Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/09/10 00:00

EN CEROS

Con el asesinato de un testigo clave, la investigación del asesinato de Luis Carlos Galán vuelve a empezar.

EN CEROS

La investigación que se adelanta desde hace nueve meses por el asesinato de Luis Carlos Galán Sarmiento, recibió un duro golpe la semana pasada. José Orlando Chávez Fajardo, el hombre que se convirtió en la pieza clave del proceso para lograr la identificación de los dos sicarios que dispararon contra el lider político en el momento en que éste se disponía a presidir una manifestación política en el municipio de Soacha, fue asesinado el domingo 5. Chávez Fajardo, la noche del 18 de agosto del año pasado, llegó a la plazoleta de Soacha con una gigantesca pancarta que sirvió para encubrir a los dos pistoleros que accionaron sus armas en repetidas ocasiones contra el jefe del Nuevo Liberalismo.

El principal testigo del magnicidio se había acogido en septiembre del año pasado, ocho días después de su captura, a los beneficios de un decreto de emergencia que protege a los sindicados y testigos de crímenes que suministren información eficaz a los jueces investigadores. Cuando cayó en poder de las autoridades, Chávez Fajardo, en una confesión que le hizo al Juez Tercero de Orden Público, relató crudamente la forma como se había ejecutado el plan para asesinar a Galán. Sus declaraciones les permitieron a los investigadores determinar que Jaime Eduardo Rocha y José Ever Silva ambos detenidos habían sido los dos sujetos que dispararon contra el precandidato liberal. Igualmente, en su relato manifestó que su misión había sido la de cubrir con la pancarta la visibilidad de los 15 escoltas de Galán, para evitar que sus compinches se convirtieran en el blanco de los guardaespaldas una vez se cumpliera con el plan.

Su aporte a la investigación, que hoy se archiva en 3.150 folios que reposan en el Juzgado Tercero de Orden Público, permitió que el juez encargado del proceso le firmara la orden de libertad en septiembre del año pasado, con la condición de presentarse periódicamente a ese despacho. Durante varias semanas, Chávez Fajardo colaboró como informante de la DIJIN y según se ha podido establecer, la información suministrada dio importantes pistas a las autoridades que investigan el magnicidio

Unas semanas después de haber sido puesto en libertad, Chávez se presentó en el juzgado para informar que realizaría un viaje a Cali y que regresaría en una o dos semanas, promesa que no cumplió. Entonces, las autoridades le perdieron el rastro y estuvieron tres meses sin noticias del testigo. Pero un día, Chávez hizo nuevamente su aparición, esta vez como víctima de un atentado que estuvo a punto de costarle la vida. En esa oportunidad fue atacado por un pistolero en el cruce de las avenidas Primero de Mayo y Boyacá en el momento en que conducía un campero. Chávez fue conducido con ocho heridas de bala al hospital de la Hortúa, donde los médicos lograron salvarlo. Una vez dado de alta, los organismos de seguridad le ofrecieron protección, oferta que él rechazó: "Si me van a matar, quiero morirme solo", dijo entonces. Y su vaticinio se cumplió. El domingo 5 de agosto, cuando caminaba por la calle 64 con carrera 61 sur, dos hombres que, según algunos testigos, iban vestidos de policía lo requirieron para una requisa. Cuando atendía la solicitud fue acribillado junto con un hermano que en ese momento lo acompañaba.

A ocho días de cumplirse el primer año del asesinato de Luis Carlos Galán y con la muerte del principal testigo del crimen, el proceso que adelanta el Juzgado Tercero de Orden Público, parece haber vuelto al punto en donde estaba hace nueve meses. El Tribunal de Orden Público realizo la semana pasada un serio cuestionamiento de la técnica aplicada en los interrogatorios y determinó que el juez no podrá ordenar el cierre de la investigación. Los investigadores determinaron que había "vacíos y contradicciones," en los interrogatorios de los testigos y que por lo tanto era necesario volver a integrar la unidad investigativa para realizar de nuevo esta tarea. Por esta razón, el juez que investiga el caso se vio en la obligación de volver a citar a los 42 testigos, entre ellos a los 15 miembros del cuerpo de seguridad que en ese momento tenían a su cargo la custodia de Galán. "Esta solicitud es tanto como volver a empezar", dijo a SEMANA uno de los abogados que intervienen en el proceso.

Pero mientras los testigos vuelven a rendir indagatoria, siete personas que actualmente se encuentran vinculadas al proceso continúan privadas de su libertad: Alberto Jubis Hazbum, Héctor Manuel Cepeda Quintero, Norberto Murillo Chalarcá, Pedro Telmo Zambrano, Luis Alfredo González Chacón, Jaime Eduardo Rueda Rocha y José Ever Rueda Silva. Los autos de detención que pesan en su contra fueron confirmados por el Tribunal.

En esta caso, una vez más, quedan en evidencia las fallas de la justicia colombiana y se frustran de nuevo las esperanzas de los colombianos para la pronta y cumplida justicia de que habla la Constitución. Y todo ésto, a pesar de que se había anunciado que el proceso estaba por resolverse y de que, en repetidas oportunidades, las autoridades habían asegurado que era uno de los magnicidios de los que se tenían más pruebas y más detenidos.

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