Miércoles, 26 de noviembre de 2014

| 1990/07/02 00:00

EL TODO POR EL TODO

En Italia, la selección deberá demostrar el verdadero nivel del fútbol nacional.

EL TODO POR EL TODO

Fueron 28 años de espera que por fin terminarán el próximo 9 de junio. Ese día, frente al equipo de los Emiratos Arabes Unidos, Colombia iniciará su segunda participación en la historia de los mundiales de fútbol. En la primera, Chile-62, la selección nacional fue una de las cenicientas del paseo y sólo se le recuerda por el 4-4 ante los soviéticos comandados por Lev Yashin.
Ahora el panorama es del todo diferente. Si para una parte de la crítica deportiva internacional Colombia es uno de los invitados de segunda categoría, lo cierto es que el equipo ya es reconocido por su fútbol elegante y efectivo. Llega con una buena carta de presentación, que incluye la final de la Copa Intercontinental de Clubes en Tokio, en la que participó el Nacional de Medellín, equipo base de la selección, y las buenas presentaciones del seleccionado a nivel suramericano.
Lo que todo el mundo se pregunta ahora es ¿qué papel hará Colombia en la Copa Mundo? A nivel de resultados es imposible adelantarse a los acontecimientos, pero sí se puede hablar de las condiciones en las que el grupo de Pacho Maturana enfrentará el reto.
Con la llegada de Maturana como técnico se conjugaron varios ingredientes que pueden explicar el buen momento por el que pasa el fútbol colombiano. Por un lado, se dio un trabajo continuo de casi cuatro años, con la única mira de clasificar a Italia. De otra parte, se encontró la identidad que nunca antes había tenido el fútbol gracias a que el técnico entendió -en buena parte por su experiencia como jugador- las características del jugador colombiano. Así, a diferencia de lo que ocurría hace algunos años cuando a los jugadores se les imponían rígidos esquemas importados, ahora esos esquemas se diseñaron o acomodaron al estilo y capacidades de los jugadores.
Es muy posible que el seleccionado enfrente su primer encuentro, ante Emiratos, sin haber alcanzado el tope del rendimiento que se le conoce, debido a la falta de competición que acusan la mayor parte de sus integrantes, por culpa de la suspensión del campeonato doméstico y por los escasos juegos de preparación que se adelantaron, a lo que se debe agregar la escasa jerarquía de buena parte de los rivales.
En el arco, René Higuita no tiene discusión. Conocido ya a nivel internacional por su juego arriesgado y alegre, el "loco" será, sin ninguna duda, una de las figuras de la Copa Mundo. De acuerdo con el esquema de Maturana, René en algunos momentos se convierte en un defensa más, en un líbero, lo que le obliga a jugar fuera de su arco. En el banco esta Eduardo Niño, menos espectacular que el titular pero muy seguro bajo los tres palos.
Luis Carlos Perea y Andrés Escobar se han convertido en una llave dorada en la zaga colombiana, pero en los días recientes han enfrentado dificultades. Perea se ha mostrado lento e inseguro en algunos pasajes y ha tenido dificultades para entenderse con sus compañeros. En lo que a Escobar se refiere, una lesión en una rodilla a pocos días del mundial, ha sembrado el pánico en el cuerpo técnico a pesar de que el pronóstico médico dice que estará en plenitud de facultades. A última hora Maturana decidió excluir de la formación al delantero J.J. Tréllez para ocupar esa plaza con el defensa Giovanni Casiani, que estará disponible en el banco junto con Alexis Mendoza.
Los marcadores de punta han sido un dolor de cabeza para el técnico en las semanas previas al mundial. Luis Fernando Herrera, quien padeció una severa lesión que lo marginó del fútbol por cerca de un año, aún no alcanza su antiguo nivel de juego, pero Maturana decidió conservarlo por la confianza que le tiene. Sin embargo, en los últimos encuentros preparatorios lo reemplazó por Wilmer Cabrera. Por la punta izquierda, Gildardo Gómez ha sido el más constante, pero tampoco ha convencido.
La línea de medio campo es tal vez la más nutrida de la selección. Para la labor de marca cuenta con Leonel Alvarez, Ricardo Pérez y Gabriel Jaime Gómez. De los tres, Pérez es el que está en entredicho por culpa de una lesión en el empeine del pie derecho. Alvarez es un hombre de un rendimiento bastante parejo y Gómez ha alcanzado un buen nivel en los partidos de preparación. Fredy Rincón se acopló de buena forma al esquema de Maturana y vino a subsanar el discreto momento que vive Bernardo Redín, el socio tradicional de Valderrama. El "Pibe", por su parte, llegó a la selección con un buen nivel de competencia gracias a que fue titular durante la última parte de la temporada en el Montpellier Como respaldo, en la banca se halla Luis Alfonso Fajardo, que siempre está pensando en función de ataque y surte muy bien a los delanteros.
En la ofensiva, Arnoldo Iguarán es pieza fundamental. Con 33 años a cuestas, el "Guajiro" mantiene intactas su velocidad y su olfato del gol. A su lado, el técnico podrá escoger, según sea el rival, entre Rubén Darío Hernandez, Carlos Enrique Estrada y Miguel Guerrero. Hernandez es un hombre para jugar siempre por los costados, tiene buen desborde pero no maneja bien otros sectores de la cancha. Estrada es muy buena opción pues se desempeña también como volante y, además, es dueño de una gran habilidad para proteger el balón. Guerrero es de un corte similar al de Iguáran, rápido, siempre de frente, con buen disparo de media distancia, pero con algunas dificultades cuando de enfrentar a grandes defensas se trata.
Lo cierto del caso es que el grupo que le tocó a Colombia no es nada fácil. Alemania ha sido campeón mundial en dos ocasiones y ha arribado a las dos últimas finales. Llega ahora, bajo la batuta de Franz Beckenbauer, con un elenco joven que se sale un poco del molde tradicional del juego de pases largos y aéreos para los espigados delanteros. Sera el rival mas difícil pero tiene la desventaja de no conocer a fondo el juego colombiano y de no haberse caracterizado por saber neutralizar el toque corto y a ras de piso, como el de la escuadra de Maturana.
De Yugoslavia es poco lo que se conoce. Se sabe que hace dos años fue campeón mundial juvenil y que varios de los hombres que ganaron ese título estarán ahora en Italia. Según la prensa internacional, es el Brasil de Europa por el estilo de juego que exhibe y ya Maturana afirmó que será rival de cuidado. Yugoslavia ha participado en siete mundiales y casi siempre se ha caracterizado por su juego hábil y vistoso, muy del corte latinoamericano.
Emiratos Arabes Unidos es el más flojo del grupo. Es la primera vez que asiste a una Copa Mundo y en los meses recientes ha cambiado en tres ocasiones de técnico. Su juego tiene una marcada influencia brasileña, ya que desde hace varios años han trabajado con técnicos de esa nacionalidad. En el papel no es un rival de cuidado, pero es mejor tomar medidas.
Como puede verse, los rivales seran difíciles pero no hay nada imposible. Para una selección como la colombiana, que hace casi 30 años no asiste a un mundial, superar la primera ronda será todo un triunfo.
Esa es la meta fijada. Todo lo que venga de ahí en adelante será ganancia. Aunque voces autorizadas como la del técnico del Milán, Arrigo Sacchi, no descartan que Colombia sea la gran sorpresa y avance hasta la tercera ronda.

TODO VALE
"La fe mueve montañas...", dice un viejo proverbio. Y en eso están de acuerdo los jugadores de la Selección Colombia. Allá, en Villa Palavicini, el lugar de concentración en Italia, los muchachos encontraron el conjuro contra el fantasma que ronda en las noches por la villa. En cada cuarto hay una imagen alumbrada por una veladora, un escapulario debajo de la almohada, una biblia abierta en alguno de los pasajes del Génesis o una camándula colgada de la baranda de una cama.
Pero sus rezos y promesas van más allá de espantar al fantasma de la villa. Es el caso del lateral izquierdo Carlos Mario Hoyos: una lesión inguinal por poco lo deja por fuera del Mundial. Pero pudo más su fe.Durante nueve noches, Hoyos se pegó a la imagen de El Milagroso de Buga. Y el día de la prueba final que le practicó el cuerpo médico, se encerró durante más de una hora en la capilla del monasterio de Villa Palavicini. Cuando regrese de Italia tiene una cita en Buga con el Señor de los Milagros.
Pero las imágenes y las biblias no sólo permanecen en el lugar de concentración. Cada vez que el equipo tiene un partido, los jugadores trastean con su fe a los camerinos de los estadios. Por eso el próximo 9 de junio cuando el equipo salte a la cancha del estadio de Bolonia a enfrentar a los Emiratos Arabes, en un rincón del camerino habrá un centenar de veladoras alumbrando una pequeña figura de yeso de la Virgen del Carmen.
Y la mayoría. de jugadores portará un escapulario o una cruz de esparadrapo en un lugar discreto de su uniforme. Por ejemplo, Higuita ese día saldrá a la cancha con los pantaloncillos al revés. Y en los vértices que conforman el área chica, colocará un par de pañuelos blancos en forma de cruz. Son agueros que tiene desde que es titular del Atlético Nacional. Luis Carlos Perea, defensa central, para su primer partido mundialista llevará pegado a sus tobillos dos estampas de la virgen del Carmen y un par de escapularios. Perea es el más devoto y agorero del equipo colombiano. De su cuello cuelga una cadena cargada con una decena de amuletos.
El "Pibe" Valderrama es tan devoto como sus demás compañeros. En él es ya un hábito prenderle una veladora a María Auxiliadora y colocar una cruz de esparadrapo en su pantaloneta, antes de salir a la cancha. Lo mismo hace el "Guajiro" Iguarán, quien además le agrega una estampa de la Virgen y un escapulario a sus tobillos para evitar lesiones y marcar muchos goles.
El "Chonto" Herrera tiene la costumbre de echarse la bendición antes de pisar, con el pie derecho, la gramilla. Y en el camerino es uno de los que más reza. Por lo general lleva su propia imagen del Señor de los Milagros.
Maturana y su asesor técnico, Hernan Darío Gómez, no escapan a ese sentimiento de fe y esperanza de sus jugadores. Ellos también hacen parte del rito en el camerino y minutos antes de salir rumbo al banco, se reunen alrededor de la imagen de María Auxiliadora y rezan su padre nuestro. John Jairo Restrepo, el utilero, quinesiólogo y amigo de confianza de los jugadores es el encargado de que las veladoras no se apaguen en el camerino.
Pero los agueros no sólo son un exotismo más de los jugadores colombianos en este mundial en Italia: durante los torneos mundialistas, los brasileños y los peruanos han portado la batuta. En el torneo de 1986, Perú llevó su brujo propio. Su trabajo era "exorcizar" el camerino de las fuerzas malignas antes de que los jugadores ingresaran. La Selección Brasil también carga con hechicero propio. Es el que vaticina el futuro y alerta al cuerpo técnico de las posibles lesiones y de los malos momentos por los que puede atravesar alguno de los jugadores horas antes de un partido.

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