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| 8/29/2011 12:00:00 AM

En nombre del padre

Juan Fernando Cristo pudo ser un hombre cargado de odio y resentimiento.

Juan Fernando Cristo pudo ser un hombre cargado de odio y resentimiento. Pudo haberle apostado a la venganza cuando el ELN mató a su padre, un reconocido dirigente liberal de Norte de Santander, en 1997. Pero no fue así. En lugar de ello, Cristo se convirtió en un promotor del diálogo y la negociación. Como senador, ha tenido un papel protagónico en las diversas reformas políticas que se han intentado. Desde hace varios años venía trabajando en la idea de una ley para las víctimas. El año pasado promovió una iniciativa que no tuvo el suficiente apoyo y desde entonces se puso a construir, con paciencia de relojero, un amplio consenso para volver a presentar la iniciativa. Este año por fin pudo ver cristalizados muchos de sus esfuerzos cuando el Congreso aprobó la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, de la que él fue autor, ponente y defensor apasionado.
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