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| 11/2/1987 12:00:00 AM

EXOTICOS CENTROS TURISTICOS HOY ATRAEN INVERSIONISTAS

Indice de participación sube de Zimbabwe a Bangkok

ES MUY POSIBLE que la bolsa de Zimbabwe, con sus sólo seis miembros, sea una de las más pequeñas del mundo.
Pero lo que le falta en tamaño le sobra en tenacidad. Tras resurgir notablemente al fundarse Zimbabwe sobre las ruinas de Rodesia, la diminuta bolsa se marchitó durante los tres años de sequía e inflación de principios de la década del 80. Ahora, su índice ha rebotado de sólo 100 puntos en 1984, a unos saludables 324 puntos.
El índice de Zimbabwe simboliza el creciente número de pequeños y a menudo volátiles nuevos mercados que están atrayendo la atención de los extranjeros en países que anteriormente se consideraban más como centros turísticos, que como oportunidades de inversión.
Al subir el precio del petróleo, la casa de inversiones neoyorquina Morgan Stanley informó que durante el primer semestre de 1987, el índice bursátil de Méjico subió 265 por ciento en términos de moneda local, y 147,5 por ciento en términos de dólares. La bolsa de SingapurMalasia subió 47,4 por ciento.
Barton Biggs, director administrativo de la administración del activo de Morgan Stanley, expresó que la bolsa de Tailandia (SET) era en abril de 1986 un lugar donde "parecían estar presentes todos los ingredientes necesarios para un "milagro" económico y de inversiones". Desde entonces, el capital extranjero aumentó nueve veces, a 240 millones de dólares. El índice de julio de Tailandia (130 en abril de 1986), fue de 230, cerca de su máximo de 260 en 1979.
La bolsa de Zimbabwe, con su capitalización de 480 millones de dólares y 15 millones anuales de movimiento, es mucho más pequeña que la de Tailandia, que cuenta con una capitalización de mercado de cerca de 2.000 millones de dólares. Además, a muchos inversionistas les preocupan los planes del primer ministro Mugabe de transformar al país en una sociedad marxista leninista, que tal vez no dará cabida a una bolsa de valores.
"Pero hoy no somos de ninguna manera un país marxista, y apreciamos nuestra bolsa", dice el director de la bolsa Bill Burdett-Coutts. "Tenemos una falta crónica de certificados provisorios, pero con dividendos medios del 12 por ciento, las acciones de Zimbabwe rinden bien, comparadas con otras del mundo".
La bolsa se encogió drásticamente durante el bloqueo económico de 14 años de la ONU al gobierno blanco de Rodesia, pero revivió notablemente tras la fundación de Zimbabwe en 1980.
Bajo las estrictas leyes que regulan los activos extranjeros en Zimbabwe y las relativamente severas disposiciones impositivas, sólo se comercian acciones de empresas locales. Estas rígidas disposiciones obstaculizan la compra de acciones desde el extranjero.
Todo extranjero que invierta más de 18.000 dólares en acciones de Zimbabwe, las debe dejar en el país por lo menos dos años. Al venderse, los rendimientos están sujetos a un impuesto del 30 por ciento. El 70 por ciento restante de la ganancia se debe invertir en bonos gubernamentales, al 4 por ciento de interés, que se pueden remitir al extranjero sólo a lo largo de seis años.
Algunos países, como Corea del Sur y Taiwan, prohiben que los extranjeros inviertan directamente en sus mercados. Más comúnmente, los países límitan el porcentaje de las empresas locales que puede ser adquirido por extranjeros. En Tailandia, por ejemplo, los extranjeros no pueden comprar más del 25 por ciento de las acciones de los bancos locales.
En general, SET está tomando medidas para atraer imersiones externas. La bolsa planifica contar con acciones de doble tipo para los compradores extranjeros, y una nueva columna para transacciones entre inversionistas extranjeros, ya que el nivel de sus adquisiciones ya superado los límites fijados para ciertos tipos de negocios.
El director de ZSE, Bourdett-Coutts, espera que Zimbabwe seguirá el ejemplo de Tailandia. "Creo firmemente en las inversiones extranjeras en el Tercer Mundo, en vez de en préstamos o ayuda", dijo. "Los préstamos se tienen que pagar, y la ayuda a menudo se usa equivocadamente. Las inversiones de activo se pueden emplear para crear trabajo, que es el problema más grave que afecta al país".--
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