casos más dramáticos ocurrió a finales de 1996 en el municipio de Riosucio (Chocó) cuando 20.000 personas, habitantes de la cuenca del río Truandó, fueron expulsadas de la zona semanas después de que el gobierno nacional, en cumplimiento de la Ley 70 de 1993, les entregara la titulación colectiva de su territorio ancestral. Algo similar ocurrió en el municipio de Juradó en 1999 cuando 441 familias huyeron a Panamá y 84 se refugiaron en Buenaventura luego de una incursión de las Farc.

Aunque la presencia insurgente y paramilitar en la zona ha sido catalogada como la principal causa del desplazamiento, numerosos activistas afrocolombianos consultados por SEMANA (que pidieron mantener su nombre en reserva) están convencidos de que detrás de la violencia se esconden intereses particulares pues los territorios ancestrales son indispensables para adelantar varios proyectos económicos como la construcción del canal Atrato-Truandó y la ampliación del puerto de Buenaventura sin contar con que muchas de las tierras han sido utilizadas para el cultivo de coca.

A los problemas intrínsecos del desplazamiento como son el desarraigo, la inseguridad alimentaria, el desempleo, la falta de vivienda y la ausencia de atención en salud, los desplazados afrocolombianos deben sumar el factor del racismo el cual se hace evidente en el rechazo y la poca atención que reciben por parte del gobierno y de la sociedad. Ante una situación tan desesperada muchos desplazados han caído en la delincuencia y la prostitución. Para dar atención a este conglomerado se creó en 1999 la Asociación de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes), una organización étnico territorial que presta sus servicios en Bogotá, Buenaventura, Quibdó, Armenia y Cartagena. Uno de los principales logros hasta el momento ha sido un proyecto para crear 19 empresas asociativas de trabajo (restaurantes, minimercados, cigarrerías y puestos de fruta) con las que se pretende beneficiar a 73 familias.

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