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| 4/7/2003 12:00:00 AM

El 'show' no debe seguir

Las celebridades del mundo se la juegan contra la guerra. Para ellos el ejército de la coalición es el malo de la película.

En Estados Unidos, segun los resultados de las encuestas que han contratado medios de comunicación tan prestigiosos como ABC o CBS, más de 70 por ciento de la población aprueba la guerra del presidente George Bush contra Irak. Con una opinión pública tan unánime resulta sorprendente, por lo audaz y frontal, la actitud que han asumido algunos artistas de oponerse en forma categórica a este ataque. Aprovechando su popularidad y su condición de figuras se han convertido en los portavoces del movimiento pacifista ante el resto del mundo. La lista es extensa e incluye estrellas de la pantalla grande como Sean Penn o Susan Sarandon, de la televisión como Martin Sheen o músicos como Lenny Kravitz.

El compromiso de todos es a fondo y no se limita a dar declaraciones explosivas cada vez que les dan la oportunidad de estar ante un micrófono o, como ha hecho en varias ocasiones Viggo Mortensen (Aragorn en El señor de los anillos), utilizar camisetas con el lema "No más guerra por petróleo". Sean Penn, por ejemplo, se gastó 56.000 dólares en octubre para publicar en el Washington Post una "carta abierta al presidente de Estados Unidos", en la que le solicitaba a Bush detener el ataque a Irak. No contento con esto, que lo puso en el ojo del huracán, viajó en diciembre a Bagdad para conocer más de cerca la situación del pueblo iraquí. Martin Sheen, por su parte, lidera el grupo Artists United to Win Without War (Artistas Unidos para Ganar sin Guerra), que ha liderado campañas en contra de este conflicto como las 'marchas virtuales', con las que se pretendía inundar de llamadas y mensajes de correo electrónico antibélicos las oficinas gubernamentales. El activismo de Sheen es muy significativo para los estadounidenses porque este actor es quien interpreta a Jed Bartlet, el presidente de Estados Unidos en la popular serie de ficción West Wing.

Sin embargo el caso que más controversia ha despertado es el del documentalista Michael Moore, uno de los íconos del movimiento antiglobalización y reciente ganador del premio Oscar por Bowling for Columbine, un documental sobre la violencia en la sociedad estadounidense que toma como punto de partida la masacre escolar que tuvo lugar en 1999 en el colegio del mismo nombre. Lo particular de Bowling for Columbine fue que, contrario a la tradición del género, fue un éxito en taquilla: recaudó más de 20 millones de dólares. Hace dos semanas, cuando subió al escenario en medio de una gran ovación para recibir el Oscar, Moore comenzó su discurso con estas palabras satíricas: "Nos gusta la no ficción y vivimos en tiempos ficticios. Vivimos en tiempos donde tenemos elecciones ficticias que eligen a presidentes ficticios. Vivimos en una época donde tenemos a un hombre enviándonos a la guerra por razones ficticias. Estamos contra esta guerra señor Bush". Según él, la mayoría de los estadounidense no son engañados por las "armas de distracción masiva" de su presidente.

Moore también ha producido videos musicales de artistas con los que tiene afinidad en sus posiciones como R.E.M. o Rage Against the Machine. Por eso no resulta extraño que el primer grupo y el cantante del segundo, Zack de la Rocha, hayan lanzado durante las últimas semanas por Internet canciones antibélicas. De esta forma manifiestan su posición en contra del conflicto y evitan la censura radial a la que tienen sometidos las principales cadenas estadounidenses y británicas a todos los cantantes que se han opuesto a la guerra. Otros que se han pasado por la faja el veto son los roqueros de Sistem of a Down. Su canción Boom y el video en que muestran las marchas de los pacifistas alrededor del mundo, intercalados con declaraciones en contra de la guerra en distintos idiomas, se han convertido en un fenómeno en los canales especializados en música de Estados Unidos.

Más efectivas fueron las propuestas musicales que hicieron Yusuf Islam, mejor conocido como Cat Stevens, y Lenny Kravitz. Stevens, quien se convirtió al Islam hace 26 años y no graba una canción en inglés desde 1978, aceptó participar con su antiguo nombre en un álbum para recoger fondos para los niños iraquíes. En el proyecto también participarán otros reconocidos artistas como Paul McCartney, David Bowie, George Michael y Avril Levigne. El guitarrista Kravitz, por su parte, decidió grabar una canción por la paz junto con Kazem Al Sahir, la estrella pop más reconocida de Irak, considerado una leyenda de la música árabe. La titularon We want peace (Queremos paz) y el lanzamiento se hizo también en Internet a través de la página de Rock the vote, una organización que incentiva la participación en política de la juventud estadounidense.

Pero las voces de protesta no se limitan solamente a los artistas rock, un género contestatario por naturaleza. Uno de los episodios que más ha dado de qué hablar involucró a las Dixie Chicks, un popular conjunto texano de música country que recientemente obtuvo el premio Grammy. En una presentación en Londres Natalie Maines, cantante del grupo, dijo: "Nos sentimos avergonzadas de que el presidente de Estados Unidos sea de Texas". Las reacciones no se hicieron esperar y, a pesar de las disculpas de Maines, las estaciones radiales de country han vetado sus discos. La estación Wdaf de Kansas fue más allá e instaló canecas para que la gente los botara y en Luisiana una multitud se congregó para ver cómo un tractor aplastaba una montaña de artículos alusivos al grupo.

El problema es que hoy, cuando la guerra ya se está librando, este tipo de posiciones son tildadas de antipatrióticas por algunos sectores, y la censura comienza a sentirse. Sheen afirmó que los ejecutivos de NBC (el canal que transmite West Wing) le han hecho saber que están muy incómodos por sus posiciones y Penn afirma que le han quitado papeles por cuenta de su militancia. La indignación de algunos sectores de derecha ante el activismo de las celebridades ha llegado al punto de publicar listas negras con los nombres de los actores que no apoyan al ejército norteamericano con el fin de boicotear sus producciones. La actual situación recuerda una de las épocas más oscuras de Hollywood, en los años 50, cuando algunos actores y guionistas fueron perseguidos por ser sospechosos de apoyar el comunismo y se les vetó durante décadas en los grandes estudios.

Para evitar este tipo de actos hostiles por parte del público y ante la posibilidad de ser tildados de apátridas, otros artistas han optado por la autocensura. Madonna, por ejemplo, retiró la semana pasada el video de su canción American Life, en la que un doble del presidente George Bush era atacado con una granada, "debido al volátil estado del mundo y a mi sensibilidad y respeto hacia las fuerzas armadas -a las que respaldo y por las que ruego- no deseo arriesgarme a ofender a nadie que pueda interpretar erróneamente el significado de este video". Lo cierto es que mientras la mayoría del público aplaude la actuación de vaquero de Bush, al mejor estilo de los cowboys patrióticos que interpretó John Wayne, los que saben de interpretación en el mundo del entretenimiento no tienen si no tomates y rechiflas para el hombre más poderoso de su país y del mundo.

Páginas web relacionadas

Página personal de Michael Moore, donde da explicaciones sobre su discurso en los Oscares

Página que agrupa artistas a favor de la resistencia

Página que pretende denunciar a los artistas que no apoyan la intervención en Irak con el fin de boicotear sus trabajo

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