Jueves, 19 de enero de 2017

| 1999/08/16 00:00

EN DEFENSA PROPIA

Cansados de la creciente ola de inseguridad, los colombianos decidieron enfrentar <BR>con sus propios medios a la delincuencia común.

EN DEFENSA PROPIA

En una centrica calle de Medellín dos hombres se acercan con cautela a una joven
mujer y la despojan violentamente de su cartera para después emprender una frenética carrera. En
Cali, en medio de un embotellamiento de tráfico en una de las principales avenidas de la ciudad, un
hombre se aproxima hacia uno de los autos atrapados en medio de la congestión. Con una varilla en
la mano se acerca a una de las ventanas laterales del vehículo y la rompe. Introduce rápidamente
sus brazos y saca los artículos que encuentra sobre los asientos. En Bucaramanga un grupo de
ladrones se lleva todos los electrodomésticos de una casa en un barrio residencial, mientras a la
misma hora una banda de asaltantes desocupa la caja fuerte de un almacén en Barranquilla. Al
caer la noche en Bogotá, una pareja de novios es obligada a dirigirse en su auto a varios cajeros
automáticos para entregar su dinero al grupo de hombres armados que horas atrás los abordó en una
intersección de dos calles. Tras el recorrido y después de ser golpeados y despojados del vehículo
son abandonados en las afueras de la ciudad . En Colombia hechos como estos han dejado de ser
noticia para convertirse en parte de la cotidianidad de los habitantes de cualquier ciudad del país. La
frecuencia y la gran cantidad de historias de atracos, robos, asaltos y homicidios que ocurren a
diario han terminado por transformar miles de dramas anónimos en una crónica repetitiva. La compleja
situación de orden público, los problemas de guerrilla, paramilitares y narcotráfico, se han llevado
toda la atención dejando de lado el gran azote de los ciudadanos: la delincuencia. La dimensión del
problema ha rebosado los límites y el ciudadano común ha decidido recurrir a todos los medios a su
alcance para intentar poner fin a los atropellos y humillaciones a que es sometido por bandas de
delincuentes que van desde organizaciones especializadas en robos de apartamentos y vehículos
hasta jóvenes pandilleros que esperan al acecho en cualquier semáforo de la ciudad.
Tierra de nadie
Tan solo en 1998 en Colombia fueron hurtados 30.854 vehículos, 13.574 residencias fueron
robadas _40 por día_ y 27.424 personas sufrieron atracos callejeros.. El último informe de
criminalística de la Dijin, revela que durante el año anterior 67 personas resultaron heridas cada día,
de 600 entidades bancarias fueron asaltadas, lo que dejó como resultado 17.000 millones de pesos
robados. Según una investigación de la Organización Panamericana de la Salud divulgada el año
pasado, por cada 100.000 habitantes, en Colombia se presentaron 73 homicidios, mientras en todo el
continente la tasa de asesinatos por inseguridad sólo llegó a 16. Las cifras del Instituto de Medicina
Legal revelan que en el país un colombiano es asesinado cada 20 minutos. Un estudio adelantado por
Edgar Trujillo de la Unidad de Análisis Macroeconómico del Departamento Nacional de Planeación
estimó que entre 1991 y 1996 el país perdió sólo en términos de capital humano el 6,2 por ciento del
PIB como consecuencia de los asesinatos ocurridos. Se calcula que las pérdidas por robos, atracos y
asaltos superaron el billón de pesos el año anterior. La situación de inseguridad llevó a que tan solo
una compañía de seguros, La Previsora, tuviera que pagar 2.300 millones de pesos en
indemnizaciones a sus afiliados en los seis primeros meses de este año.

Tendencia favorableSin embargo, en lo que va corrido de 1999 la tendencia del flagelo de la
delincuencia común ha variado un poco respecto a los años anteriores. Prueba de esto son las cifras
de Bogotá. Según el reporte de Medicina Legal y la Policía Metropolitana durante el primer trimestre
de este año, en la capital de la República las muertes violentas disminuyeron en un 9,9 por ciento
respecto a 1998 y los delitos de impacto social _robos, asaltos y atracos, entre otros_
decrecieron en un 18 por ciento. Para el general Argemiro Serna, comandante de la Policía
Metropolitana, la explicación de este fenómeno radica en el éxito de una serie de programas
desarrollados en esa institución como las escuelas de seguridad ciudadana y los frentes
organizados de vecinos, entre otros. Héctor Riveros, secretario de Gobierno de la Alcaldía Mayor,
afirma que esa reducción se debe también a la eficiencia de las autoridades, a la ley zanahoria y al
desarme de los ciudadanos. Sin embargo, aunque es bastante meritoria la reducción en los delitos
en la capital en los primeros meses del año, la percepción de los ciudadanos sobre la situación de
inseguridad no cambió. Un sondeo realizado por el Observatorio de la Seguridad de la Cámara de
Comercio de Bogotá revela que el 49 por ciento de los bogotanos cree que la situación de inseguridad
se ha agravado. Al igual que en Bogotá, en el resto de ciudades del país el ciudadano común no se
siente a salvo. "La gente ha cambiado su comportamiento para garantizar su protección, instalando
sistemas de seguridad e incluso coartando su libre tránsito", afirma Gloria Inés Suárez, coordinadora
del Centro de Referencia Nacional Sobre Violencia. Consciente de la gravedad del asunto, el presidente
Andrés Pastrana lanzó hace pocos días la 'Estrategia Nacional para la Convivencia y la
Seguridad Ciudadanas'. El ambicioso plan busca garantizar por medio de un conjunto de agresivas
iniciativas la tranquilidad y seguridad de los ciudadanos. Según Gonzalo de Francisco, cabeza del
proyecto, la estrategia demostrará que "el Estado está despierto y no se quedará atrás del delito".
Lo cierto del caso es que mientras esto ocurre y se producen los primeros resultados, los ciudadanos
no están dispuestos a quedarse con las manos cruzadas y han recurrido a las múltiples
alternativas que ofrece la creciente industria de la seguridad privada. Justicia ciudadanaPara la
protección la gente está adquiriendo desde pequeños dispensadores de gas lacrimógeno hasta
rastreadores satelitales de autos y personas, pasando por blindajes y películas de seguridad de
todos los precios para vehículos y residencias. El monitoreo de alarmas, complejos sistemas de
seguridad perimetral y sofisticados artículos de defensa personal son otras opciones a las que se
recurre. El aumento constante de los niveles de delincuencia y la gran demanda por este tipo de
servicios y las innovaciones tecnológicas han permitido que prácticamente cualquier ciudadano pueda
contar con algún tipo de protección, a diferencia de años anteriores cuando tener acceso a la
seguridad era un asunto reservado para altos funcionarios del Estado y las multinacionales o personas
de estratos elevados. "Hace cinco años no pasábamos de cinco empresas y hoy somos más de 50",
señaló Elvira Díaz, de la compañía Alarmar de Medellín. Ese vertiginoso aumento en el número de
empresas simplemente responde a la demanda constante por servicios de seguridad y protección."Hoy
no se necesita ser rico para buscar seguridad. Hoy un ciudadano promedio puede estar protegido sin
tener que ser un potentado. Antes era habitual buscar protección, ahora se volvió algo esencial. Antes
sólo el jefe del hogar tenía el carro blindado, hoy llegan familias enteras a blindar sus carros", dijo a
SEMANA uno de los directivos de la empresa Ballistic, una de las más reconocidas en ese campo. "El
número de personas que busca blindajes antiasalto se incrementa en un ciento por ciento anualmente",
afirma Felipe Arbeláez, gerente de la empresa Blindex. "De igual forma ha crecido la demanda por
blindaje arquitectónico, y sobre todo por las películas antirrobo", agrega.Según Martha Lucía González,
gerente de la unidad de alarmas y monitoreo de la empresa Lifegard Security, una de las más
afamadas del sector, la gente es cada vez más consciente de que necesita seguridad y está
recortando otros gastos para dedicarlos a protección. "En 1998 la demanda por productos de seguridad
personal se disparó en un 60 por ciento", afirma Ana María Varón, administradora de Security
Shop, almacén especializado en artículos de protección. La delincuencia ha obligado a la industria
de la seguridad a ampliar sus productos y a volverse dinámica. Es posible contratar servicios de
acompañamiento de escoltas por horas, carros blindados por días e incluso tomar clases de
conducción defensiva en el que se le enseña a las personas cómo reaccionar ante un atraco o un
intento de secuestro desde otros vehículos.
En la medida en que esta tendencia se hace más fuerte y hasta que los planes institucionales
muestren sus virtudes contra la delincuencia, las ciudades colombianas empiezan a parecer más
conglomerados medievales que urbes modernas. En ellas, los ciudadanos han tomado la decisión de
defenderse de los delincuentes con sus propios medios, cueste lo que cueste.
El año negro
Estadísticas a nivel nacional hasta el 30 de junio de 1999.
Robo de vehículos 16.025
Homicidio común 11.299
Lesiones personales 12.854
Hurtos residencias 27.991
Hurto entidades financieras 322
Atracos 8.635
Fuente: Dirección de Policía Judicial, Centro de Investigaciones Criminológicas.
La historia de siempre
JOSE FERNANDO BAUTISTA
Ex ministro de Comunicaciones
"Estaba en la avenida 19 con calle 129 en Bogotá. Un carro me cerró y se bajaron tres personas
armadas. Junto con una amiga nos obligaron a abandonar el carro y uno de ellos tomó el control. Nos
pusieron una pistola en la cabeza y nos dijeron: 'No miren porque se las descargo. No queremos el
carro, queremos plata. Muestre su tarjeta, deme la clave y diga dónde vive. Después de ese infierno que
vivimos nos dejaron en una avenida cerca a donde unos amigos y nos dieron 10.000 pesos para el taxi.
Los atracadores se fueron con la promesa de devolvernos el carro. 'No vayan a poner el denuncio,
porque les quemamos el carro, y los buscamos para quebrarlos'.
Las ciudades críticas
Medellín es la ciudad en donde más vehículos se robaron en los primeros seis meses del año. En la
capital paisa fueron hurtados 154 automotores semanalmente, dos menos que en Bogotá, la segunda
ciudad en la lista. La capital de Antioquia también es la ciudad con el mayor índice de homicidios
comunes con 82 asesinatos semanales, seguida por Bogotá y Cali, con 42 y 39 homicidios
respectivamente.
Durante los primeros seis meses de 1999 Conavi tuvo que pagar 327 indemnizaciones por un
monto de 48 millones de pesos a clientes que fueron atracados en cajeros automáticos o puntos de
pago de la entidad.
Sólo el 35 por ciento de los casos de atraco son denunciados. Por cada 590 habitantes en Bogotá
hay un policía, en Medellín la proporción es de un uniformado por cada 980 ciudadanos.
'El cegador'
Es lo mas novedoso en el mercado. Al activarse llena en 20 segundos un recinto con humo
impenetrable durante 45 minutos. Impide que el intruso pueda ver y por lo tanto tomar un objeto.
Funciona exitosa mente en 54 países.El más pequeño vale 3.100 dólares.

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