Lunes, 23 de enero de 2017

| 1990/12/10 00:00

EL PASEO REAL

Al paso de las carrozas, el corralito se vistió de fiesta.

EL PASEO REAL

De lo único que se acuerdan hoy los cartageneros es que el jueves pasado, para ser exactos, a las dos de la tarde recibieron una orden perentoria por parte de su alcalde Nicolás Curi: "Ahora, a divertirse". Y así lo hicieron. Desde ese momento las gentes de la Heroica y sus visitantes, se entregaron al jolgorio y a una locura colectiva que al final sólo dejó bolsillos vacíos y un guayabo eterno.

Y es que las verdaderas fiestas de noviembre en el Corralito de Piedra comenzaron con el desfile de carrozas de las 18 candidatas. Ese es el primer contacto que tienen las reinas con el pueblo. Y es también el abrebocas para darle paso a los buscapiés, la harina y las bombas de agua. Por eso cuando la tarde cae, el cielo cartagenero es turbio. Lleno de polvo y de una neblina plomiza que es fiel testigo que allí, en medio de las murallas, los edificios modernos y los barrios pobres de los palenqueros, hubo una guerra de pólvora. La misma que todos los años se critica y que en los siguientes días se hacen anuncios que el próximo año no ocurrirá. Pero vuelve el siguiente año y la historia se repite. Y es que esa fiesta hace parte de la idiosincrasia de los cartageneros. Para ellos la pólvora y las reinas van cogidas de la mano. Y en sus jolgorios de noviembre ninguna de las dos puede faltar.

En este noviembre volvió a ocurrir lo mismo. Mientras las aspirantes al título de Señorita Colombia se preparaban en el piso real del Hotel Hilton para iniciar su recorrido por las calles de Cartagena, el pueblo las esperaba impaciente en una calle de honor que formaron a lo largo del recorrido. Y mientras las esperaban, las papayeras, los conjuntos musicales y el ron acompañaron esas horas de preámbulo a un desfile que tuvo todos los ingredientes de una locura colectiva. Porque este año, no llovió. Y el sol canicular hizo que el ron corriera por mares entre un pueblo que apenas comenzaba sus festividades.

En dos buses las 18 reinas, ataviadas con disfraces espectaculares que hacían juego con los motivos que se diseñaron para adornar esas carrozas motorizadas, se desplazaron a uno de los sectores más populares del Corralito de Piedra, que es el Centro Recreacional de Confenalco, ubicado en el polo opuesto de Bocagrande. Allí las recibió el alcalde Nicolás Curi, quien desde una improvisada tarima leyó el legendario bando, que no es otra cosa que el contenido de un Decreto impreso en pergamino y en el que en cinco líneas, dice que Cartagena es declarada en fiestas populares durante uno de los últimos puentes de la ley Emiliani.

Mientras se cumplen estos minutos de protocolo, las reinas populares -36 en esta versión del reinado popular- inician el desfile. Ellas utilizan los coches tirados por caballos que se ven por las calles de Bocagrande en noches románticas y de luna llena. Cada coche llevaba su caballo de repuesto. Pues el calor y lo largo del recorrido, no les garantizó que la "gasolina" alcanzara. Los coches fueron adornados con flores multicolores y las reinas lucían pavas y vestidos de baño adornados con festones.
Una hora después, comenzó la fiesta que tanto esperaron los cartageneros de los barrios populares: el desfile de carrozas fue encabezado por la ex señorita Colombia Lizeth Mahecha, quien sufrió mucho por la incomodidad de los adornos de su vestido, el mismo que lució en uno de sus desfiles en Miss Universo. Ella, que quería despedirse del pueblo cartagenero, que un año atrás le entregó su corazón, dejó a un lado los adornos y se entregó al baile y a repartir besos imaginarios que tanto le pedían sus admiradores . Fue un momento muy emotivo para esta reina tímida, introvertiva, que todo lo observa, pero que calla a la hora de los comentarios. Por eso, se extrovirtió y sacó todo lo que tenía adentro y se dejó llevar por la emotividad y lloró a medida que su carroza pasaba por entre las murallas, después tomaba la avenida el mar y terminó en la plazoleta del Baluarte San Francisco Javier.
Detrás de Lizeth, apareció la primera candidata del reinado versión 1990. Fue la señorita Antioquia, María Isabel López, vestida como una diosa de las flores en la cual primaron las margaritas amarillas, y el remate de su carroza era un enorme carriel montañero. Pero más allá de la fastuosidad de la carroza, María Isabel López congregó a todos los reporteros gráficos y camarógrafos por la diminuta minifalda que lucía y que dejó al descubierto sus encantos femeninos.

Luego comenzó su desfile Maribel Gutiérrez Tinoco, candidata del Atlántico. Ella lució un traje de fantasía marina, en el que se destacó una gran concha de mar, con algas y fantasía de peces. Todo en tonos azules y nácar. En su recorrido más de un buscapiés fue lanzado a la carroza y su edecán se vio en aprietos para apagarlos o regresarlos a la calle. Ella estuvo muy nerviosa al comienzo del desfile, pero luego la música y los aplausos de la gente la calmaron y se entregó de lleno al baile y a las sonrisas que le solicitaron durante su recorrido.

A la señorita Caldas, Mónica María Escobar, no le fue tan bien en el comienzo de su recorrido. Una bolsa de agua semicongelada le derribó el adorno de la cabeza, lo que le sacó de casillas y lanzó un "madrazo" real. Luego de unos minutos de rabieta, la bella mujer de la zona cafetera retomó a la alegría y fue una de las más aplaudidas durante el trayecto. Quizás la carroza más vistosa y mejor arreglada fue la de Magdalena. Adornada con acordeones y tambores, muy representativos de esta parte de la Costa. La morena de San Andrés, Catherine Ann Archbold, desfiló entre anclas y cofres. En su recorrido le lanzó al público camisetas y pequeñas botellas de licor como un recuerdo de su paso por Cartagena.

Adriana Rodríguez Anzola, señorita Bogotá, desfiló entre arabescos de oro, esmeraldas y flores. María Consuelo, del Valle, simbolizó lo que más produce su tierra: azúcar. Y donde ella fue una hermosa flor de caña.

En fin, hubo, indiscutiblemente, motivos reiterativos del folclor, la naturaleza y las costumbres de cada uno de los rincones del país. Pero en términos generales las carrozas le dieron ese toque mágico y de colorido a unas fiestas que en sus últimos cuatro días fueron una carrera contra el tiempo. Una programación muy apretada para unas candidatas que a lo último estaban a punto de tirar la toalla. Cuando finalizó el desfile de carrozas, que duró aproximadamente tres horas y media, la representante de Santander, Annie Cadena, soltó una frase que dejó frías a sus demás compañeras: "¿será que podemos repetir la vueltica?". Para Annie, una atleta consumada, el recorrido de las carrozas fue apenas un precalentamiento. Pero para la representante de La Guajira, las cosas fueron a otro precio. Tan pronto su carroza se detuvo en la plazoleta Santa Teresa ella se desmayó. Necesitó varios minutos para recuperarse. Sin embargo, la mayoría de las candidatas sortearon con éxito este primer desfile popular y ninguna resultó damnificada por la guerra de pólvora y los buscapiés que se desató en el recorrido.

Mientras las reinas regresaron a su piso real en el Hotel Hilton para descansar unas cuantas horas antes de iniciar la segunda parte de la maratónica jornada de ese jueves, que culminó con el desfile en traje de fantasía en el Club Cartagena, el pueblo cartagenero se entregó en una rumba total. En los alrededores del Centro de Convenciones se presentaron algunos conatos de desorden cuando un grupo de muchachos, la emprendió contra los vehículos que circulaban por este sector y obligaron a los conductores a bajar los vidrios de las ventanas para lanzar dentro de los carros buscapiés encendidos que ocasionaron quemaduras a muchos de los pasajeros.

En los barrios populares la fiesta terminó sólo al amanecer cuando la gente decidió que era hora de parar por unos minutos para estar listos al siguiente desfile que se realizó por la bahía en las tradicionales carrozas. Esta vez las reinas estuvieron más alejadas del bullicio y del contacto con el pueblo y no pasaron los traspiés del día anterior. Sólo el sol fue su gran enemigo. La mayoría de ellas terminó insolada y la más damnificada fue la representante del Huila, que desde que llegó a la Heroica estuvo afectada por una fuerte gripa. Cuando terminó su desfile en el Club Náutico, fue llevada de inmediato a su habitación para recuperar las fuerzas necesarias que le dieron la suficiente energía para enfrentar el momento más decisivo del reinado, que lo constituyó el desfile en traje de baño en la piscina del Hotel Hilton. Allí estuvo el jurado en pleno y tomó decisiones claras y definitivas sobre quiénes en ese momento eran las verdaderas aspirantes al trono. El siguiente paso para la clasificación final, fue la entrevista personal y privada con los miembros del jurado.

La responsabilidad de elegir este año a la nueva soberana de la belleza colombiana, estuvo a cargo de cinco jurados internacionales. Ellos fueron: Prudencia Sáenz, una de las escultoras más cotizadas de España. Mari Carmen Cazcarra, española, profesional del maquillaje, participó en la película "El planeta de los simios". Así mismo maquilló a la Cicciolina italiana para su anuncio de televisión y a la cantante Paloma San Basilio para la obra teatral Evita. Antonio Winspeare Guiccirdi.
Es un hombre de negocios, alemán. Raúl Olivares Cantuarias, coordinador general de la bolsa internacional de turismo de Berlín. Miguel A. Cabral Veras, un destacado jurista de Puerto Rico.

Chismes, huelgas y desmayos
* Los maquilladores oficiales del Concurso Nacional de la Belleza realizaron una semihuelga y amenazaron con retirarse del reinado si seguían siendo discriminados. El problema empezó cuando varios de ellos bajaron a la piscina del Hotel Hilton y allí se les impidió el paso y la utilización de la piscina. Lo guardias adujeron que este servicio era exclusivo de los huéspedes.

* El diseñador Carlos Arturo Zapata, premiado con el diseño del traje de fantasía que lució la señorita Valle, le ofreció a la dirección del concurso un premio especial para la nueva reina de Colombia: si la soberana desea contraer matrimonio en los próximos 18 meses, el diseñador le regala el vestido de novia. El problema radica en que si la señorita Colombia manda a hacer su vestido a otro diseñador, tendrá que pagarle una fuerte suma de dinero a Zapata por daños y perjuicios. Esto ocasionó serios reclamos por parte de las madres de las reinas.

* Las madres que hicieron las veces de chaperonas también montaron su sindicato. Ellas protestaron porque fueron convidadas de piedra al concurso. La alimentación en el hotel corrió por cuenta de ellas y a los actos en los clubes privados no fueron invitadas.

* Durante el concurso hubo más de un desmayo. La primera fue la señorita Santander, quien el día del desfile de Catalina, para probar los vestidos de baño, sufrió un pequeño desmayo, lo que le impidió posar ante los fotógrafos que estuvieron presentes en este acto. Al día siguiente, la señorita Caldas, durante el Banquete del Millón, se desplomó en plena reunión. Y el día de las carrozas, el turno fue para la señorita Guajira, quien tan pronto terminó su desfile, cayó al piso rendida de cansancio..

* La señorita Atlántico, Maribel Gutiérrez, por poco no puede asistir a la noche de elección y coronación. En el último ensayo que se realizó en el centro de convenciones, terminó con una gran ampolla en su pie derecho que no le permitía usar tacones. Hubo necesidad de hacerle un tratamiento de emergencia y a punto de agua tibia con sal lograron desvanecer la ampolla.

* Uno de los miembros del jurado, Antonio Winpeare, tuvo problemas con su cama. Por su estatura, los pies le quedaban por fuera. Los empleados del hotel se vieron a gatas para conseguir una cama de más de dos metros, que permitiera el pleno descanso al jurado, que necesitaba meditar para sus decisiones.

* Tan pronto terminaron los desfiles de carrozas y de balleneras, las reinas regresaron de inmediato a su cuartel en el Hotel Hilton para descansar y prepararse para el siguiente acto del programa. En ambas oportunidades la programación se retrasó considerablemente, porque ninguna de las beldades logró levantarse a tiempo para asistir a la sala de maquillaje y hubo necesidad de que las chaperonas intervinieran para que todo volviera a la normalidad.

* La señorita Bogotá, Adriana Rodríguez, se quejó durante toda su permanencia en Cartagena por la poca pantalla que le dieron los medios de comunicación. En más de una oportunidad se reunió con los comunicadores a quienes les contó que ella era una mujer romántica y poeta que merecía que la tuvieran más en cuenta.

* Entre todos los actores, actrices y reinas que cubrieron el reinado para la prensa, radio y televisión, al que mejor le fue y sacó el mayor puntaje fue a Carlos Vives. Además tuvo una gran acogida por parte de todas las candidatas, quienes se peleaban el derecho de ser entrevistadas por el famoso Gallito Ramírez.

* En el desfile de carrozas, la que más sufrió fue la ex señorita Colombia, Lizeth Mahecha. La tarima que le prepararon era muy pequeña y no pudo lucir con esplendor el vestido que llevaba en esa ocasión. A tal punto, que se salió de casillas y se quitó los adornos .

* Las candidatas de Magdalena y Santander, fueron las que más visitaron el gimnasio del Hotel Hilton. Tanto por las mañanas como por las tardes, se pegaban su escapadita. Algunos afirmaron que era que estaban pasaditas de kilos y no les cerraba el vestido de coronación. Pero ellas mismas desmintieron la versión .

La fiesta fantástica
Si las carrozas hicieron la fiesta del pueblo cartagenero, el desfile de fantasía que se llevó a cabo en el Club Cartagena, fue el deleite de los socios y uno que otro invitado que dieron rienda suelta al jolgorio. Las mismas reinas no escatimaron esfuerzo para bailar y lucir unos trajes que daban la impresión de que no pudieran con ellos.

En esta ocasión, los diseñadores una vez más dejaron volar su imaginación y mostraron que en cuestión de diseños y creatividad, muchos de ellos están a la altura de los principales diseñadores
de la moda en el mundo.

Fue una noche fantástica de colorido y belleza. Todas las candidatas lucieron fastuosas y la elección de los tres mejores trajes de fantasía, fue muy difícil de realizar. Pero al final, tres trajes y dos diseñadores fueron los grandes triunfadores de una velada que terminó a altas horas de la madrugada.

El motivo escogido este año para la noche de fantasía fue los viajes de Marco Polo. Y no pudo ser mejor representado por el ramillete de las 18 candidatas.

Al final, Valle se llevó el primer puesto. El diseño corrió a cargo de Carlos Arturo Zapata. El título del vestido: "La Europa medieval de Marco Polo". Era un corpiño muy ceñido al cuerpo con grandes mangas en variedad de piedras, rematado con bordados en los puños. Los cuellos cristalizados remataban en encajes salpicados en strass. El diseño, en colores vivos, donde el rojo y el verde marcaban la pauta. El tocado fue una corona elaborada en variedad de piedras.

El segundo y tercer puestos fueron adjudicados a las representantes de Caquetá y La Guajira. El diseñador de estos dos trajes de fantasía fue Alfredo Barraza. El primero de ellos, el de Caquetá, fue titulado "De la china a Venecia". Un vestuario chino muy ajustado al cuerpo en pagge azul rey. El tocado era una peluca peinada al estilo chino, adornada con strass negro con símbolos alusivos, como el dragón y la págoda. En los puños llevaba largas borlas rojas con canutillos. En la mano un báculo en forma de camafeo veneciano, atravesado por una góndola.

El tercer traje de fantasía premidado, lo lució la señorita Guajira. Fue titulado "Geisha". Este diseño era un kimono de lentejuelas negras punteado en perlas doradas, adornadas con amplias bandas en rojo y dorado. El tocado, una peluca en lamé dorado y plisado.

Pero además de los diseños ganadores, todas las otras candidatas lucieron espectaculares vestidos. Vale la pena destacar que este año no fueron tan pesados y de grandes penachos como en los anteriores. Al menos, esta vez, permitieron que las candidatas caminaran y los lucieran por las pasarelas sin terminar con una fuerte jaqueca.

En consenso general, los diseños fueron más simples pero muy originales. Y esto permitió, que una vez se hiciera la elección del mejor traje de fantasía, las reinas bailaran hasta las dos de la madrugada, en una fiesta que en opinión de las candidatas, fue la mejor del reinado.

La mejor prueba de que reinas y edecanes disfrutaron al máximo de la noche de fantasía, fue que al regreso de la fiesta del Club Cartagena, muchas de ellas llegaron con los zapatos y las medias en sus manos. Y como el reinado parece no estar concebido para que las concursantes lo disfruten, las levantadas a las seis de la mañana para comenzar el proceso de maquillaje y estar listas a tiempo para cumplir sus compromisos, fueron el dolor de cabeza de las chaperonas en los últimos tres días del reinado.

Pero como todo está dentro de la diversión. Las barras que llegaron de las diferentes regiones del país para apoyar a sus candidatas, se ingeniaban la manera de pasar las horas previas a los desfiles y presentaciones de las reinas, consiguiendo adeptos para sus representantes, alborotando a los turistas en las playas y repartiendo recuerdos y trago a diestra y siniestra.

. La comitiva más nutrida fue la del Valle y le siguió muy de cerca la de Antioquia.

Los vallunos trajeron su propio festival gastronómico, que montaron en el Hotel Caribe. Allí, los cartageneros pudieron saborear las delicias del manjar blanco, del sancocho de gallina, los champús y el pandebono.

Por su parte, los antioqueños trajeron su aguardiente, que le hizo reñida competencia al ron blanco en las calles de la Heroica. Este fue sin duda el departamento más organizado en cuanto a reinado se refiere. La comitiva, contrató espacios especiales de televisión en el canal regional. Cada noche, los paisas, pasaron un programa de una hora de duración, en el cual mostraban las distintas actividades desarrolladas por su candidata. El informe se remataba, con diez minutos de comentarios que realizaba la representante antioqueña desde su habitación, donde contaba a los paisas sus experiencias diarias.

Pero lo cierto es que si los antioqueños se mostraron entusiastas y cientos de ellos llegaron a Cartagena con el único propósito de respaldar y apoyar a su candidata, en general las demás regiones no mostraron mucho fervor por animar las calles con afiches y vivas como sucedía en otros años.

Los que si gozaron las fiestas novembrinas a todo timbal fueron los turistas, quienes al final estaban pidiendo que se alargaran por unos días más. Pero como lo bueno dura poco, otra vez se regresó a la realidad.

El lunes, el aeropuerto de Crespo no daba abasto con los turistas, quienes buscaban a última hora un cupo de regreso, mientras las carreteras costeñas eran una caravana interminable de carros. Muchos regresaron tristes y cabizbajos y otros felices porque se llevaban para su tierra una nueva soberana de la belleza, que durante un año será el símbolo para mostrarle al país. -

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.