Martes, 17 de enero de 2017

| 1990/02/26 00:00

EL SINIESTRO NOCTURNO

El mal tiempo, la congestión aérea y el agotamiento de combustible, las posibles causas del accidente del HK2016.

EL SINIESTRO NOCTURNO

El asunto no era fácil. Aunque se trataba de una maniobra cientos de veces realizada por el capitán Laureano Caviedes, aterrizar en el aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York presentaba ciertos riesgos, especialmente por las condiciones meteorológicas de esta época del año. Pero la veteranía del comandante hizo que, en la noche del pasado jueves 25 de enero, la tripulación del HK2016 de Avianca que cumplía la ruta Bogotá-Medellín-Nueva York, no se asustara ante la espesa bruma y la pertinaz llovizna que cubría toda el área. Estaba a punto de finalizar el vuelo 052 tras casi siete horas de viaje desde el aeropuerto de Rionegro, Antioquia.
Minutos antes de ingresar a predios del aeropuerto neoyorquino, el capitán Caviedes informó a sus pasajeros de un retraso de 20 minutos a consecuencia del intenso tráfico aéreo. Esto tampoco era novedad para la tripulación. Al fin y al cabo, estaban acostumbrados a largas esperas antes de recibir la autorización de la torre de control para tomar pista. Pero los veinte minutos pasaron. Se completó una hora y no aterrizaba. Algunos pasajeros comenzaron a preocuparse, pero la actitud desprevenida de los auxiliares de vuelo disipó cualquier tensión.
A las 9:24 de la noche -una hora y diez minutos después del tiempo señalado inicialmente para aterrizar el Boeing de Avianca comenzó a descender. Algunos pasajeros alcanzaron a ver por sus ventanillas las luces de las autopistas que rodean el terminal aéreo y, cuando esperaban que todo terminara, la nave volvió a elevarse.El avión hizo un giro como para intentar de nuevo la maniobra de aproximación. Minutos después todo empezó a temblar. "Parecía que se iba a desbaratar, todos gritamos, hubo unos vacíos enormes", contó María Eugenia Amado una de las sobrevivientes. Las luces se apagaron. Las turbinas se apagaron. Algo muy grave ocurría.
Diez minutos después del primer intento por tocar tierra en el Kennedy, todo había acabado. El HK2016 había caído en una zona boscoza de Long Island, a sólo 20 kilómetros de su destino final.Eran cerca de las 9:34 de la noche y el frío y la lluvia comenzaron a entrar por los boquetes abiertos en el fuselaje que se partió en cuatro por la fuerza del impacto. Gemidos y gritos de auxilio completaban la dolorosa escena.
El Boeing había caído al lado de una pequeña carretera en el patio trasero de la casa de los padres del tenista John McEnroe y a un kilómetro del monumento a Teodoro Roosevelt. Lo que más se escuchaba eran voces de niños, muchos de los cuales iban a Nueva York, para ser adoptados.
Por lo alejado del sitio y por las escasas vías de acceso, las ambulancias tardaron varios minutos en llegar. Pero afortunadamente para los sobrevivientes, la gran mayoría de los habitantes de la zona son voluntarios que organizaron rápidamente las labores de rescate y de primeros auxilios. Las primeras informaciones de los medios de comunicación eran confusas y contradictorias. Las emisoras colombianas que trasladaron a sus corresponsales en Nueva York hasta el sitio de los acontecimientos, hablaron en los primeros minutos de muchos heridos y al parecer ningún muerto. Pero la dura verdad se supo unas dos horas después del accidente, cuando las cadenas de televisión norteamericanas transmitieron imágenes en directo. A través de las pantallas se pudo constatar que eran muchos los sobrevivientes y también que eran muchos los muertos. Niños en brazos de bomberos, mujeres atendidas en el piso, cuerpos cubiertos con sábanas y una mano que pedía auxilio desde el fuselaje retorcido eran algunos de los elementos de este drama, el segundo en dos meses para la aviación colombiana y para Avianca. Al cierre de esta edición, iban 72 muertos. El resto de los pasajeros fueron trasladados a diferentes centros hospitalarios de la zona donde son atendidos. De los tripulantes ninguno se salvó.

LOS ULTIMOS MINUTOS
De inmediato y mientras se llevaban a cabo las labores de rescate, los organismos de seguridad norteamericanos comenzaron las investigaciones de rutina. Para empezar se encontraron las dos cajas negras, la que graba conversaciones de cabina y la que registra los parámetros de vuelo. Esto aparatos consignan todo lo ocurrido en los últimos 30 minutos de vuelo de su análisis se podrán desprender las conclusiones sobre las causas de este siniestro. Pero antes de que se termine la decodificación de estos equipos, algunos datos preliminares, como la conversación del piloto con la torres de control, han permitido especular sobre las posibles causas. De acuerdo con lo informado por la torre de control del aeropuerto John F. Kennedy, hasta el momento del primer intento de aterrizaje la tripulación no había informado ninguna anomalía. Fue en ese momento, cuando se disponía a repetir la maniobra, que, según un vocero de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos, el capitán Caviedes se comunicó con la torre y pidió prioridad para aterrizar por bajo nivel de combustible. Según esta misma fuente, de inmediato la torre de control les preguntó si la gasolina con la que contaban era suficiente para un nuevo intento, a lo que los tripulantes respondieron afirmativamente. Por otro lado, versiones entregadas por el radio aficionado Anthony Rosati, quien afirmó haber captado en su equipo especial de radio las últimas conversaciones entre la torre de control y el HK2016, señalan que el piloto en más de una ocasión avisó sobre sus problemas de combustible y alcanzó a comunicar que había perdido dos de sus cuatro turbinas. Esto último fue confirmado por los controladores de vuelo del aeropuerto de Nueva York.
Por ahora, son más las preguntas que las respuestas. Por un lado surge la inquietud de por qué el piloto no decidió utilizar el aeropuerto alterno que en este caso, era el de Boston. Al parecer, el mal tiempo cobijaba también a esta zona por lo que tanto el capitán Caviedes como el copiloto, Mauricio Klotz, abrían optado por insistir en el Kennedy.
Otro interrogante es el que tiene que ver con la falta de combustible. Según voceros de la empresa Avianca, el Boeing 707 salió de Medellín con la cantidad de combustible necesaria para,la travesía más dos mil libras extras que a última hora pidió el comandante, seguramente previendo las malas condiciones climáticas que reinan por estos meses al norte del continente. Dos mil libras que le permitían volar quince minutos adicionales. Lo extraño de todo esto es que si se tiene en cuenta que el avión estuvo esperando turno más de 70 minutos mientras hacia su primera aproximación, la tripulación no hubiera caído en cuenta de que los tanques de combustible pronto estarían en rojo. En este punto, según le comentó a SEMANA un piloto del 707 que prefirió mantener su nombre en reserva, "hay que tener en cuenta la altitud a la que se esté volando, pues entre más bajo se esté, más combustible se consume y los 707 tragan mucha gasolina".
También sobre el punto del combustible existe otra duda. De acuerdo con las declaraciones de Lee Dickinson, portavoz de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de los Estados Unidos, los investigadores encontraron que los marcadores de gasolina señalaban entre 2.300 y 2.400 libras de combustible, en por lo menos dos de los siete tanques. El problema radica en que a la hora de revisar los tanques no se encontró una cantidad considerable de gasolina en ellos ni indicios de que se hubiera regado en los alrededores del sitio del accidente. Y al mismo tiempo pudieron corroborar que en el momento de la colisión las 4 turbinas estaban apagadas. Esto quiere decir que es posible que las agujas de los indicadores se hubieran brincado con el impacto de la estrellada o que, en el peor de los casos, hubieran dado una lectura errada a lo largo del vuelo. Esto sólo se sabrá cuando se decodifiquen las cajas negras y se finalice la investigación.
La tesis de que el accidente se produjo por agotamiento de combustible se puede sustentar en otros dos hechos: el primero, consiste en que hubo explosión en el momento del impacto; aunque algunos expertos afirman que una estrellada no termina obligatoriamente en explosión, Segundo, que se desprende de las declaraciones de algunos sobrevivientes, el que habla de que tanto las luces como el sistema de aire acondicionado del avión se apagaron al mismo tiempo que las turbinas, minutos antes de la caída.
Otros hechos ocurridos durante el sobrevuelo en Nueva York han llamado la atención de los investigadores. Por ejemplo, se sabe que en su primer intento por tocar pista, un instrumento en la cabina de mando del 707 le avisó a Caviedes y a sus compañeros que estaban descendiendo muy rápidamente y en el ángulo equivocada Al parecer, esta podría ser una de la razones que los llevaron a abortar la maniobra. Lo que deberán determinar los investigadores es el porqué de este inconveniente que en principio podría estar relacionado con el mal funcionamiento de alguno de los instrumentos de abordo.
Como está claro, por el momento el accidente del HK2016 sólo se desprende en interrogantes. ¿Por qué Caviedes no se declaró en emergencia si todos su cálculos debían indicarle que estaba a punto de quedarse seco? ¿Por qué cuando avisó a la torre que tenía poco combustible aceptó realizar un largo viraje para volver a aproximarse a la pista y no pidió instrucciones para un procedimiento más rápido? ¿Por qué un piloto de su veteranía que hacía esta ruta desde 1976 y que conocía de los problemas climatológicos y de congestionamiento, no previó un desenlace de este tipo?
De todas formas como generalmente sucede en estos casos, el accidente del vuelo 052 posiblemente no obedeció a una sola causa. Como lo explicó a SEMANA un piloto experto en investigaciones de accidentes, "estas catástrofes casi siempre se deben a la conjunción de varios factores y es casi imposible encontrar una única causa". En lo que respecta al HK2016, un avión que salió de la línea de producción de la Boeing en 1967 y que pasó a manos de Avianca 10 años más tarde, la aeronave había sido sometida a un proceso de modernización y contaba con los sistemas requeridos internacionalmente para realizar este tipo de trayectos. Según informaciones originadas en Nueva York el avión presentó 37 entradas a nantenimiento en los últimos cuatro meses. Las investigaciones deberían determinar si se trató de entradas para revisiones de rutina o si fueron provocadas por algun tipo de avería no común.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.