Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1995/05/22 00:00

FALTO PLATA

El exceso de demanda para financiar el 'boom' de la construcción coincidió con la escasez de recursos en las corporaciones de ahorro., 25540

FALTO PLATA

POCAS VECES SE HABIA necesitado tanta plata para ayudarle a una industria a seguir disparada, como ocurrió con la construcción. De hecho, entre 1991 y 1994 las Corporaciones de Ahorro y Vivienda -CAV- prestaron tres veces más de lo que habían desembolsado en sus 18 años de historia, todo para financiar no sólo las obras sino la adquisición de vivienda nueva y usada por parte de los compradores.
Pero tanto va el cántaro al agua que llega un día en que se revienta. Algo similar le sucedió el año pasado a las corporaciones: tuvieron que pasar las duras y las maduras para conseguir recursos que les permitieran atender la creciente demanda de la actividad edificadora. Y es que en el sistema financiero no había toda la plata que se necesitaba. Por eso, aunque las captaciones brutas de las CAV aumentaron en 1,9 billones de pesos al sumar 6,4 billones, las netas (al descontar la corrección monetaria) lo hicieron en un billón. En cuanto a la recuperación de cartera, que es su otra fuente de recursos, creció 25 por ciento al alcanzar los 959.742 millones de pesos, en tanto que en 1993 había crecido 48 por ciento con respecto al año inmediatamente anterior.
Según el Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda -Icav-, la principal explicación de ese comportamiento está en 'la desventaja competitiva que presentó el sistema Upac con ocasión del mecanismo de cálculo de la corrección monetaria que estuvo vigente hasta septiembre. De ahí que la participación de los productos en Upac dentro de la estructura general de la captación en las corporaciones haya pasado de representar el 92,9 por ciento del total en 1993 al 77 por ciento el año pasado". El alivio para el sector fueron los ajustes que se hicieron en septiembre, mediante los cuales la corrección se calcula como el 74 por ciento del promedio móvil de la DTF efectiva de las últimas 12 semanas.
La entidad considera que esa decisión le permitirá al sector recuperarse en el lapso de un año. También es probable que durante ese período la demanda para construir o comprar vivienda baje, lo cual puede ser bueno para las CAV si saben adaptarse al nuevo mercado. Las razones para pensar que el boom va a ceder resultan de unir tres ingredientes: la saturación de vivienda para los estratos medio y alto, los elevados precios y la mencionada falta de recursos en el sistema financiero.
Y como es obvio, ya aparecieron los primeros sacrificados del agotamiento del boom de la edificación: los clientes de vivienda usada, cuyos préstamos sólo aumentaron l6,4 por ciento el año pasado. "A las corporaciones les fue imposible atender de manera simultánea el total de créditos solicitados tanto para vivienda nueva como usada", según el Icav. Del universo de desembolsos aprobados por dichas entidades el año pasado, que aumentaron 8,4 por ciento al sumar 2,2 billones de pesos, el 63 por ciento fueron para los constructores y el 34,8 por ciento se destinaron a solicitudes individuales de crédito para compra de vivienda. Y en cuanto a los créditos entregados, superaron los 1,8 billones de pesos, con un crecimiento del 28,5 por ciento, mientras que entre 1993 y 1992 lo habían hecho en 92,9 por ciento.
Fue entonces un año complejo el que vivieron las corporaciones, pero con todo y eso, se puede calificar como exitoso pues supieron sortear las distintas barreras. De cómo manejen dichas entidades el cambio en el comportamiento de la construcción, así como otras circunstancias -entre ellas el alto nivel de las tasas de interés-, dependen en gran parte los balances que comiencen a mostrar desde ahora.-

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