Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1994/11/14 00:00

ESTILOS Y ELEMENTOS

CONSTRUCCION PAISA: BALANCE POSITIVO, 24059

ESTILOS Y ELEMENTOS

HAGASE LA LUZ
La iluminación actual va más allá del decorado, es ergonomía y comodidad a toda prueba. Ejemplo de ello son los diseños y propuestas que se encuentran actualmente en el mercado.

HASTA HAce muy poco tiempo la mayoría de personas creían que la iluminación de interiores y en especial de oficinas era sólo cuestión de colocar unos cuantos bombillos en techos y paredes. Sin embargo, la experiencia demuestra que en asuntos de luz, ésta entraña una serie de conocimientos insospechados para los profanos del tema.
Aun cuando no es una regla rígida, la iluminación ideal para cualquier tipo de oficicina debe manejar un 85 por ciento de luz indirecta y un 15 por ciento de iluminación directa. No obstante, la ambientación de un sitio de trabajo tiene una serie de factores que contribuyen a que se manejen otras variables que hacen que esta regla de oro pueda cambiar.

UN MAGO DE LA LUZ
La cuestión de colocar un sistema de iluminación es cuestión de profesionales. Ni siquiera el arquitecto o el ingeniero civil pueden tomar este tipo de decisiones sin consultarlas antes con un luminotécnico o un experto, ya que la cantidad de luz y la calidad de ésta debe ir de acuerdo con el oficio para el que se ha destinado determinado espacio. En la sala de juntas, por ejemplo, se necesita una luz mas general, que ilumine un campo muy amplio pero de forma muy suave. En cambio la persona que trabaja frente a un computador necesita una luz que le permita leer claramente un texto sin que se produzcan sombras fuertes; además, su computador no tiene que producir reflejos de ningún tipo.
Para solventar este tipo de problemas se tiene que hacer un cálculo lumínico. Este consiste en un análisis minucioso que se hace del ambiente que se va a iluminar. Se estudia todo, desde el color de las paredes, las cortinas, el piso, el trabajo por ejecutar en ese lugar, la colocación de las fuentes de luz, hasta la capacidad energética. Es más, existe un software o programa de computador especial que se encarga de esta tarea. Gracias a este novedoso programa el usuario no solo ve el espacio iluminado, sino que también lo puede recorrer para examinarlo detenidamente.

Después de realizado el calculo lumínico se pasa a la fase de diseño eléctrico, proceso en el cual se toman en cuenta aspectos como la distribución de las redes eléctricas, ubicación de las tomas de corriente y dos circunstancias básicas: el gusto del usuario y su presupuesto. Por el gusto hay que entender el sistema de iluminación que haya escogido, pues hay que saber que en iluminación no solo se piensa en la eficiencia de la luz sino también en lograr un ambiente estético. Muchas de las lámparas que se utilizan en las principales oficinas del mundo son clásicos del diseño. Entonces, a un arquitecto le pueden ofrecer varios sistemas, pudiendo el inclinarse por el que le parezca más llamativo y armonioso. Pero también puede decidirse por una red no tan bella, más económica, pero igualmente funcional.

CUESTION DE UBICACION
En el momento de la escogencia del sistema de iluminación hay una serie de cosas que también hay que determinar para hacer una buena inversión. Una es la forma como deben ir adosadas al ambiente. Pueden ir en el techo, en la pared, sobre una mesa, ir suspendida del techo por el sistema de guaya, por rieles, o balas. El sistema de guaya consiste en un cable sobre el que se fijan las fuentes de luz, las cuales se pueden orientar al antojo. El de rieles es otra forma de iluminación en el que las fuentes de iluminación corren sobre una delgada plataforma, la cual varia de longitud según las exigencias del entorno. Las balas son esos nichos en los que van empotradas las fuentes de luz, generalmente en el techo, y pueden ser fijas o direccionales.
El ahorro de energía es otro de los factores importantes que influye a la hora de elegir el mejor sistema y el mejor lugar. Se puede diseñar con diversos tipos de bombillas que por sus caracteristicas varian su precio y la calidad de la luz. Para cuantificar este último factor hay que tener en cuenta una medida llamada lumen, algo así como la eficiencia luminínica por vatio que da una fuente de luz. Por ejemplo, la bombilla incandescente tiene de seis a ocho lumenes por vatio, y su tiempo de vida es de 800 a 1.000 horas. Las lámparas halógenas producen entre 15 y 24 lúmenes, que pueden durar de 2.000 a 4.000 horas. Luego viene la luz fluorescente, que se mueve en el rango de los 50 a 80 lumenes por vatio. Esta fuente de luz necesita de balastos para funcionar. Si el balasto es magnético la duración de la bombilla se ubica entre 4.000 y 6.000 horas, mientras que si es electrónico puede llegar a las 15.000 horas.
Por último, están los bombillos de descarga que pueden ser mercurio, sodio y metal halógeno. Estas fuentes de luz suministran entre 70 y 120 lumenes y su duración está entre las 8.000 y las 20.000 horas. Obviamente, entre mejor sea el rendimiento de una lámpara su costo se encarece pero con el uso va amortizando su valor, lo que deja siempre una ganancia para el usuario.

ALGO MAS QUE ESTILO
Hasta hace algunos años se podía diferenciar entre un país y otro en materia de diseño de sistemas de iluminación. Mientras que los alemanes eran los líderes en materia de funcionalidad y tecnología, los italianos se llevaban el primer lugar en cuanto al diseño y la estética de sus lámparas. Sin embargo, las necesidades de las oficinas del próximo siglo ha generado que esta diferenciación desaparezca, y países como Francia, España y Bélgica entran a la competencia. Estados Unidos y Japón ya son legendarios en esta materia.
Los grandes diseñadores del mundo como Santiago Calatrava, Ferdinand Porsche o Andrea Anastasio, son contratados por las principales firmas especialistas en el área de la iluminación de manera exclusiva para que diseñen y elaboren tipos especiales de lámparas que se acomoden a los diversos sistemas existentes. De una misma lámpara se puede encontrar su versión para techo, pared, piso o escritorio. Por eso la decoración e iluminación de oficinas se ha convertido en una actividad bastante flexible en la que el diseñador de interiores puede jugar con su imaginación.
Estos sistemas no se limitan a cumplir con la misión de facilitar la visión durante el trabajo, sino que también se encargan de darle un toque de ambiente al espacio iluminado. Se pueden elegir lámparas futuristas, clásicas, de colores, en cristal... en fin, la escogencia es del mismo cliente.
El conocimiento de los criterios que han guiado la elaboración, desarrollo y evolución de los primeros sistemas lumínicos, son de gran utilidad para desarrollar los sistemas de iluminación actuales. Lo que hace fácil afirmar, que el ahorro de energía pasará a ocupar un lugar importante. Diseño, ergonomía y ahorro son tres de las premisas de las lámparas y sistemas de iluminación de estos tiempos. Para la muestra...-

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