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| 10/28/2006 12:00:00 AM

A exportar se dijo

En los últimos 15 años, Colombia ha sufrido un verdadero revolcón exportador. El país espera venderle al mundo unos 25.000 millones de dólares en 2006.

Café y petróleo no es gratuitamente el título de una de las más famosas canciones de Ana y Jaime. Estos dos productos constituyeron durante muchos años la columna vertebral de las exportaciones colombianas y por eso se ganaron un espacio más allá de la historia económica nacional.

Colombia ha tenido una evolución importante en su canasta exportadora. Durante muchos siglos, el principal producto de exportación fue el caucho. Pero, paulatinamente, productos agropecuarios, encabezados por el café y el banano, entre otros, ganaron terreno. El grano ocupó el primer lugar de exportación durante muchos años como producto insignia de la economía colombiana. A partir de la segunda mitad del siglo pasado, el petróleo y otros minerales como el carbón empezaron a ganar protagonismo.

Hoy, década y media después de la gran apertura de los 90, el panorama es otro. Prueba de ello es que la mitad de lo que vendemos al mundo son productos no tradicionales (como flores, cuero y calzado); estas exportaciones valen más de 10.000 millones de dólares al año.

Esta cifra es realmente importante si se tiene en cuenta que a comienzos de los 90 las ventas colombianas al exterior (entre tradicionales y no tradicionales) apenas superaban los 6.000 millones de dólares. El año pasado, las ventas externas de Colombia totalizaron 21.000 millones de dólares; en los últimos años, las exportaciones se han más que triplicado.

La transformación en el sector productivo colombiano, que implica la diversificación de lo que produce el país, es el principal logro de Colombia en su política de comercio exterior. Así lo ve la directora de exportaciones de Proexport, María Reina, quien cree que este comportamiento se explica por las tareas que han asumido los distintos gobiernos en materia de comercio exterior y de promoción del sector externo. Es claro que el cuadro que vemos hoy es muy distinto al de hace 15 años. En ese momento, sólo unos pocos productos básicos eran la principal oferta exportable del país; hoy están en el menú muchos otros productos, como los industriales y agroindustriales.

Es claro el giro que Colombia ha dado en materia exportadora, pero esta evidencia no está exenta de debate. La polémica siempre ha sido si este boom exportador realmente se debe a un cambio en la estructura industrial del país o, simplemente, al incremento en los precios de los productos básicos, justamente como el café y el petróleo. Si bien el crecimiento exportador ha sido importante, esta tendencia se acentuó sólo en los últimos cuatro años.

La participación de los sectores primarios es muy alta. Es más, la posibilidad de que Colombia pierda su condición de autoabastecimiento petrolero tiene con los nervios de punta a más de uno en el gobierno, por su impacto fiscal y en la economía en general, debido al alto valor que aún tienen las exportaciones petroleras. A junio de este año, crecieron 35 por ciento y fueron las que explicaron el crecimiento de las exportaciones tradicionales.

Por otra parte, el gobierno también ha entendido que la única vía para el desarrollo futuro es la inserción agresiva de Colombia en los mercados mundiales. Esto queda demostrado en el hecho de que además del TLC con Estados Unidos, los colombianos hayan iniciado negociaciones con Centroamérica, y que en la lista de espera estén acuerdos con Europa, Canadá y hasta China.

Hoy, el comercio internacional representa el 30 por ciento de todos los bienes y servicios que produce el planeta. En 1980, ese número era de 19 por ciento. Este convencimiento es el que explica que las autoridades les hayan puesto el acelerador a los procesos de negociación comercial.

Es evidente que ha habido una transformación en la economía nacional. Sin embargo, todo parece indicar que apenas vamos a mitad de camino. ¿Qué viene? La integración agresiva de Colombia a los mercados del mundo parece inevitable. Es muy probable que dentro de 15 años, la letra de la canción sea otra.
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