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| 5/29/2005 12:00:00 AM

El tantra y su placer

La práctica tántrica llega a Occidente miles de años después de su génesis. Esta fuente de placer y goce sexual es también una forma de expansión de la conciencia.

Se cree que el orgasmo y la eyaculación son la misma cosa. Esta cultura no entiende la una sin la otra. Sin embargo para el tantra, disciplina filosófica milenaria muy conocida en oriente, pero desperdiciada en occidente, no son lo mismo y ni siquiera tienen que estar ligados. De este lado del hemisferio se suele asociar el tantra únicamente al legado sexual que deja la India a la humanidad, pero lo cierto es que esta práctica está orientada a la expansión de la conciencia y a la liberación de la energía.

Tantra proviene del sánscrito, tejer o construir. Y tejer o construir la propia conciencia es lo que busca esta disciplina para la que escuchar y conocer el cuerpo es una forma de conectarse con el espíritu. Por eso la sexualidad es entendida como una expresión de unión entre mente, cuerpo y espíritu, lo que la convierte en un ritual de suma importancia. Los seres humanos en general malgastan la energía en cada una de las actividades que realizan. Especialmente cuando se trata de sexo. Eso que se entiende como pasión no es otra cosa que un derroche de energía que culmina cuando se alcanza el clímax. El tantra no pretende despojar a los hombres del placer, pero una de sus búsquedas es lograr que no se desperdicie la energía en un quickie (acto sexual rápido que sólo busca alcanzar la eyaculación), sino que el éxtasis se prolongue el mayor tiempo posible.

Para esto se requiere de un profundo conocimiento del propio cuerpo y un trabajo de exploración paciente y delicado del cuerpo de la pareja. El tantra considera que la eyaculación aleja al hombre del verdadero orgasmo que es el que lleva a niveles superiores de conciencia. Tal vez, lo más difícil para una cultura pragmática como la que se vive, es lograr mantenerse al filo del abismo sin eyacular. Para eso se necesita control de las pulsiones y un trabajo de la mente. "El verdadero orgasmo se logra a través del tantra, dice Rodrigo Torres, quien practica e instruye esta técnica desde hace 10 años, el conocimiento de esta práctica permite prolongar la intensidad de la etapa previa al orgasmo. Esa sensación de estar al filo de la navaja durante un tiempo prolongado, una y otra vez, es mucho más placentera que la eyaculación".

Para lograr esto y avanzar en el camino del sexo tántrico existen algunos ejercicios y masajes que, con determinación -y gran placer, por demás-, lo llevarán por el camino sexual hacia la expansión de la conciencia y el conocimiento. (Ver recuadros). Pero una de las cosas más importantes para esta práctica milenaria, y que permite llegar al goce pleno, es el manejo de la respiración.

Hay una relación estrecha entre la respiración, el placer y la conciencia. El secreto para controlar la eyaculación, el orgasmo y el sistema nervioso reside en la forma de respirar porque esta mueve la mente y la sexualidad reside allí. Antonio Plazas, profesor de teología védica y autor del libro El gran tantra de la liberación, dice que con la respiración adecuada se equilibra la mente y se logra un sexo más sereno. "Una persona que respira de forma serena puede gozar mucho más tiempo y con mayor intensidad, lo que le permite trascender. Cuando viene el desborde, las pasiones inaguantables es como el que come tragando, sin saborear. Nuestra sexualidad no tiene que ser una descarga de la tensión, sino un intercambio con el otro, un acto de conciencia".

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