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| 8/23/1999 12:00:00 AM

EL OPTIMISTA

En medio de una crisis profunda, la mayoría de los colombianos raja al presidente <BR>Pastrana en su primeraño de gobierno. Informe especial de SEMANA.

A los 100 días se conoce el talante de un presidente. Y el de Andrés Pastrana se hizo
evidente muy pronto: impetuoso, audaz, arrogante y efectista. Algo ingenuo, también, pero
suficientemente empecinado como para no dejarse arrebatar la brújula de nadie.
Al año se conocen las limitaciones de un presidente. Hoy es claro que Pastrana no será conciliador
como Belisario Betancur, ni riguroso como César Gaviria, ni expansivo como Ernesto Samper, ni
metódico como Virgilio Barco. Y sobre todo que no será combativo como Luis Carlos Galán. Porque
Pastrana se parece más al presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, quien se ocupaba muy
poco de los detalles, delegaba mucho, se distraía fácilmente, y era muy sectario. Y, a pesar de
todo ello, Reagan era imbatible a la hora de los contactos personales, contaba con unos ejes
elementales inamovibles, sabía interpretar como nadie el ánimo de sus compatriotas y tenía la audacia
para arriesgarse en la tarea de recuperar el optimismo de su país, severamente golpeado durante la
administración de Jimmy Carter. Pero hay algo en lo que sí se parece Pastrana a sus antecesores, a
todos: es un luchador incansable. Luego de ser derrotado y de caer en desgracia pública, de ser
abucheado en los aeropuertos y acusado de conspirar contra el gobierno, Pastrana resurgió de las
cenizas y derrotó a sus adversarios. A pesar de los llamamientos tradicionales a que integre un
gabinete de reconstrucción nacional, a que sume y no reste, Pastrana se mantiene tercamente en
su posición de gobernar con sus amigos. En contra de los reclamos del establecimiento sobre las
generosas concesiones otorgadas a la guerrilla, Pastrana se esconde en un automóvil, va al
aeropuerto, se sube a una avioneta particular y destranca el proceso de paz en un diálogo directo con
'Tirofijo', rodeado de 5.000 guerrilleros de las Farc. Y a pesar de que las encuestas lo muestran en el
nivel más bajo de aceptación popular de un presidente en décadas, Pastrana está tranquilo.Pero la
crisis es tan severa que hay quienes hoy se preguntan de qué se reirá el señor Presidente.Al cumplir el
primer año de llegar al poder Andrés Pastrana gobierna sobre un país sumido en la más grave crisis
de los últimos tiempos. Eso, que parece ser un lugar común, deja de serlo en Colombia. Aquí grave es
gravísimo.Porque los temas tradicionales de la vida colombiana se han agravado y han aparecido
nuevos. A la pobreza y la inequidad social; al horror de la guerra civil no declarada y sus 30.000
muertos anuales; a la proliferación de las organizaciones criminales y el crecimiento inatajable del
narcotráfico, el secuestro y la corrupción, se ha sumado la crisis económica más profunda que ha
vivido Colombia desde los años 20.
¿Que ha hecho Pastrana en su primer año?
No mucho. Pero lo poco que ha logrado lo ha hecho tomando riesgos grandes, y lo que le piden
algunos es que deje de ser tan arriesgado, lo cual lo convertiría, quizás, en pésimo gobernante. Porque
lo cierto es que allí donde no se ha jugado a fondo, donde no ha arriesgado, donde 'no ha hecho la
tarea', le ha ido mal: la reforma política, la reforma del Estado, el Plan Colombia con el que se
financiaría la paz, el primer plan de ajuste fiscal, han sido todas iniciativas interesantes, al momento de
su lanzamiento, pero luego se han visto derrotadas, debilitadas o engavetadas.
En el tema de la paz, Pastrana ha tomado riesgos inmensos. Cada vez que lo ha hecho ha
aumentado su apuesta en el tema del diálogo con las Farc, lo cual, como todas las grandes apuestas,
puede salir muy bien o dramáticamente mal. De todos los sectores de la vida nacional surgen ataques
contra Pastrana a quien se le ataca de ingenuo, de carecer de estrategia, de ser un iluso, de
exagerar en la confianza que le tiene al comandante de las Farc. El, impertérrito, insiste. Y lo hace
porque cree en verdad que la única salida al conflicto con la guerrilla es la del diálogo. En un país en el
que buena parte de quienes afirman creer en el diálogo lo hace de dientes para afuera, sostenerse en
esa posición no es fácil. Pastrana lo ha hecho, girando buena parte de su apoyo de opinión.¿Qué ha
logrado Pastrana en el tema de la paz con la guerrilla? Ha sentado a las Farc en la mesa de
negociaciones y hay una agenda escrita. Eso no es poca cosa, aunque para la opinión todo lo que no
sea cese del fuego y liberación de los secuestrados, resultará siempre insuficiente. Pero además de
eso le ha arrebatado espacio político a la guerrilla, el que ganó en legitimidad frente a un gobierno
cuestionado como el de Ernesto Samper. Y, por último, la insurgencia ha perdido, también, apoyo
internacional y en cambio el Presidente lo ha recuperado para el gobierno y para las Fuerzas
Militares.También ha perdido, y mucho. Las relaciones con los militares son tensas, las Farc se han
fortalecido militarmente en la zona de despeje y han recuperado territorios que habían perdido en
combate contra el Ejército, como el municipio de Uribe, y cada vez que le hacen un desplante al
gobierno, la percepción de debilidad presidencial es más intensa. Y no hay que olvidar que, como lo
dijo algún ex mandatario, los presidentes no se caen por malos sino por débiles.
En lo que respecta al manejo económico, el primer año de la administración Pastrana marcó un
claro quiebre con la actitud pasiva y en opinión de algunos irresponsable que caracterizó los últimos
meses de mandato del gobierno Samper. Se trata de un tema que no le interesa mayormente a
Andrés Pastrana pero en el que, a diferencia de la paz, cuenta con un equipo muy bueno. Las
iniciativas del actual gobierno en materia económica han sido numerosas y en general bien
intencionadas. Una reforma tributaria, dos emergencias económicas, dos devaluaciones, la ley de
salvamento del sector financiero, la propuesta de reforma laboral, las reformas estructurales en el
sector de hidrocarburos, y un preacuerdo con el FMI, entre otras, en un plazo de tan solo 12 meses
son una muestra patente de que al gobierno no le ha faltado voluntad. Pero a pesar del discurso oficial
de optimismo, no hay resultados a la mano. La tan anhelada recuperación no se ha materializado,
el desempleo sigue en niveles récord y prácticamente cada semana se anuncia la quiebra de una
nueva entidad financiera. Parte de la responsabilidad de estos resultados recae, sin duda, en el
gobierno. En retrospectiva resulta evidente que en la toma de muchas decisiones cruciales para la
economía las autoridades o se demoraron o se quedaron cortas. Por una parte, tardaron más de
seis meses en reconocer la gravedad de la crisis financiera y en lanzar un paquete de medidas
para enfrentarla. Además, la reciente modificación de la banda cambiaria demuestra que la
devaluación de septiembre del año pasado fue insuficiente para generar confianza en el peso. Y el
anuncio de que el presupuesto del año entrante será el más austero de las últimas décadas
comprueba que los esfuerzos realizados en materia fiscal hasta la fecha no han dado resultado.
Finalmente, el preacuerdo con el FMI pone en evidencia que el problema del desbalance externo no
ha sido solucionado y que el país está lejos del equilibrio macroeconómico.

Ese es el país que gobierna Andrés Pastrana y ese es el Presidente que gobierna a Colombia. Algunos
dirían que un presidente tan desprendido en la mayoría de los temas y tan arrojado en los temas
incendiarios como las negociaciones de paz es, precisamente, lo que no necesita Colombia. Pero la
situación es tan grave que quizá lo que se requiere hoy no sea quién cuide la herencia, como en la
parábola bíblica, sino alguien que la arriesgue. Sin duda el Presidente de Colombia tiene las fichas en
el tablero, casi todas en el mismo número, y la ruleta está jugando. ¿Alguien lo duda?
LA PROMESA
Crear un fondo para la paz financiado con recursos del gobierno, aportes de la comunidad internacional
y los 'bonos de paz'.
LA REALIDAD
Se creó el Plan Colombia pero no ha funcionado. El Plan ha recaudado menos del 10 por ciento de los
3.500 millones de dólares presupuestados y su director renunció por falta de atención del gobierno.
LA PROMESA Reducir el IVA del 16 por ciento al 12 por ciento.
LA REALIDAD La reducción del IVA se aplazó para 2000, año en el que el gobierno piensa reducirlo
un punto por año.
LA PROMESA
Bajar el costo de vida.
LA REALIDAD
El costo de vida se ha reducido debido a que la crisis económica ha deprimido la demanda. La inflación
estimada para este año es de 12 por ciento, la más baja en los últimos 25 años.
LA PROMESA
Asegurar la construcción del Metro de Bogotá.
LA REALIDAD
Aunque hay dos convenios entre la Nación y el Distrito para hacer el Metro, el gobierno no ha hecho
ningún desembolso y tampoco lo contempla en el presupuesto del próximo año. El gobierno se
comprometió a invertir en este proyecto 4.000 millones de dólares.
LA PROMESA
Definir una agenda para la paz con el fin de establecer las condiciones de la negociación con la
guerrilla.
LA REALIDAD
El gobierno y las Farc llegaron a un acuerdo el 2 de mayo para sentarse a negociar sobre la base
de una agenda de 12 puntos.
LA PROMESA
Hacer una reforma política encaminada a erradicar los vicios del Congreso y modernizar los partidos.

LA REALIDAD
El proyecto de reforma se hundió en el Congreso por falta de manejo político.
LA PROMESA
Disminuir en un millón el número de desempleados. LA REALIDADCon la crisis económica el
desempleo ha aumentado en 4 por ciento en este último año. Hay 350.000 desempleados adicionales
en las siete principales ciudades.
LA PROMESA
Liderar personalmente el proceso de paz con la guerrilla.
LA REALIDAD
El Presidente ha asumido en persona el proceso con las Farc y ha viajado dos veces para reunirse
con 'Tirofijo'.
LA PROMESA
Proteger la producción agropecuaria del país.
LA REALIDAD
Todavía no se ha elaborado un programa de protección a los productos del campo. Sólo existen planes
para proteger el algodón y el arroz.
LA PROMESA
Hacer realidad la cobertura total en la educación hasta la edad de 15 años.
LA REALIDAD
En la ley del Plan de Desarollo se aprobó la evaluación y el traslado de los maestros hacia las
regiones donde los niños los necesitan.
LA PROMESA
Prometió un programa nacional de uso de la informática e inglés intensivo para los colegios oficiales.
LA REALIDAD
No se ha puesto en práctica.
LA PROMESA Darle más importancia a ciencia y tecnología.
LA REALIDAD El presupuesto para ciencia y tecnología fue recortado en forma drástica. Se pasó de
600.000 millones de pesos el año pasado a 150.000 este año. Los candidatos calificanHoracio Serpa1.
Ha hecho todo lo contrario de lo que prometió en la campaña. Incrementó impuestos, provocó la
recesión económica más aguda del siglo, desatendió lo social, se aumentó la violencia e inundó
el país de dudas, prevenciones, desesperanza y desencanto.2. Los pasos audaces que ha dado en
lo relacionado con el proceso de paz. Lástima grande que por tantos muertos y tantos desajustes,
la gente le esté perdiendo la confianza al procedimiento.3. Que no se dejara secuestrar de sus
amigotes. Un presidente aislado, unilateral, olímpico, no cuenta con los elementos de juicio
necesarios para hacer un buen gobierno.4. Nunca. Porque con toda seguridad no tendríamos este
despelote.5. Deseo que estemos mejor. Sin embargo, me preocupan la economía, el desempleo y el
orden público. Pero no debemos dejarnos abatir por el pesimismo. Todos sacaremos al país
adelante. Trabajemos.

María Emma Mejía
1. Yo diría que la falta de una estrategia, me sorprende que alguien que se lanzó a la presidencia
dos veces, que tuvo cuatro años para prepararse, no tenga una estrategia para gobernar. Este
gobierno es de impactos efímeros. En lo táctico se esfuerza mucho, pero en lo estratégico nada. Y
eso le ha salido ya muy costoso al país.
2. Positivo el haber logrado sentar a las Farc en una mesa de negociación, luego de siete años de
rompimiento.
3. Que no pierda la paciencia. El gobierno puede perderla, y los 38 millones de colombianos también.
Pero el único que no puede perderla es Pastrana.
4. No, de eso uno no se puede arrepentir. Uno cuando se lanza a la presidencia sabe la dimensión de
los desafíos. Además tiene la fe de ser capaz de enfrentarlos. Se sabe desde el comienzo que
no es fácil. Además la labor que hemos hecho de construir oposición ha sido buena para el país.
5. Tenemos que estar mejor. Yo espero que sí, y que el Presidente así lo entienda. Pero para eso
primero tiene que convocar a todos los colombianos.
Antanas Mockus
1. Intentar ganarse la confianza de ciertos sectores como la guerrilla y no invertir esfuerzos en tomar
distancia de otros sectores, como los grandes grupos y la clase política. Le hubiera dado gran
legitimidad a su proceso de paz.
2. La incorporación de la idea de que la conversación cara a cara con 'Tirofijo' es útil. La personalización
del proceso de paz no me choca, por el contrario, pienso que es indispensable. Además hay que
destacar una labor modesta, paciente y a largo plazo de la vicepresidencia en la labor anticorrupción.
Se ve que hay un compromiso.
3. Jugarse la carta de trabajar más con la sociedad y menos con los actores reconocidos como
poderosos. Le pediría que sacara su agenda de los forcejeos de los poderosos y se acercara a la
gente.
4. Le confieso que sí me ha pasado la idea por la mente, porque es muy grande el berenjenal. Pero me
da tristeza también, porque por un camino menos tradicional se hubiera avanzado más. Hubiera
agilizado el proceso de paz.
5. Es muy difícil saber. Lo que sé es que si un empeoramiento mejorara la situación a cinco o 10
años, no importaría. Lo equivocado es pretender hacer balances a tan corto plazo. La obra de un
presidente es a largo plazo.
Juan Manuel Santos
1. No haber tomado las medidas económicas a tiempo, y la improvisación y falta de norte en el
proceso de paz.
2. La rapidez con que se recuperó la credibilidad internacional de Colombia.
3. Que escuche, que pase al teléfono.
4. Yo no participé en la contienda electoral, pero por principio nadie debe celebrar las pérdidas.
5. Ojalá para bien de Colombia pudiera decir que mejor. Pero si el gobierno no se pone las pilas,
vamos a estar peor.
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