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| 10/10/1988 12:00:00 AM

EN SUS MARCAS

Custodiados por 100 mil guardias de seguridad, 9 mil deportistas compiten por 700 medallas en las Olimpiadas de Seúl.

EN SUS MARCAS, Sección Especiales, edición 332, Oct 10 1988 EN SUS MARCAS
La cita de cada cuatro años esta vez será en Seúl. Entre el 17 de septiembre y el 2 de octubre, 8.982 atletas, en representación de 161 de los 167 países miembros del Comité Olímpico Internacional, se darán cita en la capital de Corea del Sur para competir en los XXIV Juegos Olímpicos de la era moderna.

En esta ocasión, fuera de las expectativas normales que tradicionalmente han rodeado a este evento, hay un ingrediente adicional que tiene pendiente a todo el mundo de lo que ocurra en los diferentes escenarios de la capital surcoreana: por primera vez en doce años las dos superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, medirán fuerzas en el campo del deporte. Debido a presiones políticas, desde los juegos de Montreal-76 los dos grandes del deporte no se habían encontrado a nivel olímpico (ver recuadro).

Con tales ingredientes, los surcoreanos han tenido el compromiso de organizar los Juegos Olímpicos más importantes de todos cuantos se han realizado. Desde el mismo momento en que se le otorgó la sede, en octubre de 1981, el gobierno de Seúl se dio a la tarea de preparar la infraestructura más completa, tanto en el aspecto deportivo como en los de comunicaciones y seguridad, de que se tenga noticia. Nada ha quedado al azar y, por ejemplo, los 13 mil artistas que tomarán parte en la ceremonia inaugural llevan 7 años practicando el espectáculo, que será visto por 4 mil millones de televidentes alrededor del mundo, en palco de primera. Algo similar ocurrirá con la ceremonia de clausura del 2 de octubre, cuando 5.900 personas presenten cinco números que cerrarán con broche de oro la fiesta Se Seúl.

Todo será a lo grande. El gobierno de la nación asiática lleva invertidos 3 mil millones de dólares en arreglar su capital, en los que están incluidos 1.700 millones en instalaciones deportivas y facilidades de prensa. La Villa Olímpica, en la que estarán albergados todos los competidores, es una ciudadela con todas las comodidades, compuesta por 86 edificios. Algo similar ocurre con la Ciudad para la Familia Olímpica, que en sus 56 construcciones dará cabida a 4.692 delegados y burócratas del deporte. Pero, tal vez la muestra más impresionante de la eficiencia oriental la da el Parque Olimpico, que ocupa algo más de un millón y medio de metros cuadrados y que está completamente listo para las competencias, desde hace varios meses.

Enfasis especial se ha hecho en las facilidades para la prensa y es así como los 13 mil periodistas de todas partes del mundo que cubrirán las justas, contarán con una Villa de Prensa compuesta por 36 edificios, en la que podrán encontrar todas las facilidades que se puedan imaginar. La preparación en este aspecto ha llegado a extremos tan elevados de eficacia, que desde hace varios meses se están realizando ensayos en los que se simula la transmisión de resultados de pruebas de pista y campo y los organizadores, para medir la capacidad de reacción del sistema, entregan datos errados y simulan desperfectos para que a la hora de la verdad no sean sorprendidos por inconvenientes imprevistos. En toda esta danza millonaria, el Comité Olímpico Internacional participó con 900 millones de dólares, que en muy buena parte ya recuperó con los derechos de televisión que pagó la cadena norteamericana NBC, que transmitirá cerca de 200 horas de imágenes e información.

Pero no todo ha sido un lecho de rosas en los preparativos para la olimpiada. Ante las diferencias con Corea del Norte y una seguidilla de atentados que ha afectado la tranquilidad interna del país, las autoridades de Seúl han debido tomar toda clase de medidas de seguridad para proteger la vida de atletas y visitantes. A pesar de ello, en dias recientes ha corrido el rumor de que un grupo de extremistas pudo haber entrado a la capital, utilizando varios pasaportes japoneses, robados en diversas partes del mundo. Para evitar cualquier brote de violencia, hay un ejército de 100 mil hombres y mujeres pertenecientes al aparato de seguridad, entre los que se cuentan varios grupos con entrenamiento especial antiterrorista. Estos gendarmes olímpicos se encargarán de cuidar a los cerca de 250 mil turistas extranjeros que llegarán a Seúl y a los 5 y medio millones de espectadores que colmarán las graderías de los escenarios olímpicos. De todas maneras, al parecer los terroristas no quieren dejar pasar la oportunidad de utilizar un certamen tan importante para promover sus causas, y las autoridades ya han debido enfrentar varias amenazas contra diferentes miembros de las delegaciones participantes, que incluyeron una contra el atleta norteamericano Carl Lewis -quien ganó cuatro medallas de oro en Los Angeles-84-, que lo obligó a, trasladar su cuartel de entrenamiento a un lugar secreto, al parecer en la China.

La exactitud oriental ha sido tal, que los organizadores ha preparado un grupo de 47 mil asistentes que acompañarán noche y día a las diferentes delegaciones. Para los periodistas, con el fin de evitar los contratiempos que les pueda causar el dificil idioma coreano, hay 5 mil intérpretes que estarán en los centros deportivos y en la Villa de Prensa las 24 horas del día.

En fin, todo está dispuesto para que durante los días de competencia no se presente el menor contratiempo. Para Corea del Sur se trata de una oportunidad de oro para reforzar ante el mundo la imagen de "tigre del Asia" que ha cultivado durante los últimos años, gracias al acelerado desarrollo industrial alcanzado. El cuidado de su imagen ha alcanzado puntos tan elevados que, durante la celebración de los juegos, se castigará con cárcel a aquellas personas que osen hacer pipí en las calles y se multara con fuertes sumas a los restaurantes que vendan carne de perro, uno de los manjares de la culinaria coreana.

Pero en lo que se refiere al campo estrictamente deportivo, aparte del duelo soviético-norteamericano, los juegos de Seúl presentarán varias novedades. En primer lugar, el tenis de campo y el tenis de mesa regresan como pruebas olímpicas, después de más de 30 años de ausencia. El béisbol, que se ha arraigado bastante en los paises asiáticos, se incluirá como prueba de exhibición, con miras a introducirlo dentro de las competencias oficiales en los próximos juegos de Barcelona, en 1992. En esta ocasión, los deportistas lucharán por 237 medallas de oro, 237 de plata y 260 de bronce, que estarán en juego en las 234 especialidades olímpicas, que abarcan 237 pruebas (habrá dos distinciones de bronce en boxeo, judo y tenis).

En cuanto a los favoritos, tradicionalmente las olimpiadas no respetan pronósticos. Siempre surgen figuras jóvenes que desbancan a aquellos ya consagrados y son pocas las marcas que sobreviven a más de dos olimpiadas. Tal vez la única marca olimpica y mundial que sobreviva Seul-88 sea la de 8.90 metros para el salto largo, que impuso el norteamericano Bob Beamon en México-68. De resto todo es susceptible de ser mejorado, aunque aún no se sepa por quién y haya que esperar hasta el último día de competencia para averiguarlo. De todas formas, con base en los resultados alcanzados en juegos olímpicos anteriores,en los mundiales de atletismo de 1987 en Roma, y en las pruebas clasificatorias para Seúl, SEMANA ofrece a sus lectores un ramillete de los que pueden considerarse los más serios aspirantes a ganar medalllas en Seúl, y a convertirse asi en los nuevos dioses del Olimpo deportivo mundial.

LAS FIGURAS
Carl Lewis EE.UU.
100 metros planos 200 metros planos salto largo relevos 4x100
Su carta de presentación es insuperable. En los juegos de Los Angeles-84 ganó 4 medallas de oro en las pruebas de 100 metros planos, 200 metros planos (récord olímpico con 19.8 segundos), salto largo y relevos 4x100. Para muchos es el velocista más completo de la década y será el gran animador de los 100 metros junto con Ben Johnson, en una prueba en la que no tendrán rivales. En esa distancia, los soviéticos no han levantado cabeza desde que Valery Borzov ganó la medalla de oro en Munich, con un discreto 10.14. En los 200 metros planos y en la posta de 4x100 es muy posible que Lewis bata los registros existentes. Sin embargo, en el salto largo, que ha sido su gran obsesión, será difícil que por lo menos, iguale los 8.90 metros del legendario Bob Beamon ya que, de acuerdo con los expertos en el tema, Lewis nunca decidió cuál era la marca que más le interesaba. Según eso, el atleta debió enfocar todo su entrenamiento hacia una de las dos pruebas (el salto largo o los 100 metros) y por no hacerlo, pasará a la historia como un gran atleta pero no será el mejor de todos en ninguna de las dos.

Ben Johnson - Canada
100 metros planos
El hombre más rápido del mundo, como lo demostró en los Mundiales de Atletismo del año pasado, cuando impuso un nuevo récord mundial para los 100 metros planos, la prueba reina del atletismo, con 9.83 segundos. Deberá enfrentarse a su archirrival, el estadounidense Carl Lewis, quien lo ha vencido en las últimas competencias en que se han encontrado. Una severa lesión en uno de sus muslos hizo que el atleta canadiense, nacido en Jamaica, se retirara de la competición durante buena parte de la presente temporada. A pesar del duro entrenamiento que ha desarrollado con miras a Seúl-88, muchos analistas opinan que no llegará en plenitud de condiciones a los Olímpicos. Sin embargo, sus 9.83 segundos para la distancia lo convierten en una de las vedettes de los Juegos y no se le puede descartar de la baraja de favoritos.

Said Aouita - Marruecos
1.500 metros 5.000 metros 10.000 metros
Es la carta dorada del Africa. Este atleta marroquí, que en las olimpiadas de Los Angeles se llevó la medalla de oro en los 5 mil metros con un récord olímpico y mundial, ha batido todas las marcas en los 5 mil, los 10 mil y los 1.500 metros, sin contar el de la milla-que no se corre en los Olímpicos. En los últimos dos años, Aouita se ha paseado vencedor por las pistas del mundo y en Seúl espera ganar el oro en los 5 mil y 10 mil metros, superando sus propios registros. Aun no es seguro que corra los 1.500 metros pero de hacerlo, es casi seguro que llegue de primero a la meta. Con 28 años, se puede afirmar que el más grande corredor de la historia de Marruecos está pasando por su mejor época, aunque él afirma "que sólo en los 30 estaré en la madurez de mis condiciones y podré establecer varios registros mundiales que tardarán muchos años en-ser batidos".

Sergei Bubka URSS
Salto con garrocha
El hobbie de este soviético es el de romper marcas. Posee el récord mundial de salto con garrocha y es el único hombre que ha logrado franquear la barrera de los 6 metros. Si lo anterior es bastante impresionante, hay que añadir que en 6 ocasiones ha batido su propio récord mundial que aspira a hacerlo por séptima vez en Seúl. Bubka fue tal vez uno de los atletas más perjudicados por el boicot soviético a los Juegos de Los Angeles, ya que en esa época estaba en plenitud de condiciones y listo para ganar la medalla de oro. Afortunadamente para él, no para sus rivales, el ruso tendrá su oportunidad en Corea, adonde llegará en su mejor momento y sin rivales a la vista.

Naim Suleimanoglu - Turquía
Pesas
Su nombre, cuando vivia en su nativa Bulgaria, era Neum Shalamanov.
Este pesista, que ostenta de lejos el récord mundial en la categoría de los 56 kilos, desertó el año pasado y se refugio en Turquia, país al que representará en las próximas olimpiadas. Ha batido en 59 ocasiones el récord mundial de su categoria y, debido al boicot soclahsta a los Juegos de Los Angeles, no pudo imponer una marca olímpica y ganar el oro. En ese momento, Suleimanoglu levantaba 37.5 kilos más que el ganador de esa olimpiada, el chino Shude Wu, quien alcanzó la presea dorada con 267.5 kilos.

Butch Reynolds - EE.UU.
400 metros planos
Si había un récord mundial dificil de batir, ese era el que Lee Evans impuso en los 400 metros planos, durante los juegos de México-68. Sus 43.8 segundos para la distancia, marcaron un hito en el atletismo mundial y no se veía a nadie capaz siquiera de igualarlo. Eso cambió hace pocas semanas, durante el encuentro atlético de Zurich, cuando otro norteamericano, Butch Reynolds, logró la hazaña y paró los cronómetros en el increible tiempo de 43.29 segundos. Este hombre de 24 años, que lleva cinco preparándose para su gran momento en Seúl, posiblemente se lleve para su casa la medalla de oro y aparezca como el poseedor de un nuevo récord olimpico y mundial.

Daley Thompson - Inglaterra
Decatlón
Este inglés fornido, moreno y malgeniado ostenta el título del "atleta más completo del mundo". Ganó las medallas de oro en el decatlón olímpico en los Olímpicos de Moscú y Los Angeles, superando con relativa facilidad a sus rivales oestealemanes, soviéticos y norteamericanos. Con los 8.798 puntos que alcanzó en Los Angeles impuso un nuevo récord mundial, que se vio empañado en algo cuando, a la hora de recibir la medalla y mientras sonaba el tradicional "Dios salve a la reina", se puso a silbar despectivamente en el podio. Es el número 1 de los favoritos para la prueba más exigente del atletismo olímpico y espera conseguir la hazaña de ganar tres medallas de oro olímpicas. Por el momento, ya tiene un puesto entre los grandes, al haber igualado en número de preseas doradas al recordado Bob Mathias, el norteamericano que fue rey indiscutido de la modalidad durante los años 50).

Dimitri Bilozerchev - URSS
Gimnasia
Se le puede considerar como "el milagro soviético". Cuando tenía 7 años, fue escogido por las autoridades deportivas de su país con el único fin de entrenarlo para los olímpicos de Los Angeles, a los que no asistió su país. En 1983, cuando llevaba más de un año sin entrenar, reapareció en los mundiales de gimnasia de Rotterdam y se erigió como el menor del mundo.
Un accidente automovilístico, en 1984, amenazó con retirarlo del deporte al sufrir múltiples fracturas en su pierna izquierda y brazo derecho, que casi le cuestan una amputación.
Bilozerchev hizo el milagro, volvió a la competición y, gracias a su habilidad en las paralelas y en los ejercicios de piso, tiene casi que asegurada la medalla de oro y el titulo como el "mejor gimnasta del mundo".

Matt Biondi - EE.UU.
Natación
Tal vez en ninguna otra disciplina deportiva la edad juega papel tan fundamental. Son escasos los nadadores que llegan con un nivel óptimo a dos olimpiadas, y por eso se dice que los nadadores son deportistas de una sola olimpiada. A Matt Biondi le llegó su "cuarto de hora" en Seul. Considerado como el mejor nadador gringo después de Mark Spitz, Biondi tendrá rivales muy difíciles en los nadadores oeste-alemanes y soviéticos.

Edwin Moses - EE.UU.
400 metros vallas
Una leyenda viviente del atletismo.
Ganó la medalla de oro en su especialidad durante los juegos de Montreal-76 y Los Angeles-84. De haber asistido a Moscú, sin duda alguna habría repetido la hazaña. Entre 1976 y 1986 ganó las 107 carreras en que participó. El año pasado dio muestras de estar en decadencia y perdió dos competencias. Sin embargo, posee el récord olímpico y mundial para la distancia con 47.64 segundos y la preparación que ha realizado en los últimos meses, según los expertos, le ha permitido alcanzar la forma física de sus mejores tiempos. Sus principales rivales serán el alemán occidental Harald Schmid y el norteamericano Danny Harris, a quienes sólo pudo vencer por una centésima de segundo en los Mundiales de Roma en 1987.0

Florence Griftith-Joyner -EE.UU
Atletismo
A sus 28 años, esta mujer que lucía unas uñas de 15 centímetros de largo, estaba casi que desahuciada como corredora olímpica. El día anterior a los selectivos para Seúl, la norteamericana batió su propio récord para los 100 metros pero, a pesar de ello, los especialistas se mostraban escépticos frente a su actuación oficial. El dia de la competencia, la Griffith no sólo se clasificó como la mejor en los 100 metros, sino que batió la marca mundial de su compatriota Evelyn Ashford, quien será su principal rival en los próximos olímpicos. Ahora, cuando se cortó las uñas porque le impedían colocarse bien en el momento del arranque, es la fovorita para los 100 metros y hará parte del equipo norteamericano en los relevos de 4x100.

Greg Louganis - EE.UU
Clavados
Considerado como el mejor clavadista del mundo. En Los Angeles obtuvo 2 medallas de oro y, de ahi en adelante, no ha aparecido quien pueda poner en peligro su supremacía. El año pasado, durante intercambios nacionales, Louganis parecía haber perdido la capacidad de otras épocas y, pese a ello, no hubo nadie que se acercara a su puntaje. Para Seúl ha realizado un gran trabajo de preparación y es posible que logre batir a sus rivales del bloque oriental.

Jackie Joyner - EE.UU.
Heptatlon
En esta modalidad exclusivamente femenina, Jackie Joyner parece no tener rival. Es la única mujer que ha superado los 7 mil puntos en el heptatlón y en las eliminatorias obtuvo un récord al alcanzar los 7.215 puntos. En Los Angeles-84, todavía muy joven, obtuvo la medalla de plata.
Luego se casó con su entrenador de toda la vida, Bobby Kersee, quien la ha llevado de la mano a Seúl. Es una de las cartas fijas a la hora de la entrega de medallas de oro.

LOS AUSENTES
Desde los tiempos en que el dictador alemán Adolfo Hitler quiso convertir los juegos olimpicos de Berlin en 1936, en una demostración de la supuesta superioridad de la raza aria, la política ha sido un elemento presente, en mayor o menor grado, en las distintas versiones del certamen. En México-68, los atletas negros norteamericanos se rebelaron y algunos llegaron a alzar el puño derecho-el del black power-cuando estaban en el podio de ganadores, escuchando el himno de su país. Cuatro años después en Munich, las implicaciones políticas aparecieron bañadas en sangre cuando la delegación israeli fue atacada por extremistas palestinos, que para esos juegos, habían promovido un boicot de los países árabes. Luego vino la lucha entre las superpotencias:
el presidente norteamericano Jimmy Carter decidió, en 1980, sacrificar una generación de deportistas y boicotear los juegos de Moscú, para protestar por la invasión soviética a Afganistán. Cuatro años más tarde, los soviéticos devolvieron atenciones, boicoteando los juegos de Los Angeles Con estos antecedentes, todo el mundo esperaba que los juegos de Seúl este año volvieran a ser escenario de la confrontación politica-y no deportiva-entre Este y Oeste. Pero la llegada al poder de Mijail Gorbachov, con su política de apertura hacia adentro y hacia afuera de la gran potencia soviética, cambió las cosas. La URSS decidió no boicotear los juegos, a pesar de que su aliado, Corea del Norte, no fue admitido como co-realizador del certamen por parte de Corea del Sur. Moscú no sólo decidió participar sino que alentó a todo el bloque socialista a hacerlo.
Pero no todos le hicieron caso. De las justas de Seúl estarán ausentes, aparte de Corea del Norte, Cuba, Nicaragua, las islas Seychelles y Albania. El caso de Cuba es sin duda es más lamentable. Es difícil saber si lo que quiso su lider Fidel Castro fue demostrar independencia frente a Gorbachov, o pagar favores que los coreanos del norte le han hecho al régimen de La Habana. Pero lo único cierto es que los atletas cubanos se verán una vez más sacrificados. Muchos de ellos-los que hoy rondan los 25 años-que no estuvieron en Los Angeles y no podrán estar en Seúl, serán demasiado viejos para asistir a los Juegos de Barcelona en 1992. Esto resulta particularmente triste si se tiene en cuenta que Cuba ha sido, desde los olimpicos de Montreal en 1976-la última vez que países de los dos bloques se enfrentaron-la delegación latinoamericana que mejores resultados-más medallas-se ha llevado para casa.

LAS LLAMAS DE SEUL
La expectativa ha sido grande. Desde 1981, cuando el Comité Olimpico Internacional le otorgó la sede de 105 XXIV Juegos Olimpicos a Seúl, comenzaron los problemas. Y no era para menos. La designación llegó en un momento en el que las presiones politicas a nivel internacional hicieron que los Estados Unidos, como represalia por la invasión soviética a Afganistán, boicotearan los juegos de Moscú-80. En ese momento, los rusos ya habian decidido no asistir a las celebraciones de Los Angeles, en 1984, y el que no se tomara en cuenta a Corea del Norte como sede de los juegos del 88, desató la ira del bloque socialista .

Pero, más grave aún que el descontento internacional, fue el que se produjo dentro de la propia Corea del Sur, donde se levantaron movimientos que vieron en los Olímpicos una oportunidad para hacer conocer por todo el mundo su situación. Lo cierto es que desde 1953, cuando se puso fin a una devastadora guerra civil (a la que asistió un batallón colombiano como parte de las fuerzas de la ONU), las heridas provocadas por la división entre Norte y Sur no han cicatrizado. Entre las nuevas generaciones de surcoreanos se ha levantado un sentimiento antidivisionista ali mentado por la pérdida de una milenaria identidad cultural que se vio afectada por la separación. Por eso parecia que los Juegos Olímpicos se habian convertido en una buena oportunidad para buscar un acercamiento entre los dos paises. Las cosas, sin embargo, no salieron como se esperaba y Corea del Norte se sintió insultada ante la negativa de sus colegas del Sur a celebrar los juegos de manera conjunta. Empezó entonces una tarea de sabotaje, que incluyó una bomba a una delegación de funcionarios surcoreanos, que en octubre de 1984, se encontraban de visita en Birmania.

A raiz de ese episodio, la comunidad internacional comenzo a interceder para distensionar los ánimos entre ambas naciones, pero tales esfuerzos recibieron una estocada mortal en octubre de 1986, cuando fuerzas conjuntas de los Estados Unidos y Corea del Sur llevaron a cabo maniobras militares cerca de la frontera entre las dos coreas. A pesar de ello, el Comité Olimpico Internacional siguió en su empeño por buscarle una salida diplomática al asunto. Por su parte, el régimen del Norte no perdía las ilusiones de hacerse con una tajada del pastel olimpico y su lider, el legendario Kim II Sung mandó construir un gigantesco estadio en la capital Pyongyang. En definitiva, no se pudo concretar una fórmula de unión y la furia del lider comunista lo llevo a realizar todo tipo de actos tendientes a entorpecer la realización del evento porque según muchos, no estaba dispuesto a quedarse con los crespos hechos.

Construyó una represa en la parte alta del río Han, cuyas aguas bañan a Seúl, al parecer con la intención de liberar las aguas represadas, durante la celebración de los juegos. El gobierno del Sur, a su vez, adelantó algunas obras hidráulicas para contrarrestar ese posible acto de sabotaje. Las cosas llegaron a un nivel insospechado el pasado mes de diciembre, cuando un avión de las líneas aéreas de Corea del Sur estalló en pleno vuelo, con 115 personas a bordo, y las investigaciones confirmaron que se trataba de una bomba colocada por agentes de Corea del Norte.

Tal parece que, a pesar de ser uno de los países más desarrollados del Asia y de haber logrado todo un "milagro económico" en los últimos 35 años, los ciudadanos de Corea del Sur no se resignan a ver su país dividido.
Ahora, fuera de los sabotajes internacionales, el gobierno de Seúl está tratando de evitar una marcha estudiantil, durante la realización de los juegos, que espera recorrer todo el país y finalizar en la frontera con Corea del Norte, donde un grupo de estudiantes estará esperando a sus colegas para analizar la problemática que los divide. Por el momento, parece existir un ambiente menos tenso, gracias a que los gobiernos de Moscú y Pekín -que finalmente decidieron asistir a los Juegos Olímpicos-han utilizado sus influencias sobre Kim II Sung para evitar que Seúl se convierta en otro Munich.

EL PASEO COLOMBIANO
La historia se remonta a 1956. En ese año, por primera vez Colombia envió una delegación oficial a unos Juegos Olímpicos, en esa ocasión a los de Melbourne, Australia. A partir de entonces, las participaciones nacionales en las justas olimpicas se han caracterizado más por la frustración que por los triunfos. Antes de Melbourne, desde 1936, atletas colombianos asistieron a Juegos Olimpicos, pero de manera casi personal y sin el apoyo irrestricto del Comité Olimpico Colombiano.

A través de los años, los colombianos le han perdido interés a la participación nacional en los Juegos Olímpicos, debido a los pobres resultados que se han alcanzado. Tal vez la primera gran esperanza surgió cuando el nadador Luis "Tiburón" González y el atleta Jaime Aparicio, fueron designados para participar en los juegos de Londres, en 1948. "Tiburón" González, pese al espectacular esfuerzo realizado, sólo alcanzó el octavo lugar en los 200 metros pecho.
Aparicio, el mejor corredor en la historia colombiana hasta ese momento, se destacó en las pruebas de pista con vallas, quedó entre los seis mejores" pero las ansias de medalla debieron aplazarse por mucho tiempo.

El final de la década de los sesenta fue, sin duda alguna, una época de grandes deportistas para el país.
México-68 era la oportunidad dorada para que Colombia alcanzara una decorosa figuración olímpica y para ello tenía tres ases imbatibles: Martín Emilio "Cochise" Rodriguez, en ciclismo, Juan Romero, en levantamiento de pesas, y Alvaro Mejía, en atletismo. "Cochise" era el ciclista Dor excelencia. había ganado varias Vueltas a Colombia y se destacaba por su buena disposición para las pruebas de pista, lo que le había dado la velocidad y la confianza necesarias para triunfar en la olimpiada. Meses antes de iniciarse los juegos, el pedalista fue descalificado por el Comité Olímpico Internacional cuando el periodista barranquillero Edgar Senior, lo acusó de ser un deportista profesional, lo que reñía con los principios olímpicos, que sólo admitían a deportistas amateur. Finalmente, Martin Emilio no pudo asistir a México, pero poco tiempo después se desquitaría con un récord mundial.

El caso de Juan Romero es tal vez el más lamentable en la historia olímpica colombiana. Según los especialistas, Romero las tenía todas consigo para alzarse con una de las medallas en juego en las pruebas de levantamiento de pesas y no era descabellado pensar en la de oro. Todo estaba listo y el pesista, con pantalón corto y cinturón apretado, fue descalificado minutos antes de iniciarse la prueba, cuando en el pesaje se demostró que estaba por encima de la categoría.

Alvaro Mejia era considerado, meses antes de la olimpiada, "el mejor fondista del uníverso". Venía de ganar, por primera vez para Colombia, la maratón de San Silvestre. En 1966 durante un intercambio atlético internacional, celebrado tambien en Ciudad de México, Mejía venció sin atenuantes, en los 5 mil y los 10 mil metros, al tunecino Mohamad Gamoudi, quien ostentaba las marcas mundiales en las dos distancias. Sin embargo, en México-68 Mejia no estuvo a la altura de las circunstancias y las medallas debieron esperar 4 años más.

En Munich-72, cuando ya nadie esperaba una medalla para Colombia, llegaron tres. El barranquillero Helmut Bellingrodt, que había partido hacia Alemania en medio del total anonimato, dio la sorpresa en el tiro al jabali y se colgó la primera medalla de plata en la historia del olimpismo colombiano. Doce años más tarde, en Los Angeles, y cuando se creía que su carrera había culminado, Bellingrodt repitió lo de Munich y alcanzó otra presea de plata, lo que lo convirtió en el deportista más importante de Colombia a nivel olímpico. También en Munich, mientras se celebraba la actuación del tirador barranquillero, otros dos costeños, esta vez boxeadores, alcanzaron medallas de bronce.
Se trataba de Clemente Rojas y Calixto Pérez. Sin duda alguna, Munich fue la mejor olimpiada para Colombia, incluida la de Seúl, en la que todo parece indicar que los colombianos no tendrán mucho brillo, al menos en lo que a metales preciosos se refiere.-

EDICIÓN 1861

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