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| 9/16/2002 12:00:00 AM

Fe en el futuro

A partir del año entrante se multiplicarán los créditos educativos oficiales. Las entidades privadas también ofrecen una amplia variedad de préstamos estudiantiles.

En los ultimos años muchos colombianos tuvieron que abandonar o aplazar sus estudios universitarios ante la imposibilidad de costearlos. La reciente recesión económica convirtió la educación superior en un lujo, independientemente del estrato socioeconómico o nivel de ingresos de las personas.

Conscientes de esa realidad, tanto universidades como entidades financieras han comenzado a desarrollar múltiples opciones de financiación, que contemplan plazos largos, cuotas cómodas y tasas de interés menores a las del mercado.

En primer lugar, existen las ayudas oficiales de instituciones como el Icetex.

Este Instituto ofrece tres líneas de crédito básicas: a largo, mediano y corto plazo. En el primer caso facilita hasta el 70 por ciento del valor de la matrícula de las universidades privadas y hasta el ciento por ciento en las públicas, pagadero a 10 años. A mediano plazo presta hasta el 90 por ciento, pagadero en dos etapas: el 50 por ciento durante el período académico y el 50 por ciento restante cuando termine la carrera. Y el crédito a corto plazo se anticipa durante el semestre para el cual se hace el desembolso hasta por un ciento por ciento del valor de la matrícula.

El Icetex adjudica los préstamos a los estudiantes con base en cinco criterios fundamentales: insuficiencia de recursos económicos, resultados académicos, mérito personal, área de estudio y región del país en la cual reside el solicitante. Es decir, que los estudiantes de escasos recursos, con los mejores resultados académicos, que se hayan distinguido en actividades deportivas, culturales o dentro de su comunidad, que provengan de provincia o de alguna región apartada del país y que opten por una carrera de punta, técnica o tecnológica, se verán favorecidos. El año pasado el Icetex otorgó 20.474 créditos para financiar estudios de pregrado por un valor de 23.185 millones de pesos. Según Marta Lucía Villegas Botero, su nueva directora, en lo que va corrido de 2002 se han aprobado 10.483 nuevos créditos a una tasa de interés del 22 por ciento anual.

Eso es hasta hoy. Pero a partir del segundo semestre del año entrante el Icetex recibirá un préstamo del Banco Mundial por 215 millones de dólares, con el cual aspira a ampliar a 100.000 el número de créditos anuales para educación superior por un lapso de cinco años. El 60 por ciento de los recursos se destinarán a la financiación de carreras técnicas y tecnológicas y el 40 por ciento a créditos de formación universitaria.

"La idea con esta distribución es desincentivar la cultura de la 'doctoritis' que impera en Colombia", asegura la directora del Icetex. "Mientras que en países desarrollados, como Estados Unidos y muchos de Europa, los técnicos y tecnólogos crecen a pasos agigantados, en Colombia todo el mundo quiere ser universitario pese a que el mercado laboral demanda otro tipo de educación" agrega.

Los estudiantes de los estratos 1, 2 y 3 serán los más beneficiados con este préstamo del Banco Mundial, cuyos créditos están diseñados para ser pagados a los 12 ó 13 años de haberse efectuado el primer desembolso. A diferencia del esquema actual, que exige dos codeudores menores de 65 años con ingresos iguales o superiores al valor del préstamo y con un patrimonio bruto no inferior al crédito solicitado, la nueva fórmula del Icetex no requiere codeudores. "La idea es que sea un préstamo para el estudiante y no para los papás", asegura Villegas.

Para los estudiantes de estratos 4, 5 y 6 el Icetex tiene suscrito un convenio con el Fondo Nacional de Garantías para que se les preste a través de las instituciones financieras. Gracias a ese acuerdo la banca privada cuenta con una garantía de 10.000 millones de pesos para otorgar créditos universitarios. Es una ayuda económica que permite a los alumnos acercarse directamente a un banco para solicitar un préstamo educativo. Cada entidad establece el monto y el plazo del crédito de acuerdo con la capacidad de pago del deudor.

Las otras opciones

Además del Icetex actualmente hay otras opciones para adquirir un crédito educativo. Una alternativa de financiamiento son las mismas universidades. Con el fin de facilitar los pagos muchas instituciones permiten cancelar la matrícula con tarjeta de crédito, para lo cual aplica la tasa de interés vigente correspondiente, que varía entre 2,3 y 2,7 por ciento mensual.

Así mismo, las universidades han diseñado esquemas de financiación propios por medio de los cuales el estudiante puede diferir el pago de cierto porcentaje de la matrícula -generalmente entre 30 y 70 por ciento- hasta en cinco contados, pagaderos durante el semestre académico, con tasas de interés mensuales que fluctúan entre 1,7 y 2,5 por ciento.

Por ejemplo, la Universidad Javeriana financia hasta 70 por ciento del valor de la matrícula en cuatro contados: 30 por ciento a los 60 días de la fecha de la matrícula, 20 por ciento a los 90 días y 20 por ciento a los 120 días. La Universidad Nacional fracciona el pago de la matrícula a lo largo del semestre en tres cómodas cuotas mensuales y cero intereses. La Universidad Cooperativa de Colombia -la segunda institución de educación superior más grande del país- ofrece créditos a sus estudiantes a través de la Cooperativa Multiactiva Universitaria Nacional (Comuna), en la que se tienen que inscribir, pagando 31.000 pesos por afiliación. Los estudiantes cancelan el 90 por ciento de la matrícula a lo largo del semestre en cuotas mensuales iguales con un interés de 1,9 por ciento. Si bien las condiciones varían en cada centro educativo, éstos generalmente exigen al estudiante uno o dos codeudores que tengan certificado de ingresos o finca raíz, o la presentación de cheques posfechados.

Las entidades financieras tampoco se han quedado atrás. Prácticamente todos los bancos del país cuentan con líneas de crédito educativo que cubren el valor de la matrícula -a plazos que oscilan entre seis meses y un año- con tasas de interés que varían entre 1,8 y 2,6 por ciento. Al igual que las universidades, los bancos exigen a los estudiantes codeudores con certificación de ingresos o finca raíz (pueden ser los padres).

Otra forma de pagar la universidad son los fondos de ahorro programado, en los que las instituciones financieras administran el dinero, realizan inversiones y en el momento en que el usuario desea estudiar le giran a la universidad el dinero necesario. El volumen de ahorro se establece con base en el perfil que tenga el ahorrador, es decir, su nivel salarial, la edad del hijo por educar y el costo del programa que desea llevar a cabo, expresado a pesos de hoy. Programas como el Plan Semilla de Bancolombia o el Plan Universitas de Colmena son sistemas de ahorro programado cuyo fin único es la educación universitaria de los hijos.

Existen, incluso, novedosas alternativas de financiación como la Fundación Shelter. Esta corporación ofrece a los estudiantes la posibilidad de pagar la universidad con su propio trabajo. Mediante un programa en el que trabajan durante seis meses para la Fundación, realizando diversas labores comunitarias (logística de eventos y seminarios, asesoría social, difusión del arte y la cultura, entre otras modalidades de trabajo) logran costearse el equivalente a 70 por ciento de la matrícula gracias a un bono que reciben al finalizar cada semestre.

Hoy más que nunca existe en el país una amplia variedad de créditos para educación superior. Basta con hacer un recorrido por las diferentes instituciones oficiales y privadas para ver si alguna ofrece la mejor alternativa en crédito educativo para usted.
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